De un testimonio escuchado en Medjugorje

Jesús, el Hijo de Dios, estuvo durante nueve meses en el seno de María. Jesús escuchó durante nueve meses el latido del corazón de María, de una mujer de fe, una mujer que creyó en Dios. Todos tenermos esa necesidad, escuchar el corazón de María. Volviendo al corazón de María, apoyando nuestra vida en su corazón de Madre, ahí encontramos el Corazón de Dios. Ese corazón hace milagros en nuestra vida. "¿Señor, qué debo hacer para encontrar la vida"? Tenemos la vida, pero nos falta algo, nos falta el encuentro que hace explotar la vida, que haya una explosión de vida en nosotros. Hemos podido incluso llegar a pensar que nuestra vida ha sido un error, el fruto del pecado de nuestros padres, que hemos nacido para morir desesperados, pero cuando encuentras el Corazón de Dios, entonces la verdad se abre en tu vida. No hemos nacido por azar, no hemos nacido para estar tristes, perdidos, desesperados,... Hemos nacido del Corazón de Dios. En la vida tenemos oportunidad de encontrar esta verdad... La vida busca una plenitud que nadie podrá darte. La vida ha nacido del amor de Dios, tan libre, tan puro, tan verdadero, sin embargo todo amor humano es pobre. No podemos buscar la eternidad en el amor humano, pues ahí caes en el pecado (sexo, droga, dinero...) Ahí acabas cansado de la vida. Sólo Dios puede saciar el corazón del hombre. Hemos de descubrir la belleza del Amor, entonces la vida encuentra la paz... Cuando se contempla la carrera del espermatozoide hacia el óvulo, todo hemos de exclamar: "yo soy el hijo de una victoria". Cada uno somos hijos de la victoria de Dios, de la Cruz de Cristo, de la Misericordia de Dios. Eres el hijo de una carrera victoriosa. Has de correr para que tu vida llegue a ser feliz, para poder decirle a todos: ´eres el hijo de una carrera del Amor de Dios, eres el hijo de la victoria de Dios, tú que te sientes muerto, tú que te sientes triste, tú que fuiste abandonado por tus padres, tú que eres un pobre pecador, tú que no llegas a perdonarte a ti mismo, que no llegas a perdonar a los demás,... tú eres el hijo de la victoria`. Entonces la vida es muy bella, es maravillosa, es el don de la Eternidad. Eso es lo que debemos descubrir. La Virgen María nos ayuda. Apoyemos nuestro corazón, nuestra vida, en el corazón de María. Apoyemos toda nuestra lucha en ese corazón materno que late. Y descubramos en el Corazón de María que Jesús está vivo y resucitado en ese Corazón para cada uno de nosotros.