Semana Santa: ¡con María, a los pies de Jesús!

María, Madre de Dios y Madre nuestra. María Inmaculada. Tú, mujer sencilla y humilde. Tú, reina de cielos y tierra. Tú, Madre del Señor, ayúdanos a profundizar en los misterios de nuestra fe; ayúdanos a saber permanecer junto a tu Hijo en los aconcecimientos cruciales de su pasión, muerte y resurrección. ¡Lo necesitamos! Si no vivimos con Él hoy esos misterios de vida, ¿qué cristianos somos? ¿cómo, luego, podremos ser sus testigos? ¿cómo entregarnos a la Nueva Evangelización que nos pide la Iglesia? Madre querida, ayúdanos a estar como tú a los pies de la Cruz, a entrar en este misterio de Amor, a abrazar a Jesús en la Cruz, en la cruz del mundo también, y creer en el corazón que tu Hijo crucificado, muerto y sepultado, es también el Resucitado. ¡Y sólo en Él tenemos Vida! ¡Sólo en Él podemos llevar nuestras cruces! ¡Sólo Él perdona nuestro pecado! ¡Sólo Él es toda nuestra esperanza! ¡Gracias, Madre, por tu fe! ¡Gracias, Madre, por tu ayuda maternal, porque tú siempre nos llevas a Jesús!