Comisión de Pastoral - Franciscanos Conventuales - Prov. Ntra. Sra. de Montserrat

"SEMBRADORES DE PAZ Y BIEN"(Curso 2004-05)

En el año del Centenario de la Restauración de la Orden en España

 

MOTIVACIÓN

En este curso en que nuestra provincia celebra con gozo y gratitud el Centenario de la Restauración de nuestra presencia en España, desde la comisión de Pastoral queremos ofreceros unas líneas programáticas que puedan ayudaros en vuestra misión.

Comenzamos con unas palabras de Fr. Valentín Redondo, Ministro provincial, dirigidas a todos los hermanos: 'CIEN AÑOS DE PAZ Y BIEN', el centenario nos brinda la oportunidad de agradecimiento al Señor, que nos ha puesto en su camino...: agradecimiento por tantos hermanos que nos han precedido y han sido testigos de la fe; por su oración, trabajo y entrega generosa...; agradeciendo a todos aquellos que han colaborado generosamente con nosotros... (el centenario) nos brinda la oportunidad de 'hacer memoria' del ayer y del hoy, con la mirada puesta siempre en el mañana, con ilusión..., porque el recuerdo es bendición para el hombre de fe... Os invito a VIVIR ALEGRES el Centenario, comunicándolo y haciendo partícipes a cuantos comparten nuestra vida y nuestra misión...".

 

  • El lema escogido:"Sembradores de paz y bien"

 Paz y Bien es algo más que un saludo, son palabras que intentan recoger el camino evangélico de Francisco de Asís. Nosotros vivimos de esa hermosa herencia , pero siendo conscientes de que la gratitud por lo recibido siempre ha de llevarnos a la responsabilidad de ofrecerlo.

  • Como imagen evangélica nos parece sugerente la parábola del sembrador:

( Mc 4, 3-9// Mt 13, 3-9// Lc 8, 5-8)

 

La imagen evangélica que nos propone Jesús sugiere que, a pesar de nuestra pobre tierra, hemos recibido esa semilla de evangelio en la rica tradición franciscana. Nosotros nos sentimos agradecidos y a la vez llamados a seguir sembrando con generosidad y lucidez. Sembrar sin tacañería ni cálculos estrechos, pero, a la vez, contando con las resistencias, los olvidos, la dureza del corazón humano. Sembradores lúcidos pero esperanzados, pues siempre hay una tierra buena donde la semilla puede dar fruto.

En nuestros campos de misión hemos de ser sembradores de paz ybien en misión compartida. Sabiendo que, como ocurre con la semilla, los procesos son lentos, a veces desesperadamente lentos, con momentos de invierno; pero con la confianza de que el Dios de la vida no cesa en su empeño de fecundar nuestra tierra yllevarnos hasta el milagro de la primavera. El lenguaje de los salmos también nos remite a esta experiencia humano-creyente: “Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. Al ir iban llorando llevando las semillas, al volver vuelven cantando trayendo sus gavillas” (Salmo 125)

Acogemos el lema de nuestro Centenario en esta referencia evangélica que nos sugiere la parábola y, recogiendo las sugerencias del proyecto pastoral de nuestros centros educativos,

proponemos un itinerario donde cada mes irán apareciendo palabras – semillas; junto a las semillas también aparecen hombres y mujeres quepor ser tierra fértil han hecho buena siembra con su vida.

Sería conveniente que estas palabras, cada mes, apareciesen en un lugar visible, y en las hojas informativas si existen.

 

Nota: Este curso por estar centrado en el Centenario, el esquema que recoge el PCM en las líneas operativas: A) Objetivo; B) Fundamentos; C) Orientaciones para nuestra misión compartida no lo seguimos estrictamente.

 

 

OBJETIVO:

 

En torno al Centenario de la Restauración de nuestra Orden en España:

Celebrar desde el gozo y la gratitud en nuestros campos de misión el carisma recibido de Francisco de Asís. Mirar nuestra misión con esperanza, sintiéndonos continuadores de esa siembra de PAZ Y BIEN.

 

 ITINERARIO (Orientaciones para nuestra misión comunitaria)

 

OCTUBRE:EVANGELIO ( Francisco de Asís)

 

El mes de Octubre está polarizado por la figura de S. Francisco comosembrador de Evangelio.

