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Escriben sobre él en el As del Misionero:
"La naturaleza del hombre no es perdonar y olvidar, sino guardar rencor y llevar a cabo la venganza. Nos desahogamos mucho mejor, no me lo vais a negar, al devolverle a alguien la guarrada que nos ha hecho y si es posible, el doble de gorda, para que aprenda. Y si es alguien que nunca nos ha caído bien, por algo será, que para eso yo soy el bueno (no va a ser él) y todo lo que le haga se lo tiene merecido...
A pesar de lo asombrosas que puedan parecer estas ideas, son las arraigadas en la mayor parte de la sociedad a causa de un temible virus esparcido por unos malos malísimos que toda buena historia debe tener. Y este es el panorama que se les plantea a nuestros protagonistas: un grupo de jóvenes opositores a este nuevo orden. Opinan que la realidad no es como se la están vendiendo sino que todos somos buenos por naturaleza y que la venganza no ofrece ninguna solución que, a su vez, no requiera más venganza.
Pero esto no es más que una idea subversiva y muy minoritaria. La paz tiene pocas opciones en un mundo de intereses y odio. Sin embargo, este grupo de chicos se propone conseguirlo. Pero, ¿cómo serán capaces de mostrar a la gente que la violencia no resuelve nada y que la salida más fácil no siempre es la mejor? ¿Harán ver a los gobernantes que no son dueños del mundo? ¿Conseguirán que los políticos dejen de pelear como niños y empiecen a trabajar?
Dicho esto, quería aclarar que éste es el argumento de un cómic que con todo su esmero y dedicación ha hecho Nacho, uno de los miembros del Grupo de Misiones. Con un lenguaje cercano y unos contenidos realmente atractivos, se nos presenta la oportunidad de volver a leer un cómic y, más importante aún, replantearnos nuestras actitudes diarias..."
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