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casaformacion

C/Eloisa de la Hera,7
28043 MADRID
Tel. 91-373.07.83
casaformacion@pazybien.org
pastoraljuvenil@pazybien.org

La Casa de formación de los Hermanos Menores Conventuales de España se encuentra situada, desde junio de 2004, en Madrid, después de unos años de estancia en Zaragoza. Esta Casa tiene la misión de acoger a todos aquellos que quieren abrazar la vida de los hermanos menores, como le gustaba decir a Francisco de Asís.

san francisco

Él nos pidió que viviéramos el evangelio de Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia, y siguiéramos sus huellas en fraternidad, es decir, con otros hermanos, a los que consideraba un don precioso de Dios (¡El Señor me dio hermanos!). Es esta, ¡y sólo esta!, la razón de ser de nuestra vida y de nuestras opciones. Todo lo que hacemos y vivimos, reconociendo, por supuesto, nuestras debilidades y fallos, no tiene otro fin que el de escuchar y guardar en el corazón las palabras del Señor Jesús, que se ha hecho hermano nuestro, e intentar vivirlas con sencillez y alegría cada día, allá donde estemos. A veces se ha dicho que san Francisco estaba un poco loco… lo que está claro es que era un enamorado del Dios bueno y fiel y de sus criaturas, de todas ellas, empezando por la más insignificante hasta llegar a la más grande y preciosa, el hombre y la mujer. Nosotros, sus hermanos, queremos seguir este camino de entrega y servicio que conduce a la verdadera alegría, la del corazón humilde, reconciliado y vuelto hacia Dios. Sabemos que esto no es fácil… pero estamos convencidos de que vale la pena gastar la vida en intentarlo cada día.

en oracion

Cuesta reconocer la llamada de Dios en la propia vida. ¡Estamos tan centrados en nosotros mismos! No en vano, los primeros biógrafos hablan de la conversión Francisco, es decir, de ese lento camino de dejar de vivir para sí mismo y comenzar a vivir para Otro, con estas palabras: “cuando Francisco dejó de adorarse a sí mismo…” (3C, 8). Lo que en un primer momento puede ser una intuición, “algo que se mueve por dentro y que no me deja tranquilo…”, un encuentro con alguien cuya vida me cuestiona o una conversación que despierta en mí “algo nuevo”… poco a poco ha de irse iluminando y clarificando. ¡Y esto cuesta tiempo, confusión, miedos, renuncias…! De ahí que la etapa en la Casa de formación, que dura varios años, esté marcada por el acompañamiento y el diálogo con otros hermanos “más experimentados”, donde la persona puede verificar si el deseo que siente de entregar su vida entera a Dios coincide con la vocación del hermano menor. Hoy, además, una opción para siempre y un compromiso sin condiciones suenan demasiado fuertes, ¡y asustan! Sólo poniendo toda nuestra vida en manos de Aquel que nos ama y nos da su fuerza, es posible encontrar la alegría de darnos enteramente. Feliz quien no se entrega al miedo, sino a la presencia del Espíritu Santo (Hermano Alois de Taizé).

estudio

La oración y la celebración del don de la fe es uno de los pilares sobre los que se asienta nuestra vida y nuestro camino, tanto personal como comunitario. De ahí la necesidad de dedicar cada día un buen espacio de nuestra jornada a orar con todo el corazón al Altísimo y buen Señor, alabándole y bendiciéndole por todo el bien que obra en nuestro mundo, y poniendo en sus manos nuestra vida, con sus luces y sombras, y la de todos aquellos hombres y mujeres, hermanos nuestros, a los que intentamos servir en su nombre. Otros aspectos importantes de nuestra jornada son el estudio, la formación franciscana y espiritual, el trabajo pastoral en las parroquias y el servicio a personas que viven en situaciones de exclusión y pobreza. En este sentido, es muy importante la experiencia que se realiza durante varios meses, antes de los votos solemnes, en algún país de misión.

reunion

Todo lo intentamos vivir con un estilo sencillo y pobre, como quería san Francisco, compartiendo las tareas de limpieza y funcionamiento de la casa, que nos ayudan a crecer en el cuidado y en el uso de las cosas indispensables que tenemos, sirviéndonos de ellas no como propias.

Por último, a ti que estás leyendo estas líneas, te invitamos a que nos llames o nos escribas. Son muchas las cosas que nos han quedado por decir, porque la vida es muy grande y no cabe en unas cuantas líneas. Por eso nos gustaría que si “la vida franciscana” despierta en ti sueños y esperanzas, y un gran deseo de servir a Cristo y a los hermanos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

¡Hasta pronto y qué el Señor te bendiga y te guarde, hermano/a!