 

  • Como preparación a la fiesta del 4 Octubre se puede celebrar litúrgicamente triduo, novena, 24 horas de oración en la Iglesia ( esta experiencia se realiza en nuestra parroquia de Valencia)
  • Celebrar festivamente en ambiente comunitario la solemnidad.
  • 17 Octubre: Celebración del Domund: día del Envío.
  • 27 Octubre: Celebrar el Espíritu de Asís

 

NOVIEMBRE: DIÁLOGO (Beatos Mártires, Fr. Alfonso y compañeros)

 

El diálogo, que forma parte de manera tan especial de nuestra tradición Conventual ( PCM pp. 32-33; ver anexo) Frente a la violencia y los enfrentamientos la memoria de los mártires es aliento profético parar buscar caminos de encuentro.

 

  • 1 – 2: Santos – Difuntos
  • 6: Beatos Mártires Franciscanos Conventuales
  • 16 : Día internacional de la tolerancia;
  • 17: Sta. Isabel de Hungría;
  • 21: Día internacional del saludo: ¡Paz y Bien!(Ver Anexo)

 

DICIEMBRE: JESÚS

 

Dios se encarna en nuestra tierra y siembra su PALABRA definitiva: JESUCRISTO. El camino de Adviento es un recorrido por las esperanzas de la humanidad, buscando salvación. En clave franciscana el Adviento - Navidad nos remite a uno de los momentos más relevantes de la experiencia creyente de S. Francisco: la humildad del Dios Todopoderoso que se hace accesible y pobre.

 

  • 7 : Vigilia de la Inmaculada;
  • 8: Solemnidad de la Inmaculada, patrona de la Orden;
  • Retiro de Adviento;
  • Celebración comunitaria de la Penitencia;
  • Operación Kilo o jornadas de solidaridad;
  • Celebración festiva de la Navidad en ambiente fraterno.

 

 

ENERO: PAZ ( S. Maximiliano Kolbe)

 

En estos meses primeros del año centramos nuestra atención en el saludo franciscano: PAZ y BIEN. La Paz como sueño de Dios para la humanidad, compañera de la justicia, del bien. En nuestra historia reciente la figura de S. Maximiliano, que recordamos en su nacimiento, es un buen testigo, de cómo a lo largo de la historiafranciscana siempre ha habido hermanos que han echado en el surco de la historia esa semilla.

 

  • 1: Jornada mundial de la Paz;
  • 8: Nacimiento de S. Maximiliano Kolbe;
  • 16: Fiesta de los Protomártires franciscanos;
  • 18-25: Octavario de oración por la unidad de los cristianos;
  • 24: Segunda jornada en el Espíritu de Asís;
  • 30: Día de la no violencia.

 

FEBRERO: BIEN( Manos Unidas)

Es un signo de nuestros tiempos la importancia de organizaciones que trabajan por la justicia, denunciando las situaciones de desigualdad, empobrecimiento… Manos Unidas es una de ellas. Podemos acoger su actuación profética como signo para nuestro camino. Nuestro anagrama de las manos unidas de Francisco y Cristo es, también, un símbolo sugerente.

  • 6: Campaña de “Manos Unidas”;
  • 2: Jornada de la Vida consagrada;
  • 9 : Miércoles de ceniza.

 MARZO:MISERICORDIA ( Inés de Praga)

En tiempo de Cuaresma vivimos en clave de conversión. Queremos que la Misericordia de Dios trabaje en nuestro corazón endurecido, para ser hombres y mujeres que siembran con sus palabras y gestos la semilla de la misericordia. En este mes de la tradición Franciscano- Clariana proponemos la figura de Inés de Pragaque, a través de su vida nos ofrece estímulos en este camino.( Ver anexo)

 

  • Retiro de Cuaresma;
  • Celebración Comunitaria penitencial;
  • 2. Sta. Inés de Praga;
  • 19: S. José , patrono de la Orden;
  • 20-27: Semana Santa. VIGILA PASCUAL celebradacomunitariamente.

