¡OYE!
¡MIRA!
¡VEN!
¡TOCA!
¡SIENTE!
¡TOMA!
por Valentín Redondo
OFM Conv

El misterio de la Natividad de Cristo "nos recuerda no sólo el nacimiento del Señor, por el cual el Verbo se hizo carne, sino que podemos decir que lo contemplamos presente", afirmaba San León Magno.
Francisco de Asís, tomando esta expresión casi al pie de la letra, quiso contemplar, representar, revivir el nacimiento de Jesús, por lo que, como narra su biógrafo Tomás de Celano, unos quince días antes de la Navidad llamó a su amigo Juan Velita, señor de Greccio, y le dijo: "Si quieres que celebremos en Greccio esta fiesta del Señor, date prisa en ir allá y prepara prontamente lo que te voy a indicar. Deseo celebrar la memoria del niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno".
Con este gesto Francisco une nacimiento y eucaristía, historia y sacramento del admirable intercambio de Dios, que se hace hombre para que éste recobre trascendencia y esperanza. Y así lo expresa:
"Ved que diariamente se humilla, como cuando desde el trono real descendió al seno de la Virgen; diariamente viene a nosotros Él mismo en humilde apariencia".
San Francisco (1181-1226) es una de las figuras más originales y atractivas del cristianismo. Algunos lo consideran como el hombre del segundo milenio. La hondura y frescura de su experiencia proyecta luz en los comienzos de este tercer milenio cristiano. El mundo necesita hombres y mujeres como Francisco, reconciliados consigo mismos y constructores de paz, con los pies en el suelo y, a la vez, soñadores de utopías. Francisco se presenta ante el Sultán de Egipto con tan sólo el saludo de la paz mientras los demás planeaban guerras y cruzadas. Francisco se siente hermano del sol y la luna, las plantas y las aves, de toda la creación. Francisco llevaba una música interior que le hacía sentirse en armonía con todo lo creado, que le liberaba de juzgar y tener que defenderse incluso de sus agresores, porque sentía profundamente que " la fuerza está en la debilidad". Algunos movimientos sociales actuales pueden hallar en él inspiración para sus desvelos.
Vivió la vida como un don y fue un gran amigo de la paz. A la luz de este carisma universal, el Papa ha convocado por segunda vez a todas las religiones de la tierra a su ciudad natal para orar por la paz del mundo, el próximo 24 de enero.
Este número de "Imágenes de la fe" está dedicado a presentar estos y otros rasgos de este singular ciudadano de Asís, su vida y su extraordinario legado espiritual.