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La Inmaculada, Abogada de Misericordia ante el Tribunal Divino

El testimonio del hijo de Santa Brígida demuestra la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María capaz de vencer los ataques del demonio

 

virgen s.brigida

 

Con motivo de la festividad de Santa Brígida que celebramos hoy, sábado 23 de julio, profundicemos en nuestro amor por la Inmaculada meditando la inconmensurable gracia que le concedió al hijo de esta gran santa:

Tal es el caso de Carlos, hijo de Santa Brígida, de cuya muerte estaba su madre temerosa,  por haber muerto lejos de su presencia y en el ejercicio de la milicia. Nuestra Señora le reveló que se había salvado por el amor que siempre le había tenido, por lo cual Ella misma le había asistido en el tiempo de morir. Vio al mismo tiempo a Nuestro Señor Jesucristo, como Juez sentado en su trono, y que el demonio tuvo el atrevimiento de presentarle dos quejas contra su Santísima Madre: la primera, que le hubiese estorbado al tentar a Carlos cuando estaba para morir; la segunda, que le hubiese llevado Ella delante del Juez, alcanzándole de este modo la salvación, sin darle siquiera lugar a que expusiese las razones que le asistían para probar que aquella alma era suya. Pero el Señor le echó de su presencia, y el alma de Carlos entró triunfante en su presencia. (“Las Glorias de María”. San Alfonso María de Ligorio).

San Maximiliano María Kolbe nos confirma la fidelidad de Nuestra Madre a cuantos la aman y se entregan a Ella: “aunque creas tener ya un pie en el infierno, si no te cansas de dirigirte a Ella con plena confianza, sin considerar absolutamente tu situación interior, debes estar tranquilo, porque sin duda no perecerás”. Renovemos tantas veces como podamos nuestra consagración a la Santísima Virgen María e incentivemos el deseo de amarla cada día más. Ella velará por nuestras almas y se encargará de conducirlas dulcemente y directamente al Corazón de su Divino Hijo.

 

Nuestra Madre nos ofrece su Escapulario del Carmen para llevarnos al Cielo

virgen del carmen 1

             

 Con inmensa alegría felicitamos hoy a Nuestra Madre querida, en su bendita fiesta de la Virgen del Carmen y agradecemos el tesoro que nos ha dejado a través de su Escapulario. ¡Cuántas gracias estará derramando hoy desde el Cielo! Adentrémonos aún más en su Inmaculado Corazón para que nos desvele los privilegios divinos que, como a San Simón Stock, nos concede con esta devoción y la divulgación del Escapulario del Carmen, incomensurable don para las almas.

            Aprovechemos la festividad de este sábado para recordar los beneficios de esta arma tan poderosa para ir al Cielo, que nos viene de las amorosas manos de Nuestra Madre Santísima. La Inmaculada le entregó el Escapulario del Carmen a San Simón Stock (general de la Orden Carmelita desde el año 1246). El santo sabía que en aquellos tiempos le quedaba poco tiempo a la Orden, sin una intervención de la Virgen María, así que recurrió a Ella, poniendo la Orden bajo su amparo. La Inmaculada respondió a su petición el 16 de julio de 1251. Se apareció a su querido hijo carmelita y le hizo entrega del Escapulario para su Orden, con la siguiente promesa: “Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los carmelitas, quien muera usando el escapulario no padecerá el fuego del infierno”. El uso de este Escapulario se fue extendiendo, no sólo a la Orden Carmelita, sino a fieles de la Iglesia entera.

            En el año 1322, el Papa Juan XXIII tuvo una aparición de la Virgen Santísima. Nuestra Señora le reveló en esta aparición lo que tradicionalmente se conoce como “privilegio sabatino”, con la promesa de que, por intercesión suya, libraría del Purgatorio el primer sábado después de la muerte a todos los que llevasen el Escapulario del Carmen. Habría que subrayar, que no se trata de nada mágico, ni nada por el estilo, sino que este Escapulario es un signo de consagración a la Virgen, con el compromiso que conlleva de querer amarla cada día más, imitarla y darla a conocer a todas las almas posibles. Como tantas veces nos recuerda nuestro querido San Maximiliano María Kolbe, se trata de conquistar el mundo entero para el Sagrado Corazón de Jesús, a través de la Inmaculada.