 

ABRIL: RESURRECCIÓN( Iglesia / Comunidad)

 

De la vida entregada de Cristo, enterrada como semilla, brota Resurrección. Acogemos como don la vida resucitada, siendo conscientes de que es la Iglesia, comunión de creyentes, quien ha de proclamar esta buena noticia. Ser testigos, personal y comunitariamente de la Resurrección, en nuestro mundo con tanta muerte y oscuridad.

 

  • 15- 17 Abril: Encuentro de grupos matrimoniales de nuestras fraternidades;
  • 17: Domingo 4 de Pascua “Jornada de oración por las vocaciones”;
  • 27: Ntra. Sra. de Monserrat, patrona de la Provincia.

 

MAYO: ALEGRÍA ( María)

 

En el pueblo creyente la figura de María siempre está ligada afectivamente al mes de Mayo. La Alegría es una de esas semillastan necesarias a nuestro vivir. Hacemos camino conMaría para que nos dé la sintonía con el Amor a Jesús, que nos lleva a la auténtica alegría. Es también una de las actitudes de Francisco de Asís que queremos hacer nuestra y ofrecer, desde nuestra misión, en este Centenario.

 

  • 1: Día de la madre. Día del trabajo;
  • 2-8: Jornadas de animación misionera franciscana;
  • Día del enfermo. Celebración comunitaria de la Unción de enfermos;
  • 15: Pentecostés ( VIGILIA de oración). Día internacional de la familia.

 

JUNIO: GRATUIDAD (S. Antonio de Padua)

 

En este mes queremos poner ante nuestra mirada la Gratuidad, como semilla, que hemos desembrar en el día a día de nuestro vivir. Estamos al final del curso, hemos de saborear tantos momentos, personas, auténticos regalos del buen Dios. Antonio de Padua, hombre de gestos y palabras regaladas con generosidad, sembradas por doquier.

 

  • 3: Encuentro de la comisión de pastoral y responsables de campos de misión para evaluar y programar;
  • 5: Día mundial del medio ambiente;
  • 13: S. Antonio de Padua ( Celebrar la fiesta con realce);
  • Celebración de Acción de Gracias en ambiente comunitario, aunando campos de misión;
  • Encuentros de evaluación y programación de cara al nuevo curso pastoral.

 

JULIO- AGOSTO: CONTEMPLACIÓN ( S. Buenaventura / Santa Clara)

 

Parece que estos meses quedan al margen siempre de nuestras programaciones. Es un tiempo que podemos dedicar a esa dimensión menos activa, pero productiva de nuestra vida. Entrar en esos ámbitos de contemplación, donde la semilla desde el silencio, la espera, va creciendo. Dejar las prisas, los afanes de control, las eficiencias. Santa Clara y S. Buenaventura algo nos pueden decir al respecto.

 

  • 15 Julio: S. Buenaventura;
  • 2 Agosto: Santa María de los Ángeles;
  • 11 Agosto: Santa Clara;
  • 14 Agosto: S. Maximiliano.

ANEXO/ 1

Conventualidad:

Dialogar con nuestro mundo y nuestra cultura

 

A)Objetivo

 

Vivir, desde el espíritu de Francisco y en sintonía con las exigencias de los tiempos, en diálogo con el mundo, abiertos a las distintas tradiciones religiosas, sirviendo, defendiendo siempre la dignidad y el respeto debidos a las personas y a la creación entera.

 

B)Fundamentos

 

Teológico-carismáticos

 

«Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo».

Francisco fue un hombre que supo dialogar con las realidades de su época. Asumió la necesidad de la preparación cultural: «Me agrada que enseñes la sagrada teología a los hermanos...». Fue dialogante con el Islam, en una época de agresividad y enfrentamientos violentos. Fue también hombre de paz, mediador en los conflictos entre personas y ciudades.

 

Análisis de la realidad

 

- Aspectos positivos:

    • El fenómeno de la globalización, con todos sus límites y ambigüedades, nos permite experimentar el mundo como un hogar común.
    • El desarrollo de los medios de comunicación facilita el encuentro y el diálogo, a la vez que nos acerca los acontecimientos que tienen lugar en los rincones más remotos del planeta.
    • Existe una realidad cultural rica y compleja.

