El amor a María en la Orden Franciscana: ¡impresionante!

«II. - Dulzura-. Verdaderamente dulzura, que alcanzando la gracia expeles la amargura del pecado; que adquieres la dulzura de la gracia; que has introducido a la suavidad de la patria celestial a los dichosos que de ella gozan. ¡Oh dulce Señora, cuyo solo recuerdo endulza los afectos, como la contemplación de tu grandeza eleva la mente, cual hermosura regocija la vista interior del alma, y cuya amenidad inmensa embriaga el corazón del que medita! 'Oh Señora, que con la dulzura arrebatas los corazones de los hombres! ¿Por ventura no arrebataste también el mío? ¿En dónde, dime, lo pusiste, para que pueda encontrarle? ¡Oh robadora de corazones! ¿Cuándo me restituirás el mío? ¿Por qué así robas los corazones de los sencillos? ¿Por qué haces violencia a los amigos? ¿Quieres, tal vez, quedarte mi corazón para siempre? Al pedírtelo me sonríes, y entonces descanso embebido y como adormecido con tu dulzura. Al volver en mí, otra vez lo pido, mas Tú me abrazas dulcemente, y al momento quedo ebrio de tu amor, y entonces no distingo mi corazón del tuyo, y no sé pedir el mío, sino el tuyo. Mas, ya que mi corazón está así embriagado de tu dulzura, gobiérnalo con el tuyo; guárdalo de corrupción rociándolo con la sangre del Cordero, y colócalo en el costado de tu Hijo. Entonces alcanzaré lo que pretendo y poseeré lo que espero, porque Tú eres Esperanza nuestra. Esperen, de consiguiente, en Ti, los que han conocido tu nombre, porque a los que te buscaron, Señora, nunca abandonaste. Ciertamente los que esperan en Ti adquieren fortaleza; toman alas como de águila, vuelan y no se cansan. ¿Quién no esperará en Ti, Tú que hasta a los desesperados ayudas? Estoy cierto que si acudimos a Ti encontraremos lo que buscamos. En Ti, pues, espere el que desespera; el que desfallece recurra a Ti».

Tomado de paráfrasis de San Buenaventura de la "Salve Regina" - fragmento del capítulo XIX, parte III, del Estímulo del Amor, en El rosario y su mística filosofía, de José Torras y Bages, Obras Completas, v. III, Publicacions de l'Abadía de Montserrat, 1987, p. 93. (por Miquel Bordas)