 

scapular

 

La Inmaculada, nuestra “mayor alegría” en la vida y en la muerte

santo domingo savio

 

El amor a María de Santo Domingo Savio y San Maximiliano Kolbe nos revela la fidelidad de la Madre de Dios

 

            En la fiesta de hoy, primer sábado de mes, día consagrado especialmente a Nuestra Señora, nos unimos a la intención de San Maximiliano María Kolbe de acrecentar nuestro amor a la Inmaculada, nuestra “mayor alegría”, como afirmaba el pequeño Santo Domingo Savio. Las memorias de San Juan Bosco recogen un precioso testimonio del insondable amor de la Santísima Virgen por sus amados hijos:

            Santo Domingo Savio, el famoso alumno de San Juan Bosco, que murió a los 13 años, fue una noche a visitar a Don Bosco en sueños, y éste le preguntó:

-         Dime, ¿cuál fue tu mayor consuelo cuando estabas a punto de morir?

-         ¿A ti qué te parece?, fue la respuesta de Domingo.

            Entonces, Don Bosco empezó a decir: haber vivido una vida tan pura, haber acumulado tantos tesoros en el cielo por sus buenas obras y así sucesivamente; pero a todas estas sugerencias, Domingo sacudía la cabeza negativamente con una sonrisa.

-         ¡Venga, dímelo!- insistió Don Bosco, un poco desconcertado por su fracaso-. ¿Qué fue?

-         Cuando me moría, lo que más me ayudó y me dio la mayor alegría, fue el amor inmenso y delicado y la maravillosa ayuda de la Madre de Dios. Dile a tus hijos que nunca dejen de estar cerca de Ella durante toda su vida. ¡Pero date prisa, el tiempo se acaba! (“40 sueños de San Juan Bosco”. Memorias de San Juan Bosco).

 Domingo Savio 2

            Como Santo Domingo Savio, el P. Kolbe nos alienta a acercarnos y a acercar a todas las almas a Nuestra Dulce Madre. Y también como el santo discípulo de Don Bosco, San Maximiliano “tiene prisa” por que la Virgen Santísima reine en todos los corazones: “Comprometámonos todos a apresurar ese momento: ante todo y sobre todo permitiendo a la Inmaculada apoderarse de manera indivisible de nuestro corazón, y además, como instrumentos en sus manos inmaculadas, conquistando para Ella, según nuestras posibilidades, al mayor número de almas con la oración, con el ofrecimiento de nuestros sufrimientos y con el trabajo. ¡De cuánta paz y felicidad nos llenará en el momento de la muerte el pensamiento de que habremos trabajado y sufrido mucho, muchísimo por la Inmaculada...! (EK 1159).

P. Kolbe: “¡Permitamos a la Inmaculada que nos conduzca!”

Mater Amabilis

 

  Cómo diría San Maximiliano María Kolbe, “hoy es sábado”, por consiguiente, preparémonos para vivir este día dedicado a la Inmaculada de la manera que más gloria le dé: haciendo su santa voluntad; pues cumpliendo la voluntad de la Inmaculada, cumplimos la voluntad de Dios.

  El 9 de marzo de 1940, precisamente para conmemorar la fiesta mariana del sábado, en una conferencia el P. Kolbe aseguraba: “Toda la perfección en la propagación de la gloria de Dios consiste en que sepamos ser instrumentos de la Inmaculada, su propiedad”. Añadía que “nuestra vida interior ha de ser de tal modo que podamos ser instrumentos en las manos de la Inmaculada, es decir, que le dejemos que nos conduzca en todo”. Cierto es que a menudo la corriente del mundo exterior no nos facilita escuchar el Corazón de Nuestra Madre… Otras ocasiones nuestra propia voluntad crea un “impermeable” que no deja empapar nuestras almas de la lluvia de gracias que Nuestra Señora nos da. Como también reconocía San Maximiliano: “es verdad que somos débiles y que con frecuencia nos sentimos sin fuerzas; pero el único remedio que tenemos para todas nuestras debilidades es abandonarnos completamente en la Inmaculada”. E insistía: “Permitámosle que nos guíe”.

