LOS FRANCISCANOS CONVENTUALES EN ESPAÑA
 

Tras algunos intentos, en 1904 los Franciscanos Conventuales logran regresar a España: han sido 336 años de ausencia; aunque no hay que olvidar, según investigaciones recientes, que nunca se cortaron, totalmente, los lazos entre aquellos y el solar hispano.

En los umbrales de un nuevo milenio –caminando ya por el siglo XXI- la Familia Franciscana Conventual celebra con renovada ilusión el siglo de permanencia en España desde su regreso a estas tierras. Desea que este acontecimiento suponga –como afirma el provincial, Nicasio Ibáñez- “hacer memoria del pasado, pensar en el presente (a nivel personal, comunitario y provincial, de cara a la calidad de nuestras fraternidades) y proyectarse hacia el futuro, con vistas a un replanteamiento de nuestras presencias desde criterios evangélicos y franciscanos”. Esta celebración es un motivo de gozo para toda la Familia Franciscana Conventual (frailes y laicos) y un motivo de agradecimiento al Señor.

Presencias actuales en España


PRIMERA PRESENCIA EN ESPAÑA (1217-1568)

 

San Francisco de Zamora

En 1217 los Hermanos Menores (que muy pronto se llamarán también Conventuales, al atender pastoralmente las iglesias contiguas a los conventos, y que en épocas posteriores y en honor al fundador san Francisco de Asís se les llamará también “Franciscanos”), han crecido ya lo suficiente en Europa como para organizarse en misiones o "Provincias", siendo una de éstas la de España; años más tarde (1233) se subdividirá en tres Provincias coincidentes con las tres zonas peninsulares que gozaban de variada autonomía: Santiago, Aragón y Castilla.
   

 

El primer responsable en España fue uno de los compañeros de San Francisco de Asís, Bernardo de Quintavalle. Ya por estos años, como atestigua el historiador Lucas de Tuy, había bastantes Hermanos Menores en España siendo éstos muy apreciados. (En España también son llamados Claustrales; y en Cataluña y otras zonas de Levante "Menorets" o “framenors”).

Actividades

Los Franciscanos Conventuales, pues, perdurarán, en su primera etapa en España, hasta el año 1568. Durante este largo y fructífero período (siglos XIII al XVI) sus actividades abarcaron campos pastorales y evangelizadores diferentes. A saber:

Las Misiones
Es uno de los rasgos de los seguidores de Francisco de Asís: dar a conocer a Jesús de Nazaret a todos los hombres. El mismo Francisco viajó a Oriente para convertir al sultán de Egipto. Oriente, Tierra Santa y el norte de África (Marruecos) eran lugares preferentes donde misionaban los Franciscanos Conventuales españoles. América, Asia y Oceanía fueron escenarios mucho más restringidos por razones sociopolíticas ajenas a los mismos frailes..

Colaboradores de las iglesias locales
Un gran número de obispos franciscanos conventuales estuvieron al frente de numerosas diócesis, sobre todo en Andalucía, Aragón y Cataluña, y no pocas del extranjero.
Dentro de esta generosa colaboración cabe destacar la predicación, siempre cercana, rica en expresiones populares y coloquial; y casi siempre en lengua vernácula, lo que impactaba muy positivamente en la gente que acudía en gran número.

Los Estudios

Antiguo convento
de San Francisco de Toledo

El estudio era el instrumento indispensable que capacitaba a los frailes para desempeñar con competencia y desenvoltura las diversas tareas pastorales y les permitía responder a los signos de los tiempos, esto es, a las distintas necesidades del pueblo de Dios. Además de los Estudios Generales (Salamanca, Lérida, Barcelona...) y Provinciales (Toledo, Sevilla, Zaragoza...), estaban los Locales, abiertos -en la mayoría de los lugares- a los laicos. No pocos frailes desarrollaron la docencia también en las aulas universitarias, como Salamanca, por ejemplo. 

Obra social
Se distinguieron también por la atención a los necesitados, sobre todo en los conventos y hospitales situados a lo largo del Camino de Santiago, donde acogían a los peregrinos que, necesitados de sustento y atenciones médicas, recibían ayuda fraterna. Frías (Burgos), ViIlafranca del Bierzo (León)... fueron algunos de esos lugares. En esta labor cooperaban generosamente los terciarios franciscanos. El “Pan de san Antonio”, esto es, la ayuda en alimentos fue otra modalidad de socorrer a los necesitados.