 

- Aspectos negativos:

Ya hemos apuntado algunos en el apartado que hablaba de la fraternidad; podemos añadir aquí:

    • Los fundamentalismos y los nuevos brotes de radicalismo.
    • Dificultad de diálogo y entendimiento entre culturas y tradiciones religiosas.

 

C)Orientaciones para nuestra misión comunitaria

 

  • Acciones que promuevan una buena formación intelectual y cristiana.
  • Acciones que fomenten la apertura a la realidad y la cultura contemporáneas, para caminar así con la historia.
  • Acciones que promuevan el diálogo ecuménico, ofreciendo para ello lugares y personas.
  • Participación en los movimientos ciudadanos.
  • Acciones que nos lleven a discernir el uso de los medios de comunicación con
  • criterios evangélicos.

 

ANEXO/2

¡Paz y Bien!

Cuando uno se encuentra con un franciscano, religioso o seglar, su saludo es: "Paz y Bien". Algunos lo consideran un saludo tardío; otros opinan que arranca del mismo San Francisco.

Una de las primeras biografías de San Francisco nos transmite que tanto Francisco como sus compañeros basaban su pedagogía de pacificación en la verdadera paz con uno mismo y con la fraternidad, con el grupo, transmitiendo serenidad y alegría contagiosa. Decía Francisco: "La paz que proclamáis con la boca, debéis tenerla desbordante en vuestros corazones, de tal manera que por vuestra paz y mansedumbre invitéis a todos a la paz y a la benignidad".

El mismo Francisco, en su Testamento, recuerda algunos valores que el Señor, dador de todo bien, le ha regalado, y uno de ellos es que encontrándose con la gente les diese este saludo: "El Señor te dé la paz". Así que no solo de camino o por las calles de la ciudad, sino que en cada sermón, antes de comunicar la palabra de Dios e invitar a la conversión, deseaba la paz a los presentes diciendo: "El Señor os dé la paz".

 

La paz, fruto de la justicia, abre el camino a la bondad, lluvia fecunda del Dios que es bien, todo bien, sumo bien, y que se concreta entre los hombres en la concordia y la reconciliación. En un mundo de violencia y discordia como el medieval, pero que se prolongan también en nuestro mundo contemporáneo, me agrada recordar que Francisco se sirve de la música, de la poesía y de la experiencia del Dios que es el gozo, nuestra alegría y nuestra riqueza a saciedad, e invita a algunos de sus hermanos a que reúnan al alcalde y al obispo de Asís, que estaban enemistados, y les canten el "Cántico de las criaturas", al que añade una estrofa nueva:

"Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor
Y soportan enfermedad y tribulación.
Bienaventurados aquellos que las sufren en paz,
Pues por ti, Altísimo, coronados serán".

El saludo de "Paz y Bien" es una invitación a abrir el corazón a la paz, fuerza interior y principio de renovación y de bien moral y social. Por eso, Francisco pedía a sus hermanos que no quería que se mostrasen tristes y enojados, sino, más bien,gozosos en el Señor, alegres y debidamente agradables.

 

 

 

ANEXO / 3

 

 

MATERIALES VARIOS

 

A) BIOGRAFÍAS

 

Santa Isabel de Hungría

 

Isabel Langravia de Turingia, nació en 1207 en Hungría. Siendo todavía niña fue dada por esposa a Luis Langrave de Asía y Turingia y creció con él en el amor de Dios y del prójimo. Pasaba largas noches en oración y dedicaba sus días a visitar a los enfermos y a socorrer a los pobres.