  El viernes anterior (8 de marzo de 1940), con la intención de preparar la fiesta del sábado, alentaba a sus hermanos franciscanos a dejarse conducir por María Santísima: “¿Qué valor tendría el cincel que anduviera por su cuenta en las manos del escultor? Jamás podría conseguirse con él el objetivo deseado. ¿Qué valor tendría la pluma si también fuese ingobernable en las manos del escritor? Tendría que ser dejada a un lado, porque sería inútil para conseguir su objetivo”. En este sentido, indicaba que “por esa razón también nosotros debemos dejar de dar coces en las manos de la Inmaculada, debemos dejar de razonar, de pensar y de prever a nuestro modo”.

  Por muchos que sean los obstáculos, por duras que sean las pruebas, por profundo que sea el sufrimiento… Basta un solo suspiro, un “María” de corazón y Nuestra Madre acudirá en nuestro auxilio y nos guiará en cualquiera que sea nuestra empresa. “El mundo entero y todos los diablos juntos nada pueden en contra de la voluntad de Dios – remarcaba San Maximiliano. – Por eso, permitamos a la Inmaculada que nos conduzca! Si Ella permite que algo nos pase, lo hará para mayor bien nuestro. Somos la levadura a la que, a su tiempo, hay que añadir harina para que fermente toda la masa”.

  “Permitámosle a la Inmaculada que nos guíe, démosle la posibilidad de que nos utilice en su obra como un instrumento cada vez más dócil”- aconseja el P. Kolbe. Ésa es nuestra libertad: pertenecer a María. Seamos ese cincel y esa pluma de las que nos habla el santo mártir de la caridad, siempre en las manos de María. Las manos de la Inmaculada: dulces, amorosas, puras y santas manos, tantas veces Paraíso del Niño Jesús, que se nos ofrecen cada día como Paraíso nuestro. ¿Podríamos hallar en esta Tierra mayor tesoro? Las santas manos de la Inmaculada nos conduzcan siempre para que Dios sea glorificado y sean ellas las que nos acerquen cada día más al Corazón de Jesús, pues… ¿qué podría desagradarle al Señor, que venga de su Santísima Madre? En tus manos estamos, María, reposo, morada y alegría de nuestras almas.                                     

San Maximiliano Kolbe y los medios para evangelizar

 
Como religioso y misionero, el P. Kolbe no quiere ser más que un "instrumento dócil en las manos de la Inmaculada". Por esto, para él no existe el problema del menosprecio de la creación, sino que con audacia y comfianza, aunque también con prudencia, deseará servirse de todos los medios de la técnica y de las comunicaciones sociales.
 
Al echar una ojeada a las grandes realizaciones del P. Kolbe, como fueron la ciudad de la Inamculada de Polonia (Niepokalanow) y la del Japón (Mugensai no Sono), jamás se descubrirán anhelos de éxitos humanos.
 
Lleno de extraordinarias cualidades y hábil organizador, el P. Kolbe habría podido aunar irradiación apostólica y gloria personal, pero prefirió poner todos sus talentos en manos de la Inmaculada.
 
Nada para él, todo para Ella.
 
 
Sin embargo, para comprender esto y poderlo vivir en los tiempos que corren, el P. Kolbe quiere seguir el camino fatigoso del despojo de sí mismo, para poder poseer aquel verdadero bien que es sólo Dios.
El camino de la oración, de la contemplación, es la ardua escalera que le permite mantenerse en equilibrio y no emborracharse con el ruidio fascinante de las rotativas:
 
"Si uno desplegara muchas actividades y no encontrase espacio para la oración,
los resultados serían mínimos.
Por esto, lo que se necesita es rezar mucho..."
 
 
En realidad el P. Kolbe no quiso jamás quedarse en el punto medio, que a menudo esconde una mediocridad real, sino que prefirió permancer en la luz del Evangelio, siempre exigente, porque obliga a la verdad. Aquí la verdad fue reconocer el primado de los valores espirituales sin anular los medios materiales.
 
