Cantar como María

¡Hola, Señor! Hoy he vuelto a escuchar a María cantar aquello de "Proclama mi alma la grandeza del Señor" y he vuelto a quedarme con la boca abierta. Pero ¿cómo una muchacha tan joven, que malvive en una aldea que no viene en los mapas, que de repente espera un hijo sin estar casada y sin saber cómo,... puede estar tan contenta, y darte gracias, y bendecir tu nombre? Yo estaría muerto de miedo, llorando como un descosido, maldiciendo mi suerte y poniéndote verde. Yo que he de tener las cosas planeadas y controladas,... ante algo tan fuerte e imprevisto, estaría totalmente desbordado, descolocado. Normal. Tú eres así; Tú descolocas porque tus planes no son nuestros planes; en cambio yo, tan inseguro, tan corto de vista y de entendederas, o lo tengo todo atado y bien atado o enseguida me pierdo en la inmensidad.

Así es como vuelves a recordarme que he de fiarme de ti, como lo hizo María. Ella entendió quién eres, cómo actúas, cómo salvas.

Hoy, Señor, he vuelto a escuchar el canto de María

a la espera de poder cantar yo un día algo parecido;

el día en que sea capaz de entonar mi Magníficat,

porque ese día habré entendido que tú eres mi Dios

y que eres lo mejor que me ha pasado.

(Fray Juan Carlos Blancon, OFMConv.)