Pero su grandeza brilló sobre todo después de que murió su esposo, fue despojada de todos sus bienes, arrojada a la calle con sus hijitos y forzada a buscar refugio en un establo, ella, que había ayudado a tantos y construido hospitales para sus súbditos. No se quejó de ello, sino que entró a la iglesia de los Hermanos Menores y pidió que se cantara un “Te Deum” porque el Señor le había dado su pobreza. Vistió el hábito de la Tercera Orden y recibió de San Francisco el regalo de su manto. Cuando más tarde le fueron reconocidos sus derechos, no cambió de vida, sino que continúo trabajando con sus manos para ayudar a los pobres. Santa Isabel en solo 24 años de vida conoció riqueza y miseria, honores y desprecio y santificó todas las condiciones de la vida de una mujer: religiosísima desde su juventud, amantísima esposa con un corazón maternal para con su pueblo, madre delicadísima de tres hijos, tempranamente viuda, errante con sus hijitos hambrientos; siempre sobreabundante de gozo en la pobreza y en el dolor, porque abundaba totalmente en Dios, cuyo amor tierno y fuerte conocía. Dios la escuchó por sus hijos, cuyos derechos principescos fueron reconocidos; para sí conservó sólo el inestimable tesoro de la pobreza franciscana que le había revelado la dulzura de Dios. Característica de su vida es la caridad hacia los pobres, a quienes asistía siempre con regia generosidad y visitaba con sus barracas. Es célebre anécdota de su esposo Luis, quien se encontró con ella mientras bajaba del castillo de Marburgo con las provisiones para los pobres, ocultas bajo el manto. Cuando él le preguntó qué llevaba, corrió el manto y aparecieron fresquísimas rosas a pesar del crudo invierno. Otra vez un leproso a quien después de lavarle los pies y dado alimento, lo colocó a dormir en su lecho regio; al regresar el esposo, indignado quiso ver quién era ese leproso que dormía en su lecho, y con sorpresa vio a Cristo, que en un nimbo de luz desapareció dejando gran gozo en el corazón de ambos cónyuges. Murió en Marburgo el 17 de noviembre de 1231 a los 24 años de edad.

 

 

Mártires Franciscanos Conventuales

 

Seis hombres, seis frailes, seis testigos. Los seis nacen en familias modestas, gentes del pueblo. En sus casas no sobra nada, y desde niños conocen el esfuerzo y el sacrificio. Aprenden a echar una mano en lo que haga falta. Y también desde niños aprenden en sus hogares a rezar a Jesús y a María.

Un día descubren que su lugar en el mundo está entre los Franciscanos Conventuales…

Alfonso López López, que encabeza el grupo, era sacerdote. Nació en Secorún (Huesca) en 1878 y fue fusilado, junto con el Beato Miguel, en Samalús (Barcelona) el 3 de agosto de 1936. Hizo los estudios eclesiásticos en Italia y, tras su ordenación sacerdotal, estuvo tres años de confesor en el Santuario de Loreto (1912-1915). Pasó el resto de su vida en Granollers (Barcelona) como docente y director espiritual.

Miguel Remón Salvador, hermano profeso, nació en Caudé (Teruel) en 1907 y fue fusilado, junto con el Beato Alfonso, en Samalús (Barcelona) el 3 de agosto de 1936. Ingresó en la Orden en Granollers, pero luego marchó a Italia e hizo la profesión solemne en Loreto donde permaneció un par de años prestando diversos servicios en la Basílica. Regresó a Granollers en 1935 para ejercer los oficios que se le confiaron, en los que siempre se mostró laborioso, afable y pacífico.

Modesto Vegas Vegas, sacerdote, nació en La Serna (Palencia) en 1912 y fue fusilado en Lliçà d'Amunt (Barcelona) el 27 de julio de 1936. Ingresó en Granollers muy joven e hizo los estudios eclesiásticos en Italia, donde recibió la ordenación sacerdotal en 1934. Su breve actividad apostólica se desarroló en Granollers sobre todo en el ejercicio del ministerio de la predicación y del confesonario.

Dionisio Vicente Ramos, sacerdote, nació en Caudé (Teruel) en 1871 y fue fusilado en Granollers el 31 de julio de 1936 junto con Beato Francisco. Ingresó en la Orden en Italia y allí realizó los estudios eclesiásticos. Ejerció diferentes ministerios tales como penitenciario en la basílica de Loreto, profesor en seminarios diocesanos y de la Orden, formador de los candidatos a la Orden, tanto en Italia como en España. Una enfermedad de los ojos limitó en la ancianidad sus actividades.

Francisco Remón Játiva, hermano profeso, nació en Caudé (Teruel) en 1890 y fue fusilado en Granollers el 31 de julio de 1936 junto con el Beato Dionisio. Pasó la mayor parte de su vida religiosa en Asís, ejerciendo el oficio de sacristán de la Basílica de San Francisco; era un reconocido belenista. En 1935 fue destinado al convento de Granollers donde se encargó de la sacristía y la portería.