Las reformas

A lo largo del siglo XIV la Iglesia y sus instituciones, incluidas las de frailes, estaban necesitadas de reforma, precisaban un cambio. El Cisma de Occidente provocó una gran desorientación y una relajación en las costumbres, en general. Por otra parte, la “peste negra” diezmó los conventos y una oleada de gente, sin una seria selección rellenó el hueco dejado por los fallecidos; esto, e intereses e ingerencias de la nobleza y de la monarquía, provocó una relajación general que afectó también a los Franciscanos Conventuales. Para remediar esta situación, la Orden reabrió eremitorios, reformó las costumbres, fomentó la pobreza y los estudios... De esa dinámica nacen bajo la autoridad y el apoyo de los Franciscanos Conventuales, los villacrecianos de san Pedro Regalado, los descalzos (que impulsará san Pedro de Alcántara y que desde entonces se llamarán también alcantarinos)...


La supresión de los Franciscanos Conventuales

Durante el reinado de los Reyes Católicos una figura insigne de la Iglesia Católica es el cardenal franciscano observante Cisneros que, encargado de una reforma general, aprovecha la coyuntura para sustituir a los Franciscanos Conventuales por observantes bajo el supuesto de una relajación específica nunca demostrada. A lo largo del siglo XVI, Carlos V sigue la misma política religiosa y también su hijo Felipe II, con las bulas emanadas por san Pío V, suprime a los Franciscanos Conventuales entregando sus casas a los franciscanos bservantes.

Esto (algo parecido aconteció con otros, como los “terceros” o franciscanos regulares, por citar un caso) constituye una de las páginas más negras, aunque poco aireadas, de las connivencias entre el poder político y eclesiástico en el solar hispano. Los Franciscanos Conventuales fueron obligados a pasar a los observantes. El insigne jurista navarro Martín de Azpilcueta se atrevió a denunciar este atropello ante Felipe II, lo que le llevó (unido a la valiente defensa que hizo del arzobispo Bartolomé de Carranza) a autoexiliarse. Por lo tanto, desde 1568 hasta iniciado el siglo XX, los Franciscanos Conventuales estuvieron, “oficialmente”, ausentes de España.

 

 

VUELTA A ESPAÑA (1904)

Aunque la llama por restaurar la Familia Franciscana Conventual nunca se apagó, no será hasta finales del siglo XIX cuando se dan los pasos definitivos. En efecto, hacia 1874 el monje camaldulense José Játiva, regresó por una temporada a Caudé (Teruel), su pueblo natal, y a su vuelta a Roma se llevó consigo a un joven paisano (el futuro Miguel Salvador Remón) que al poco tiempo ingresa entre los Franciscanos Conventuales. Este, al venir años más tarde de visita familiar, se lleva a Italia a otros jóvenes (su sobrino y futuro Ángel Salvador y a Dionisio Vicente). Este será el grupo de pioneros que se irán ilusionando desde tierras italianas con la idea de venir a España.

fr. Ángel Salvador

Por tierras turolenses

Ese anhelo se ve reforzado cuando por el año 1904, al ir a Roma el canónigo de Teruel Eusebio Tejedor, les promete facilitarles ese anhelado regreso a la Península Ibérica y poder reanudar la gloriosa historia de la Provincia de Aragón.

En efecto, el obispado de Teruel da algunos pasos para entregarles el antiguo convento e iglesia de San Francisco de la ciudad, otrora perteneciente a los Franciscanos Conventuales. Al final, se les entrega, en el otoño de 1904, el santuario de Nuestra Señora de la Vega en la localidad de Alcalá de la Selva (Teruel), donde se establecen los padres Miguel Salvador Remón y su sobrino Ángel.  


Por Cataluña (Granollers, 1905)

El mentado santuario estaba situado en un lugar aislado y carente de perspectivas de futuro -pastoral vocacional y medios de subsistencia-, por lo que se busca otra ubicación. En esas estaban, cuando contactó con ellos un terciario o franciscano seglar, hombre de vasta cultura (más adelante será sacerdote diocesano), llamado Pedro Mártir Bordoy-Torrens, que se entera de su existencia en España y les anima a ir a Cataluña donde las condiciones para subsistir son mayores. Por fin, en contacto con el párroco local, éste les ofrece establecerse en la localidad y atender, de momento, la capilla dedicada a la Virgen de Montserrat; posteriormente se harían cargo de otra iglesia, entonces en construcción, con la misma advocación y situada en la zona norte. Así pues, a finales de 1905 se establecen en Granollers. 

