¡Sufres con nosotros hasta darnos a luz en Cristo!

Gracias, Madre, porque lo que no sufriste para dar a luz a tu Hijo, lo sufres al hacernos renacer para Cristo, Hijo de Dios e hijo tuyo. Nos cuesta progresar en esta escalada cuaresmal, ¡cuántas distracciones de lo que esencial! ¡cuánta falta de fe y confianza! ¡cómo se resiste nuestra carne, todo lo mundanal que hay en nosotros! ¡cómo se resiste el hombre viejo a morir! ¡Gracias, Señor Jesús, porque por medio de tu Espíritu vas haciendo tu obra en nosotros hasta llevarnos al Padre! ¡Gracias, Madre querida, porque sufres con nosotros hasta darnos a luz en Cristo!