Pedro Rivera Rivera, sacerdote, nació en Villacreces (Valladolid) en 1912 y fue martirizado en Barcelona a finales de agosto o principios de septiembre de 1936. Ingresó en Granollers el año 1912 y terminó la carrera en Roma. Fue ordenado sacerdote en 1935. Regresó a España como superior del convento de Granollers. Destacó por su inteligencia y buen hacer en plena juventud.

 

San Maximiliano Kolbe

 

Maximiliano Kolbe nació el 8 de enero de 1894 en Zdunskawola, en Polonia, fue el segundo de cinco hijos. A los diez años le sucedió un hecho extraordinario, se le apareció la Virgen mostrándole dos coronas: una blanca y la otra roja; le preguntó cuál quería, él respondió que las quería ambas. A los 13 años entro en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales en Leópolis. Después de los primeros estudios y el noviciado fue enviado a Roma para perfeccionarse en los estudios teológicos, donde obtuvo la láurea en teología y filosofía. Inspirándose en los puros ideales marianos del franciscanismo, el 16 de octubre de 1917 con otros cohermanos, dos rumanos y cuatro italianos, fundó la “milicia de la Inmaculada”. Al año siguiente fue ordenado sacerdote. En 1919 regresó a su patria y comenzó su apostolado mariano según el espíritu de la “Milicia de la Inmaculada”, dando vida a grupos marianos. En 1927 fundó la “Ciudad de la Inmaculada”, donde se vive una vida espiritual consagrada a María. Sus habitantes se dedican a toda clase de apostolados, especialmente al de la buena prensa, empleando los inventos más modernos de la técnica. Desarrolló una serie de construcciones a 40 kilómetros de Varsovia, organizando una empresa tipográfica que alcanzó un alto nivel de publicaciones: un diario con 250.000 ejemplares; 250.000 copias del boletín mensual para los jóvenes; un millón de copias del boletín “El Caballero de la Inmaculada”, y otras publicaciones y revistas, con un complejo de cerca de un millar de hermanos obreros, profesionales, técnicos, todos consagrados al trabajo de la Inmaculada y al bien del prójimo, utilizando los medios modernos: prensa, radio, cine.

En 1930, ardiendo en celo por llevar a Dios a rodos los hombres por medio de la Inmaculada, viajó a Oriente. Cerca de Nagasaki en el Japón fundó la segunda ciudad de la Inmaculada con los mismos objetivos de la primera, llamada Mugenzai-No-Sono, logrando también allí un notable desarrollo de obras en medio de poblaciones no cristianas. Del Japón pasó a la India para fundar allí un nuevo centro mariano, pero a causa de la mala salud debió renunciar. En 1936 regresó a Polonia, donde retomó la dirección de la ciudad de la Inmaculada llevándola en 1938 a su máximo desarrollo.

La segunda guerra mundial y la invasión de Polonia marcaron la destrucción de su obra. Su prisión en varios campos de concentración marcó su “Vía Crucis” hasta febrero de 1941, cuando fue deportado al campo de exterminio de Auschwitz, donde ofreció su vida para salvar a un padre de familia condenado como represalia con otros nueve, en el “bunker” del hambre. Allí fue muerto el 14 de agosto con una inyección de ácido fénico y luego el 15 fiesta de la Asunción, arrojado en el horno crematorio. Tenía 47 años.

 

 

SANTA INÉS DE PRAGA

 

Inés, hija del rey Premysl Otticàr I, rey de Bohemia, y de Constanza de Hungría, nació en Praga, en 1211. Desde muy niña fue dada en matrimonio a diversos reyes, hasta que ya adulta rechazó toda oferta matrimonial, hasta la del mismo emperador Federico II. Clara alude a esta petición de mano cuando le dice: “Y en esto está tu perfección, por la que el mismo Rey te unirá en sí en su tálamo celestial, donde se sienta glorioso en su solio de estrellas: en que despreciando estar en la cumbre de un reino terrenal, desdeñando las ofertas de matrimonio imperial, y tratando de emular a la santísima pobreza, con gran humildad y ardorosísima caridad te has adherido a las huellas de aquel a quien mereciste ser unida en matrimonio” (2CtaCl. 5-7).