 

La “Semana Trágica” de Barcelona (1909)

Cuando las perspectivas eran mejores, un grave acontecimiento socio-político viene a truncar las ilusiones depositadas en la reciente fundación. La guerra de Marruecos y la situación social -paro, miseria e incultura- provocó en Barcelona y en algunas localidades de Cataluña, sobre todo, un levantamiento popular revolucionario, incentivado por grupos político-sindicales e instrumentalizado hacia posturas anticlericales, sobre todo por la propaganda de los radicales de Lerroux, que en la práctica "desviaron" las protestas airadas hacia instituciones eclesiásticas "olvidándose" de los intereses de la oligarquía industrial y financiera catalana. El convento de Granollers fue incendiado y destruido no quedando nada más que los muros exteriores; de la iglesia -que es la actual y sólo estaba en servicio la parte de la cabecera (ábside y las dos primeras capillas)- también fue quemada aunque la estructura permaneció intacta.
El padre Ángel Salvador, máximo responsable, pensó en abandonar España y marcharse a América, pero de nuevo surge la palabra y el apoyo del amigo terciario Pedro Bordoy-Torrents. que le anima a la reconstrucción, lo que se lleva a efecto en 1911.


A qué se dedican los frailes

En 1911 emite los votos perpetuos o profesión solemne Pedro Melero, el primer fraile en hacerlo en España después de 336 años. Supone un acontecimiento notabilísimo que en 1928 visite España por primera vez, tras el regreso, la máxima autoridad de la Orden, el ministro general Alfonso Orlich.
Desde el principio hasta hoy ha sido un compromiso de los Franciscanos Conventuales el ayudar a las parroquias de no pocos pueblos del Vallés Oriental.

 

Servicialidad y sencillez han sido las claves de un aprecio tanto de los párrocos como de numerosas familias. Granollers, única presencia en España hasta finalizar la Guerra Civil en 1939, albergó a los seminaristas que pasaban a Italia para finalizar sus estudios. En 1913 se abre un colegio externo con un triple objetivo: formar a los que no tenían otra posibilidad, contrarrestar la enseñanza laica y tener un medio, aunque modesto, de asegurarse la subsistencia. Te trata de las “Escuelas Antonianas”.

 

Como medio difusor de las actividades y del mensaje franciscano y antoniano surge en 1917 El Mensajero de San Antonio de Padua, publicado -con alguna interrupción- hasta finales de 1963, cuando desapareció al ser absorbido por la homóloga publicación de la Provincia italiana de Padua.

 

Guerra Civil (1936-39)

Con ocasión de este acontecimiento, tuvieron que abandonar la casa, y ganarse la vida como pudieron, y colocar a los postulantes en familias amigas. Algunos de los frailes fueron detenido en los primeros momentos de la contienda y fusilados en el Vallés Oriental, entorno a la localidad de Granollers.

En el año 2001 seis de los que murieron fueron beatificados por el papa Juan Pablo II. Dejando a un lado consideraciones de oportunidad o de valoración estos seis beatos mártires constituyen más que un honor un acicate y un desafío, pues testimonian con lo más caro –la vida- su fe en Jesús de Nazaret vivida en el marco de la familia franciscana conventual. Su coherencia (continuación de un quehacer) y fidelidad deben ilusionarnos y rejuvenercernos en años y en espíritu. Ellos son Alfonso López, Dionisio Vicente, Francisco Remón, Miguel Remón, Modesto Vegas y Pedro Rivera. 

 

 

Por toda España (1939...)

Al finalizar la Guerra Civil regresa a la Península otro grupo de frailes recién ordenados sacerdotes. Poco a poco fue cuajando la idea de potenciar la promoción vocacional, como garantía de futuro, y extenderse por otras partes de la geografía española, diversificando, al mismo tiempo, las actividades. Al igual que en el primer tercio de siglo, también en la década de los cuarenta es innegable el servicio prestado por Franciscanos Conventuales italianos y por los franciscanos seglares o terciarios.

Tres fueron los campos que se atendieron y potenciaron: seminarios, colegios-internado y parroquias. Un hito importante es la apertura de varios seminarios que permiten desahogar al de Granollers (único hasta entonces). Se abren colegios e internados respondiendo a las necesidades de la época y como medio de autofinanciación, puesto que los numerosos seminaristas no pagaban cuota alguna. El tercer sector eran las iglesias públicas y las parroquias, siendo la pionera Ntra. Sra. del Rosario de Madrid, que atendía una zona del extrarradio madrileño donde abundaba la pobreza y el chabolismo; fray Román Villa fue el primer párroco.

En la línea del franciscano conventual san Maximiliano Kolbe, pionero en la evangelización a través de los medios de comunicación, se inaugura en 1952 en Granollers las Gráficas "Padre Kolbe" (y más tarde la Editorial), que durará más de tres décadas; y en Madrid se publicará por un corto período de tiempo la enjundiosa revista El Caballero de la Inmaculada y un excelente extra en 1954, la "Internacional Azul".