La hazaña religiosa del P. Kolbe consistió en saber utilizar los avances técnicos, con todo su valor, en la irradiación del Evangelio.
 
Fuente:"Tras las huellas de San Maximiliano Kolbe"
Jean-François Villepelée
pags. 99-100
 
 
 
 

El perfume de la santidad en el Jardín de la Inmaculada

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“... Comprendí que todas las flores que él ha creado son hermosas, y que el esplendor de la rosa y la blancura del lirio no le quitan a la humilde violeta su perfume ni a la margarita su encantadora sencillez.  Comprendí que si todas las flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral y los campos ya no se verían esmaltados de florecillas… Eso mismo sucede en el mundo de las almas, que es el jardín de Jesús. Él ha querido crear grandes santos, que pueden compararse a los lirios y a las rosas; pero ha creado también otros más pequeños, y éstos han de conformarse con ser margaritas o violetas destinadas a recrear los ojos de Dios cuando mira a sus pies.  La perfección consiste en hacer su voluntad, en ser lo que él quiere que seamos… Comprendí también que el amor de Nuestro Señor se revela lo mismo en el alma más sencilla que no opone resistencia alguna a su gracia, que en el alma más sublime. Y es que, siendo propio del amor el abajarse, si todas las almas se parecieran a las de los santos doctores que han iluminado a la Iglesia con la luz de su doctrina, parecería que Dios no tendría que abajarse demasiado al venir a sus corazones. Pero él ha creado al niño, que no sabe nada y que sólo deja oír débiles gemidos; y ha creado al pobre salvaje, que sólo tiene para guiarse la ley natural. ¡Y también a sus corazones quiere él descender! Éstas son sus flores de los campos, cuya sencillez le fascina… Abajándose de tal modo, Dios muestra su infinita grandeza. Así como el sol ilumina a la vez a los cedros y a cada florecilla, como si sólo ella existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa también Nuestro Señor de cada alma personalmente, como si no hubiera más que ella. Y así como en la naturaleza todas las estaciones están ordenadas de tal modo que en el momento preciso se abra hasta la más humilde margarita, de la misma manera todo está ordenado al bien de cada alma…” (Historia de un alma, Santa Teresita del Niño Jesús).

San Maximiliano tenía una devoción especial por Santa Teresita de Lisieux. Además de citarla en numerosas conferencias, el P. Kolbe hizo un pacto con la santa carmelita: él la pondría en el altar en cada Eucaristía y a cambio ella se ocuparía de sus misiones. Sólo el Cielo conoce la íntima comunión que compartirían la Patrona de las Misiones y el P. Kolbe, comunión que ahora continúan desde el Paraíso, junto a la Inmaculada. ¿Por qué no continuar desde la Milicia de la Inmaculada (MI) este “pacto” que hizo San Maximiliano con Santa Teresita? Acerquémonos a esta Doctora de la Iglesia que nos revela la santidad a través del “caminito del amor” y pidámosle que, junto al P. Kolbe, siga ocupándose de la misión de la MI. Reconozcámonos “florecillas” del jardín de María creadas por Nuestro Padre Celestial e inundemos el mundo entero del perfume más bello, el perfume de la santidad, el perfume de la Inmaculada.

 

Canonizado San Estanislao Papczyński, un gran promotor del culto a la Inmaculada Concepción

san estanislao

El pasado 5 de junio tuvo lugar en Roma la canonización de dos religiosos: el polaco Estanislao de Jesús María Papczyńskiy la sueca María Isabel Hesselblad. Tal y como destacó el Papa Francisco en la homilía de canonización, los nuevos santos: “han permanecido íntimamente unidos a la pasión de Jesús y en ellos se ha manifestado el poder de su resurrección”. Y es que en el marco del presente Año de la Misericodia, proseguía el Romano Pontífice: “la Iglesia nos muestra hoy a dos hijos suyos que son testigos ejemplares de este misterio de resurrección. Ambos pueden cantar por toda la eternidad con las palabras del salmista: «Cambiaste mi luto en danzas, / Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre» (Sal 30,12). Y todos juntos nos unimos diciendo: «Te ensalzaré, Señor, porque me has librado» (Respuesta al Salmo Responsorial)”.