Las primeras noticias que Inés tiene de Clara y de sus hermanas es en 1225, cuando los frailes Menores llegan a Praga y ella regresa de Viena. En la primavera de 1234, el 11 de junio, Domingo de Pentecostés, a la edad de 23 años, entra en el monasterio de San Francisco que había construido para las Hermanas Pobres de San Damián. Con Inés entran otras siete jóvenes nobles, que se unen a las cinco procedentes de San Damián. Al estilo de Clara va a vivir la pobreza radical, teniendo que defender este privilegio con fuerza y amor entrañables: “sigue en estoel consejo de nuestro venerable padre el hermano Elías, ministro general; antepón su consejo al de todos los demás, y tenlo por más preciado que cualquier regalo” (2CtaCl. 15-16). Aceptó ser abadesa por obediencia al Papa Gregorio IX. Mantuvo una relación epistolar con Santa Clara.

Inés, además del monasterio de Clarisas, fundó el convento para los Franciscanos y, por su amor a los pobres y enfermos, fundó también un hospital que encargó primero a lo franciscanos y después puso en manos de los Crucíferos de la Estrella Roja. Pidió la aprobación de esta Orden a Alejandro IV, y se extendieron los hospitales asistidos por esta Orden por todo el centro y oriente de Europa.

Intervino en diversas ocasiones para pacificar a los enfrentados. Es digno de recordar su intervención en el enfrentamiento entre su hermano Wenceslao, rey de Bohemia, y su sobrino Premysl, que se había hecho coronar en Bohemia sin consentimiento de su padre.

Inés de Praga murió el 2 de marzo de 1282, fue expuesto su cuerpo en el coro del monasterio y enterrada en la capilla de la Santísima Virgen del monasterio de San Francisco de Praga. Celebró los funerales, el 15 de marzo, Domingo de Pasión, el Ministro general de los Frailes Menores, fr. Bonagracia Tielci de San Giovanni in Persiceto. Pío IX aprobó su culto inmemorial y Juan Pablo II la canonizó en 1989.

La espiritualidad de Inés está estrechamente unida a la de Francisco y Clara de Asís: centrada en el Jesús pobre y crucificado: nacimiento y crucifixión, pobreza y humildad... De las cartas de Clara recogemos un florilegio de virtudes, de propósitos y de camino que está andando Inés de Praga: “Al preferir vos el desprecio del mundo a los honores, la pobreza a las riquezas temporales, el guardar cuidadosamente los tesoros no en la tierra sino en el cielo,…, es muy grande vuestra recompensa en los cielos, y habéis merecido dignamente ser llamada hermana, esposa y madre del hijo del Altísimo Padre y de la gloriosa Virgen” (1CtaCl. 21-24).

Reina nobilísima, mira atentamente, considera, contempla, con el anhelo de imitarle, a tu esposo, el más bello de los hijos de los hombres, hecho para tu salvación el más vil de los varones, despreciado, golpeado, y azotado de mil formas en todo su cuerpo, y muriendo entre las angustias de la cruz” (2CtaCl. 20).

“Mira atentamente –te digo- en el comienzo de este espejo, a la pobreza de aquel que fue colocado en un pesebre y envuelto en pañales. ¡Oh admirable humildad, oh asombrosa pobreza!, el rey de los ángeles, el Señor del cielo y de la tierra, es colocado en un pesebre. Y en el centro del espejo considera la humildad, y de nuevo la bienaventurada pobreza y los múltiples trabajos y penalidades que Él soportó por la redención del género humano. Y al final del mismo espejo contempla la inefable caridad con la que quiso padecer en el leño de la cruz y morir en él de la más infame de las muertes” (4CtaCl. 19-23)

 

 

San Buenaventura

 

Buenaventura nació en 1221 en Bagnorea, hoy fracción de Bagnoregio. Su infancia está marcada por una intervención milagrosa de San Francisco, como él lo declarará en dos ocasiones: “Mi madre, cuando yo era todavía niño, hizo voto por mí a San Francisco, porque estando yo gravemente enfermo, fui arrebatado a las fauces mismas de la muerte y restituido sano y salvo al vigor de la vida”.

