Ante la fiesta de Nuestra Señora de Montserrat

Publicamos la preciosa carta de fray Joaquín Agesta, ministro provincial de los Franciscanos Conventuales de España, ante la fiesta de nuestra patrona, la Virgen de Montserrat. A Ella encomendamos también el futuro de la Milicia de la Inmaculada en nuestra patria. Ella protegió y alentó a nuestros hermanos tras la restauración de la Orden en 1905, precisamente en Granollers; ese ciudad catalana fue el primer lugar de España donde se implantó la Milicia en los años 50 ó 60, cuando se fue dando a conocer la obra de San Maximiliano Kolbe. ¡Cada uno de nosotros encomiende a Nuestra Señora de Montserrat una mayor y decidida conversión personal y un renacer efectivo de la Milicia en España!

Queridos frailes: ¡el Señor os conceda la paz!

La semana que viene, Dios mediante, recurre la celebración anual de la Patrona de la Provincia, Ntra. Sra. de Montserrat. Casi siempre, esta fiesta nuestra se celebra durante el tiempo pascual, y nuestro corazón y nuestra mente, nos llevan espontáneamente al Cenáculo de Jerusalén, donde nos atestiguan los Hechos de los Apóstoles, que se reunían los discípulos del Señor para la oración, con María la madre de Jesús y otras mujeres; allí esperaron el don del Espíritu Santo que les hizo testigos del Resucitado, definitivamente (cf. Hch 1, 12-14; 2, 1-4).

De la mano de María, y en la Iglesia, nos vamos haciendo discípulos de la Palabra: María nos enseña a permanecer acogedores y obedientes a la voluntad del Padre, que en la Palabra se nos hace hermano y camino de vida, y nos solicita para sus planes (cf Lc 1, 38); disponibles y agradecidos en los itinerarios de la caridad por los que nos lleva el fruto verdadero de la escucha y obediencia de la Palabra (cf Lc 1, 46-55); gozosos y serenos en la adversidad y el desconcierto, apostando por la docilidad a los planes del Señor en la complejidad de la vida (cf Lc 2, 6-7); fieles en la adversidad, sin dejar sólo al Señor, sin negar conocerlo (cf Jn 19, 25-27; Mc 14, 71); confiados y ciertos, sabiendo guardar en el corazón los signos y los frutos que en la vida apuntan resurrección, y que sólo el corazón del creyente con la mirada de la Palabra, puede reconocer, seguro de que se cumplirá su promesa de asistirnos siempre con el don de su Espíritu (cf Lc 2, 19. 51; Hch 2, 1-4).

En el saludo a la Virgen María, Francisco llama a María "Virgen hecha iglesia" (SalVM 1); seguramente en el trasfondo de su imaginario afectivo, está la "pequeña iglesia de la Porciuncula" dedicada a la Madre del Señor,con los recuerdos de los primeros pasos de su respuesta vocacional junto al primer grupo de hermanos, y la de la misma Clara. María ha sido para el movimiento franciscano naciente, verdadero modelo y cobijo; ¿no pudo ser algo así, en el 1905, en el ambiente de Granollers, para los menores conventuales que vinieron para restaurar la presencia de los conventuales en España? La mirada de la Madre de Montserrat, ha visto el lento afianzarse de nuestra presencia en España, el martirio de nuestros Mártires en la Guerra Civil y la formación de generaciones de hermanos que allí se han formado y han dicho su sí definitivo al Señor, un sí que mantienen y renuevan en cualquier parte del mundo, sostenidos por la materna protección de María, reina y madre de Montserrat.

María, "quiere seguir formando a su Hijo único en todos sus hijos de adopción y aunque hayan sido engendrados a través de la Palabra de la verdad, Ella, sigue igualmente engendrándolos cada día a través de los deseos y solicitudes de su ternura maternal, hasta que alcancen la medida del Hombre perfecto, a la medida de la plenitud de su hijo, Ella que una vez por todas lo engendró y lo dio a luz"... (Bto. Guerrico de Igny, abad cisterciense de Igny, Francia, del siglo XII). Me cautivó este texto y os lo comparto, Ella engendró la Palabra y nosotros sólo por la Palabra y el don del Espíritu Santo, seremos engendrados a vida nueva y conoceremos en plenitud el amor que Dios nos tiene (cf Jn 3).

Hermanos, ¡feliz fiesta de nuestra Patrona la Virgen de Montserrat! Que sea la celebración litúrgica y la oración comunitaria y personal, el momento más precioso del día 27 de abril; que podamos compartir nuestra fiesta con los seglares que tenemos cerca y que colaboran con nosotros, y puedan ver ellos el sello franciscano de nuestras fiestas lejos del consumismo fastuoso y vacío con el que se celebran tantas fiestas en nuestra sociedad civil, que también a los cristianos nos tienta.

A nuestra Madre de Montserrat, le encomendamos nuestro inminente próximo Capítulo provincial, que Ella nos guíe como estrella y aurora que nos lleve a Cristo, Palabra del Padre y verdadero Señor de nuestros proyectos, fatigas y esperanzas.

Felicitamos a la fraternidad de Granollers en el día de su Patrona titular y a Barcelona, las dos fraternidades que tenemos en Cataluña, nuestra Señora les acompañe siempre y sostenga su fe y su ministerio.

Un abrazo a todos con mi afecto y oración.

fr. Joaquín Agesta, ministro provincial