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Orar con la biblia

El Amor en la Trinidad

1. Oración inicial

Jesús, alegría de nuestros corazones,

tú, infundes en nosotros el Espíritu Santo,

que viene a alentar la confianza en nuestras profundidades.

Por él comprendemos que el simple deseo de Dios

devuelve nuestra alma a la vida. (Hno. Roger de Taizé)

2. Posible división del texto

Jn 16, 12 Los discípulos no pueden con todo.

Jn 16, 13 El Espíritu Santo les conducirá a la verdad plena, comunicará lo que está por venir.

Jn 16, 14 El Espíritu glorificará a Jesús comunicándolo a los discípulos

Jn 16, 15 La vida de la Trinidad comunicada

3. Notas para profundizar el texto.

1. Las palabras de Jesús en Jn 16,12-15 forman parte de la sección del evangelio que los exegetas llaman el libro de la revelación (13,1-17,26). Jesús en el discurso de despedida, se revela en profunda intimidad, los llama amigos, les promete su Espíritu Santo que los acompañará en el acoger el misterio de su Persona. Los discípulos luego, son invitados a crecer en el amor hacia el Maestro que se ofrece totalmente a ellos. En esta sección, se pueden separar tres partes bien delimitadas, la primera: comprende los capítulos 13-14 y su contenido central es la nueva comunidad fundada sobre el mandamiento nuevo del amor, para Jesús la práctica del amor es el itinerario que la comunidad debe recorrer en su camino hacia el Padre; la segunda parte descubre el rostro de la comunidad en medio del mundo, la comunidad por Él fundada desarrolla su misión en un  mundo hostil y sólo a través de la práctica del amor es posible su crecimiento agregando nuevos miembros, en esto consiste el “llevar frutos”, la condición  pedida para un amor fecundo en el mudo es la de estar unidos a Jesús (Jn 15,1-6; Jn 15,7-17), en su adversidad, los discípulos estarán sostenidos por el Espíritu (Jn 15,26-16.15); la tercera parte de la sección contiene la plegaria de Jesús, Él ruega por la comunidad presente (Jn 17,6-19), por la comunidad del futuro (Jn 17,20-23) pidiendo que el Padre honre a todos los que lo han reconocido y finalmente, que se cumpla su obra en el mundo (Jn 17,24-26).

2. Será el Espíritu Santo el que comunicará a los discípulos lo que haya oído de Él. En la misión que la comunidad de Jesús realizará, el Espíritu Santo le comunica la verdad, le ayuda a explicar y a  aplicar lo que Jesús es y lo que significa como manifestación del amor del Padre. Con el testimonio y predicación, la comunidad de los discípulos no transmite una nueva doctrina, sino propone con continuidad la realidad de la persona de Jesús. La voz del Espíritu Santo, que la comunidad percibe, es la voz del mismo Jesús. Tras las huellas de los profetas del AT, que interpretaban la historia a la luz de la alianza, el Espíritu Santo se muestra determinante para hacer conocer a Jesús ofreciendo a la comunidad de los creyentes la clave para comprender la historia como una confrontación continua entre lo que  representa el “mundo” y el proyecto de Dios. El punto de partida para comprender y motivar la presencia de la comunidad de Jesús en el  mundo es su muerte–exaltación. Creciendo siempre en su comprensión, los cristianos podrán descubrir en los acontecimientos diarios “el pecado del mundo” y el realismo de sus efectos.

3. Jesús no nos confió la última palabra sobre todo el misterio del amor del Padre que se revelaba en Él, se la confió al Espíritu Santo para que nos la comunicara (vv. 12-13). “No podíamos con ella”… Necesitábamos asimilar el escándalo de la cruz, su nueva forma de estar presente y el seguimiento hasta la persecución y la entrega de la vida. Su ausencia de entre nosotros se irá convirtiendo en presencia en nosotros y a través de nosotros en el mundo entero. El Espíritu Santo será el que actualice la presencia del Hijo,  recordándonos sus palabras. Toda la historia se convierte así en permanente revelación del Hijo; el conocimiento acrecienta el amor, sólo después de compartir la cruz podremos comprender todo lo que Jesús ha dicho y asumir el peso de sus palabras.

4. “El Consolador” es Maestro interior que prolonga en los discípulos, en sus palabras y en sus gestos, la Palabra definitiva de Dios hecha carne. La carne de Jesús, el Hijo, es la carta abierta que cuenta de forma definitiva el amor del Padre a la humanidad, es sin embargo ilegible para quien no ama y no puede así acoger el don del Hijo.     

5. El hermano Francisco, deudor de los textos que conoce y ha internalizado,  procedentes de la liturgia, hace referencia siempre a la presencia de Dios Trinidad, en expresiones solemnes como el comienzo de la carta a toda la Orden (CtaO 1: “En el nombre de la suma Trinidad y de la Santa Unidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo. ¡Amén!”) y en expresiones meditativas y oracionales: “Esta Palabra del Padre tan digna, tan santa anunciada por el mismo Padre desde el cielo por medio del ángel Gabriel…” (2CtaF 4; 2CtaF encabezamiento).  El madurar de su vida cristiana, va configurando en Francisco una percepción de sí mismo y una forma de ser en comunión, a imagen de la Trinidad; la aceptación de una fraternidad más grande y plural sobrepasando lo que él podía abarcar, da fe de ello.

4. Orar con el texto

·         Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad os guiará hasta la verdad plena

·         Hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir

·         Recibirá de mí lo que os irá comunicando

·         Todo lo que tiene el Padre es mío… tomará de lo mío y os lo anunciará

5. Otros textos útiles

Sal 84; Ez 36, 22-38; Jn 1, 29-34; 3, 3-8; 6, 63; 7, 37-39; 14, 26-28; 15, 26-27; 19, 30; 20, 22-23

CtaO 1; 2CtaF 1-15

6. Oración final


¡Espíritu de la verdad!
Tú nos haces hijos e hijas de Dios,
de modo que podamos acercarnos al Padre.
¡Padre! nos dirigimos a ti
con un corazón sólo y una sola alma
y te pedimos:
¡Envía tu Espíritu sobre la Iglesia!
Que cada cristiano crezca, en el amor de Cristo,
en el amor por Dios y por sus hermanos.
¡Padre! renueva nuestra fe
en el Reino que Jesús ha venido a proclamar
y a encarnar sobre la tierra.
No permitas que nos dejemos dominar por la desilusión
y vencer por el cansancio.
Que nuestras comunidades sean la levadura
que haga crecer en la sociedad
la justicia y la paz.