Entró joven en la Orden de los Hermanos Menores y fue enviado a París, donde llegó a ser maestro de teología. Es memorable la disputa sostenido en unión a Santo Tomás de Aquino en la defensa de los derechos de los Frailes Mendicantes al estudio y a la enseñanza. Su línea teológica fue acorde con la filosofía aristotélica, y ligada a la filosofía platónica y a la teología agustiniana. Fue discípulo del gran Alejandro de Hales, franciscano y después maestro en el estudio de la “Sorbona” de París. Fue autor, como se sabe, de muchas obras de teología y de alta mística y biógrafo de San Francisco.

En 1257 fue elegido ministro general de la Orden, a la que rigió por 17 años en uno de los momentos más delicados de su desarrollo, equilibrando con su prudencia las posiciones opuestas, con firmeza y caridad grande. Encargado por el capítulo, escribió una nueva biografía de San Francisco, que fue llamada “leyenda mayor”, leyenda en el sentido de que se debía leer en las asambleas de los religiosos, destinada a sustituir todas las precedentes hagiografías.

Hecho cardenal y obispo de Albano, participó en el II Concilio ecuménico de Lion, y fue su mente directiva; murió durante el concilio el 15 de julio de 1274. Sus numerosos escritos de teología, mística, hagiografía y poéticos, unidos a la santidad de su vida, han hecho de San Buenaventura uno de los grandes maestros de la espiritualidad cristiana, y para la Orden Franciscana uno de los intérpretes más profundos del mensaje de San Francisco. La humildad, la doctrina, la espiritualidad de San Buenaventura, su sincero amor a Cristo, dejaron una impronta indeleble en la piedad cristiana de la Edad Media y le merecieron el título de “Doctor Seráfico”.

 

Es raro encontrar en la historia de la Iglesia un Santo tan rico en todos los campos de la santidad, tan amado en vida, y a través de sus palabras, a lo largo de los siglos. De inteligencia sutil, de palabra fácil y persuasiva, transfunde en su enseñanza el calor de sus convicciones maduradas en la experiencia y en la contemplación, y lleva el amor de Dios, particularmente de Jesús Crucificado. El amor, o mejor, la caridad está en la base de la doctrina bonaventuriana. Estando en la Verna escribió el “Itinerarium mentis in Deum” (Itinerario de la mente hacia Dios).

San Buenaventura murió en Lión durante el Concilio; tenía 53 años. Sixto V lo proclamó Doctor Seráfico.

 

Santa Clara de Asís

 

Clara Offreduccio nació en Asís el 16 de julio de 1194. Cuando Francisco supo del deseo de la joven Clara de conocer su vida para vivirla también ella, su corazón saltó de alegría en el Señor. Los coloquios muy pronto la llevaron a la fuga de la casa paterna y a la vestición en Santa María de los Ángeles de Porciúncula. En aquella Iglesia de San Damián que Francisco había restaurado con sus manos profetizando a quien le ayudaba, que allí vendrían “santas damas”, que llenarían la Iglesia con el aroma de sus virtudes, Clara bien pronto reunió en torno a sí un grupo de vírgenes entre ellas sus hermanas Santa Inés y Beatriz y su madre Hortulana, de quien fue madre, maestra y hermana.

No les prometía sino la riqueza de la más austera pobreza y penitencia, y en cambio la alegría de los coloquios con Dios.

La vida que llevaban en San Damián pronto fue para toda la Iglesia un ejemplo de luz y de fe, un signo espléndido de las realidades celestes que ya estaban viviendo.

Francisco amaba con predilección a Clara, como primogénita de su espíritu y alcázar de la pobreza; a ella recurrió cuando deseaba conocer la voluntad del Señor sobre la orientación que debería dar a su Orden. Le respondió: “El Señor quiere que los Hermanos no vivan sólo para sí, sino también para los demás: por tanto vida activa y vida contemplativa”.

 

 

 

GS 1.

CtaAnt 2.

Cf. 1C 57; 2C 30; LP 77.

Cf. 2C 108; LP 84.