Antiguo convento del Rosario (Madrid)

Alumnos de San Buenaventura (Madrid)

 

Parroquia Mª Reina de Palencia

 

Pastoral juvenil, en Barcelona

 

Convento y parroquia de Sevilla


Mayoría de edad (1954)

A nivel interno, 1954 es un año clave, pues las casas de España se constituyen en la Provincia "Ntra. Sra. de Montserrat", con personalidad jurídica propia: era el reconocimiento por parte de la Orden de que se había alcanzado un estimable florecimiento y madurez.    

 

 

 

 

 

 

El primer ministro provincial fue fray Lorenzo Castro.

 

 

Por otro lado, en los últimos años los Franciscanos Conventuales españoles han ido haciéndose más presentes a nivel nacional: en la Fraternidad Seglar Franciscana (OFS), en la Juventud Franciscana (JUFRA), en la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), en algunos medios de comunicación (TVE) y en tareas de ámbito diocesano.


El Concilio Vaticano II y su impacto

Como aconteció con el resto de la Orden y con la Iglesia, en la Provincia de España supuso un espaldarazo –y una crisis prevista y normal- que obligó al replanteamiento de nuevos desafíos en el campo pastoral, docente, misionero y vocacional y que ha ido configurando un nuevo rostro y obligando a responder a dichos nuevo desafíos. La revisión de vida, la formación y la misión (en sus variados campos) siguen estando sobre la mesa. En los últimos años nuevas inquietudes han propiciado la puesta en marcha de un programa de concienciación y renovación del que se espera abundantes frutos., el “Programa Rivotorto”. Además del estudio DIS, que ayudó a diagnosticar la realidad provincial de los franciscanos conventuales con criterios científicos y los proyectos anuales provinciales y locales (PAPs y PACs), hay que mencionar el Proyecto Comunitario de Misión que implica a frailes y laicos e invita a responder evangélicamente a los signos de los tiempos.


LA MISIÓN DE COLOMBIA

San Maximiliano Kolbe de Itagüí

Hermano Francisco de Medellín

San Antonio de Bogotá

Santa Clara de Corozal

Vocaciones colombianas

Dentro de la más enraizada tradición franciscana, algunos frailes han trabajado en misiones, concretamente en Zambia (África). Allí fueron Clemente Larena y Gabriel Guillardini, quien más tarde pasó a Colombia. Coincidiendo con una gran expansión misionera en toda la Orden, y siendo ministro provincial Juan Cebrián, la Provincia de España da el primer paso en 1977 y se hace presente en Colombia, concretamente en la periferia de Medellín (la parroquia marginal de Villatina y el seminario de La Estrella); posteriormente se abren otras dos presencias en Santafé de Bogotá y en el departamento de Sucre (Corozal), donde se atiende con entrega y sacrificio una pastoral rural a favor de la población campesina..
Desde hace unos años, como paso previo a la total autonomía de la Provincia de España, se ha constituido la Custodia de Colombia. La casi totalidad de sus miembros son colombianos, y los desafíos a los que tienen que hacer frente son: la promoción vocacional y la formación de los seminaristas, el apostolado parroquial (rural y urbano) y, en un futuro, la enseñanza. El florecimiento vocacional ha posibilitado este desarrollo.
Se escogió Colombia (antigua Nueva Granada) porque allí se fueron un buen puñado de Franciscanos Conventuales al ser suprimidos de España en 1567-68. Recientemente (2002) se han celebrado las bodas de plata de la presencia en ese país.

Algunas de las misiones y actividades de los hermanos de Colombia

 

 

ABIERTOS AL FUTURO

 

Hasta aquí te hemos pretendido acercarte a la historia y vida de la Familia Franciscana Conventual en estos últimos 100 años, para que conociéndonos mejor nos amemos más. Son cien años plenos de ilusiones, por más que algunas quebradas; otras muchas, hechas carne y realidad, han buscado responder a los signos de los tiempos teniendo como objetivo servir –de la mano de Francisco de Asís- a las mujeres y a los hombres de nuestra época.

Sería injusto no reiterar y publicitar nuestro agradecimiento impagable a tantos franciscanos seglares y a no pocos laicos, jóvenes y mayores, que con su cariño, expresado en ayudas de todo tipo, han colaborado –y habéis colaborado- posibilitando el que hayamos respondido adecuadamente a la misión evangelizadora y solidaria hacia nuestra sociedad. En esas estamos y con vosotros contamos.

“100 años de Paz y Bien” es el lema conductor de la celebración del siglo que llevamos en España esta segunda vez desde el año 1904. Que se haga realidad es lo que anhelamos con todas nuestras fuerzas, tanto en vuestros hogares como en vuestras vidas. Y que suponga también un buen motivo para que vosotros los jóvenes luchéis y os entreguéis en la vida madurando como personas y creyentes y solidarizándoos con todo ser humano.

¡Ven y verás!