D o n   L u i s   C a r l o s   y   Z ú ñ i g a

 

(Publicado en el  programa de las fiestas de Escalonilla de 1997)

 

Don Luis Carlos y Zúñiga fue el párroco de Escalonilla durante 23 años, desde 1791 hasta 1814. Aparentemente un cura más de la larga historia cristiana de nuestro pueblo. Pero, no. Don Luis Carlos y Zúñiga “es, sin duda, una de las máximas figuras de la Ilustración toledana”. Su nombre está vinculado a nuestro pueblo para siempre: “el cura de Escalonilla”. Aquí escribió su Plan de educación española (10-5-1793), numerosos estudios que publicó en la Gaceta de Madrid y en el Memorial literario, y en 1805 su Catecismo breve y sencillo de los motivos de credibilidad que hacen a la religión cristiana cierta y evidentemente creíble. Por curiosidad, hace exactamente 200 años, en 1797, estaba publicando una serie de cartas que él llamó Antigüedad Celtibérica, en ellas pretendía demostrar la influencia del euskera en las primitivas lenguas de la Península, basándose en inscripciones y monedas antiguas.

 

          Don Luis Carlos y Zúñiga nació en Navarra (¿en Estella?) a mediados del siglo XVIII. Fue socio de la “Real Sociedad Bascongada” y académico de mérito de la Real de Derecho Español y Público de Santa Bárbara de Madrid. Antes que en Escalonilla ejerció su ministerio sacerdotal en Rozas del Puerto y en Gerindote. Fue un gran conocedor de los clásicos, del latín y de los hombres más cultos de su tiempo. Su biblioteca debió ser abundante e interesante. Trabajó temas relacionados con la agricultura, la arqueología, la historia del derecho, la educación, la doctrina cristiana, etc… Y todo ello sin menoscabar su labor pastoral: Ya se sabe, que no es ajeno a las sagradas ocupaciones de un Párroco aprovechar muchos ratos para instruir a sus parroquianos en cosas temporales, y mejorar su fortuna, o introduciendo nuevas plantas y semillas, o dándoles reglas seguras para sacar mayor utilidad de las que se crían en sus territorios”. Son palabras suyas al escribir sobre la manera de cultivar el lino de secano.

 

          Gracias a él conservamos en Escalonilla el primer libro de registros de bautismos del siglo XVI, pues lo recompuso en 1796 cuando estaba ya en una situación lamentable. Gracias a él fue restaurado el órgano de la iglesia en 1799 por Bernardo Verdalonga. Gracias a él … ¿Cuántos motivos para darle gracias nos faltarán por descubrir?

 

           

     

 

 

    En las pocas cosas que he leído de las muchas que escribió Don Luis Carlos y Zúñiga, me ha sorprendido su gran capacidad de observación de la naturaleza (¡curiosísimas sus apreciaciones sobre los insectos que perjudican a los olivos!), su visión positiva y esperanzada del hombre (encaminado a ser feliz), su energía para proponer soluciones al secular problema de la agricultura (mejor distribución del terreno: donde la distribución es buena, son pocos los jornaleros de necesidad; y se pregunta: ¿por ventura andan pidiendo limosna los naturales de países de labranza bien repartida y bien poblada?), su perspectiva ecológica -diríamos hoy- (tal desorden y alteración de las lluvias provienen en las Castillas y otras provincias de España de la gran actual escasez de árboles y montes), sus raíces cristianas, la riqueza de su vocabulario y su hermosa forma de escribir.

 

 

 

 

 

      

 

 

 

 

 

            Más noticias y algunos de los escritos de este cura de Escalonilla los podéis encontrar donde lo he hecho yo, en el libro Los ilustrados toledanos y la agricultura de Mª del Carmen Fernández Hidalgo y Mariano García Ruipérez (Toledo 1996). Creo que todavía hay mucho por descubrir de su vida y obra, pero ya es motivo de gozo saber que nuestros antepasados contaron con hombres como Don Luis Carlos y Zúñiga.

 

 

 

Gonzalo Fernández-Gallardo Jiménez, o.f.m.conv.,

Convento San Buenaventura de Madrid, agosto de 1997

 

 

 

 

Referencia a documento del Archivo Histórico Nacional de Madrid:

http://www.irargi.org/cgi-bin/BRSCGI?CMD=VERDOC&BASE=B17A&DOCN=000189587K=B17A[DOC]

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Don Jesús Lopéz, párroco de Escalonilla, me reenvía en diciembre de 2005, fotografías de un manuscrito del propio Luis Carlos y Zúñiga, que a su vez le ha enviado D. Luis Miguel Torres-Vila, del Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de la

Junta de Extremadura. Por dicho documento conocemos con seguridad, entre otras cosas, que

Don Luis Carlos nació el 10 octubre de 1749 en Santa Gema, cerca de Estella (Navarra), y fue bautizado en la Parroquia de San Pedro mártir de Abáigar.

 

Carlos y Zúñiga, L., 1785. Memoria sobre el problema de la oruga. Archivo de la Real Sociedad Económica Matritense, leg. 75/6 [ex. leg. 65 bis-13]: Madrid. 16 h.

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Informe en el que se refuta la teoría de Don Luis Carlos y Zúñiga sobre el vasco como la lengua desconocida de unas monedas:

http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/rahis/67926280988247564643679/index.htm

Más datos en:

http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=320500&portal=111#contenido

http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/34697397652392752054679/014173.pdf?incr=1