Pues bien, en esta ocasión, respecto del primero, San Estanislao, nacido en el sur de Polonia en 1631 y fallecido en Góra Kalwaria (cerca de Varsovia) en 1701, nos interesa destacar que fue el fundador de la primera congregación religiosa masculina polaca, los Clérigos Marianos de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, orden que tenía entre sus fines divulgar la devoción a la Inmaculada Concepción y que tanto ha contribuido a fomentar la tradición inmaculista en la patria de San Maximiliano Kolbe. De hecho, la Orden de los Padres Marianos lleva el hábito blanco en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Un lema que él y sus discípulos repetían con frecuencia era: “Que la Inmaculada Concepción de la Virgen María nos sea salvación y amparo”.

Transcribimos el acto de consagración que pronunció el santo polaco cuando abandonó la congregación escolapia a la que había pertenecido inicialmente y decidió formar la nueva congregación: “Yo, Estanislao de Jesús María Papczyński, (...) ofrezco y consagro a Dios (...) así como a la Madre de Dios, siempre Virgen, sin pecado concebida, mi alma, (...) mi cuerpo, no reservándome nada para mí, de modo que sea completamente siervo-esclavo del Todopoderoso así como de la Santísima Virgen María”.

San Estanislao Papczyński había sido beatificado en Licheń el 16 de septiembre de 2007 en una celebración presidida por el cardenal Tarcisio Bertone.En el portal oficial de la Santa Sede puede consultarse la biografía publicada con ocasión de la beatificación de Estanislao Papczyński, incluyendo una breve historia de la Congregación de los Padres Marianos:

http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20070916_paczynski_sp.html.

Para una versión de su biografía en español más amplia, consúltese la página dedicada a San Estanislao de Jesús María:

http://stanislawpapczynski.org/assets/pdfs/lumen_marianorum_sp.pdf.

 

 

ORACIÓN PARA OBTENER UNA GRACIA POR LA INTERCESIÓN 
DE SAN ESTANISLAO PAPCZYŃSKI

San Estanislao, intercesor favorable ante Dios, defensor de los oprimidos, y patrono de las vidas en peligro. Has servido siempre fielmente a Jesús y a Su Inmaculada Madre, por socorrer a las almas inmortales tuviste compasión ante la miseria. Confiado en tu intercesión, ten piedad de mí y no me niegues tu auxilio. Concédeme ante Dios la gracia de ... que imploro con confianza. Ayúdame a cumplir la voluntad del Padre Celestial durante toda mi vida. Amén. 
Padre nuestro... Dios te salve María... Gloria al Padre...

Nota del Centro Nacional de la MI en España sobre el cartel blasfemo de Valencia

Logo MI

 

Ante el cartel blasfemo de la asociación Endavant

y los nuevos ataques a la fe católica en España

“He oído una horrible blasfemia contra la Sma. Virgen María. Ahora ya estoy curado; no necesito nada, sólo trabajar al máximo de mis posibilidades para salvar estas pobres almas y para reparar esas ofensas tan graves que se profieren contra la Inmaculada, contra Dios. ¡Basta de cosas semejantes!” (EK 988). Con estas palabras, en enero de 1918 el joven estudiante franciscano polaco, Maximiliano María Kolbe, iniciaba su cuaderno de apuntes personales. Un año antes, él y otros seis frailes franciscanos conventuales habían fundado la Milicia de la Inmaculada en Roma, estimulados por las provocaciones antirreligiosas de la masonería ante las mismas puertas de San Pedro del Vaticano.

Estamos profundamente dolidos, como pueblo cristiano, por la difusión del odio a la fe instigado por diversas ideologías impías, que pretenden adueñarse de todos los ámbitos de nuestra sociedad y que inspiran los crecientes ataques y profanaciones de los espacios y símbolos religiosos en nuestra patria. Lamentamos especialmente el escarnio que se ha hecho de la Dulcísima Madre del Redentor en sus entrañables advocaciones de Montserrat y de los Desamparados, tan veneradas en Cataluña y Valencia así como en el resto de España. Frente a ello, la Milicia de la Inmaculada en España se reafirma urgida en la fidelidad a su misión fundacional de conquistar el mundo entero –también nuestra Patria- para el Sagrado Corazón de Jesús por medio de la Inmaculada, toda vez que su fin principal es procurar solícitamente la conversión de todos y cada uno de los pecadores.  

