Amor sin medida

Con este icono, en palabras de su autora, Giustina De Toni, se quiere expresar el abrazo afectuoso de la Madre que acoge en el Paraiso a San Maximiliano al final de su camino terreno de sufrimiento y de amor. Los trazos rojos de ambos (rasgo característico de la artista que algunos critican) evocan la pasión, el calor, la emoción de ese encuentro, pero también la sangre y el vida que brotan sin límites en quienes se dan sin medida.