La Virgen María en san Antonio de Padua

En los escritos de san Antonio se encuentran muchas enseñanzas sobre María, también preciosas oraciones, como esta: "Te suplicamos, Señora nuestra y Madre de Dios, exaltada por encima de los coros de los ángeles, que llenes el vaso de nuestro corazón con la gracia celestial; que nos hagas resplandecer con el oro de la sabiduría; que nos sostengas con la potencia de tu intercesión; que nos adornes con las preciosas piedras de tus virtudes y que derrames sobre nosotros, oh olivo bendito, el aceite de tu misericordia, con el que cubras la multitud de nuestros pecados; y así merezcamos ser elevados a las alturas de la gloria celestial y vivir eternamente dichosos con los bienaventurados".

  • § Rasgos destacados:

- La Maternidad divina: es la explicación de su plenitud de gracia. Por ella, ha sido adornada con la santidad, con la pureza total, con todas las virtudes. En ella el Hijo de Dios había de recibir nuestra humanidad y nuestra debilidad. Conjuga dos aspectos muy interesantes: pobreza y belleza.

* María: pequeña y pobre, que junto con su virginidad y humildad, serán las virtudes destacadas. Por ello el día de la Presentación ofreció la ofrenda de los pobres.

* María: bella como el sol, la luna y las estrellas: siendo reflejo del verdadero sol de justicia, Cristo, que ella lleva en su seno, por eso es radiante y cándida.

* Cristología: no contrapone abajamiento y gloria, sino que descubre la gloria de Cristo en su humildad y humillación, ve su dignidad real bajo el aspecto del crucificado que reina desde la cruz.

- Otro aspecto importante es la santificación de María. San Antonio no trata acerca de la Inmaculada Concepción, pero algunas expresiones apuntan hacia una comprensión implícita de este misterio: presenta a María libre de cualquier culpa personal y de la concupiscencia, que como enseña el Magisterio, procede de la desobediencia del primer pecado. Hablará de dos "purificaciones" de María, una en el seno de Ana y otra en la Anunciación, pero nunca en sentido negativo, es decir, como destrucción de algún pecado, sino más bien como una regeneración mediante la gracia, un aumento de santidad, una intensificación de su amor.

- Con mucha frecuencia aparece también como mediadora e intercesora.