Misterios luminosos del Santo Rosario 2011

MISTERIOS LUMINOSOS

(Texto preparado por D. Manuel Menédez Lombardía para el grupo de la Milicia de la Inmaculada de la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario (Madrid), marzo 2011)

El primer misterio: El Bautismo de Jesús en el Jordán

Y llegó el momento de cumplirse la promesa esperada por los siglos. Jesús se presenta ante su pueblo para recibir el Bautismo, con la misma humildad y sencillez que lució en su Nacimiento. Pero El Padre, como en Belén, lo justificó anunciando desde las alturas, por medio de su divino mensajero, que Él, es su escogido, la promesa a su pueblo, el esperado, el Hijo predilecto al que todos debemos escuchar.

Segundo misterio: Jesús con María en las bodas de Caná

Jesús, en un gesto de humanidad, acude a la fiesta de los esponsales de un amigo de la familia, acompañado de su Madre. Y Ella, como buena Madre, advertida de un problema de sus amigos, previendo la vergüenza que les podía acarrear, da el aviso a su Hijo. Aún no era su hora, le dice susurrando. Pero a una madre no se le puede negar nada, y menos a María. Y le fuerza con amor y sin palabras, a remediar aquella necesidad perentoria. Lo que nos invita a acudir a Ella, con plena confianza, ente nuestras carencias de fe y de amor.

Tercer misterio: Jesús anuncia el reino de Dios

Y Jesús, un día delante de su Madre, y poniéndola por ejemplo, dice: "¿Quién es mi Madre y quienes son mis hermanos? Quienquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre." Y cuando más tarde enseña a sus apóstoles a rezar, les dice: "Así debéis orar, proclamando con firmeza, todos los días y a todas horas conmigo, Padre nuestro que estás en el cielo, venga a nosotros tu Reino. Sí. Que venga a nosotros su Reino".

Cuarto misterio: La transfiguración de Jesús en el monte

Y porque se acercaba el momento terrible de su martirio, su Calvario, su acto de redención, previendo el tremendo susto que habrían de recibir sus discípulos al verle morir clavado en una cruz y rotas todas sus esperanzas, lleva consigo a Pedro y a otros dos a un monte cercano, y allí les hacer partícipes de su gloria divina, al lado de famosos profetas. Y ante su sereno y místico asombro, ellos, cándidos, le proponen, quedarse allí, con Él, para siempre, en aquel cielo. Sí. Pero primero hay que subir al Calvario, dice Jesús.

Quinto misterio: La institución de la Eucaristía

Leemos en los salmos: Ningún pueblo tiene tan cerca a sus dioses como lo está nuestro Dios. Y Jesús, aun dijo más: Estaré por siempre con vosotros, a vuestro lado, hasta el fin de los siglos. E instituyó el más prodigioso de los misterios, el fruto de su amor por nosotros: La Eucaristía. Y así, por medio de María, su Madre, confía a las manos de sus sacerdotes, su Carne y su Sangre, todo Él, para que nos lo entreguen, generosos, en comida y bebida, un día y otro día, hasta alcanzar la alegría de su abrazo personal.