La Milicia de la Inmaculada en España se alegra por la firme respuesta que ha generado la provocación del citado cartel blasfemo y se adhiere al acto público de reparación y desagravio a la Virgen María del próximo sábado 25 de junio a las 20:30 en el Templo Nacional Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús en el Tibidabo (Barcelona).

Madrid, a 23 de junio de 2016

Centro Nacional de la Milicia de la Inmaculada en España

Acta fundacional MI 1917

El camino hacia Dios a través de la Inmaculada, el “más corto y seguro”

San Maximiliano M. Kolbe: "debemos conducir a todos y a cada uno por separado, a través de María, hasta el Sagrado Corazón de Jesús"

 

Cruz Maria

            “De la misma forma que Jesucristo vino a nosotros por María, nosotros debemos ir hacia Él, también a través de María”- afirma San Maximiliano María Kolbe en una de sus conferencias que predicó a los frailes de Niepokalanów (Martes 30 V 1933). De igual modo, remarca que “son muchos los caminos que conducen a Dios, pero el camino al que yo me estoy refiriendo es, sin duda, el más corto y seguro”. El camino que el P. Kolbe nos propone es el que nos lleva directamente al Corazón de Jesús a través del Corazón de María. Así nos describe el mártir franciscano la consigna de la Milicia de la Inmaculada (MI): "debemos conducir a todos y a cada uno por separado, a través de María, hasta el Sagrado Corazón de Jesús". Y es que, como bien nos recuerda el santo fundador de la MI: "la Inmaculada tiene que convertirse en Reina de todas las almas y de cada una por separado". San Maximiliano asegura que “en lo que concierne a la conversión de las almas, sólo podemos conseguirla a través de María y no de otra manera”. Añade que “Dios, en su inmensa bondad hizo de María la Sagrada Tesorera de las gracias, y únicamente a través de Ella las esparce por el mundo. Por eso, es algo justo que pidamos la gracia a Dios, siempre a través de la Inmaculada”. El P. Kolbe nos da el ejemplo de un hombre que quiere ir a ver al presidente o a cualquier dignatario terrenal: “no lo hace personalmente, sino que se busca un intermediario”. Así, señala que “con mayor razón, es mejor que acudamos nosotros al Señor a través de María y con María”.

            ¿Qué sería de nosotros, pobres pecadores, sin el auxilio de Nuestra Madre Misericordiosa? El P. Kolbe reconoce que “todos tenemos deudas con el Señor y, si llegase el momento de hacer las cuentas basadas en la justicia, veríamos cómo la balanza se inclinaría muy en contra nuestra”. No obstante, subraya que si nos entregamos a la Inmaculada, entonces Ella colocará en el otro platillo sus méritos y su mano, por lo que podremos estar seguros de que la balanza se inclinará a nuestro favor. La Inmaculada nos protegerá con su mano ante la justicia divina”.

            El Siervo de Dios D. Diego Hernández, sacerdote diocesano de la Diócesis de Cartagena, solía decir: “como niños de corta edad en brazos de su madre, debéis hacerlo todo en los de María; sea María la atmósfera que respiras y su Corazón el ascensor en que te encierres y te eleve a las alturas”. Como mílites de la Inmaculada, Nuestra Madre, Nuestra Reina, no nos apartemos nunca de los brazos de María, lata nuestro corazón en el Suyo y dejemos que nos conduzca en su regazo hasta las delicias del Corazón de su Hijo. San Maximiliano sostiene que “los Santos que se santificaron rápidamente resultaron ser ardientes devotos de María; tanto más nosotros, que somos espiritualmente cien veces más pobres que ellos, debemos ir siempre con María por la senda de la perfección”. Si somos todos de la Inmaculada, Ella se encargará de conducirnos a la Patria Celestial a través del camino que nos propone el P. Kolbe: su Inmaculado Corazón.