¡EL VELO DE LA VIRGEN está en Asís!

Una de las gracias que hemos tenido estos días en Asís, ha sido coincidir con la exposición pública de una de las más preciadas reliquias de la Basílica de San Francisco: el Velo de la Virgen.
Según cuenta la tradición en el año 1319, el príncipe romano Tomás de Orsini lo donó a dicha Basílica.
La crítica histórica confirma la tradición de que el tejido es verdaderamente antiguo y que este tipo de velo era utilizado por la gente importante de la antigüedad.
Se dice que San José de Cupertino, en uno de sus célebres arrebatos místicos, preguntó a la Virgen, si Ella había usado este velo. La Virgen le respondió: "Créeme hijo, éste es mi velo y me sirvió para envolver al Niño Jesús". Cuando los Reyes Magos llevaron sus dones al Señor, además de oro, incienso y mirra, llevaron otras cosas preciosas entre ellas este Velo de biso. El biso es una especie de seda natural marina.
La piedad popular y la tradición histórica nos regalan, a través de la veneración del Velo de la Virgen, una verdad siempre eterna y actual: la Madre de Dios proteje a la humanidad con su Manto, como nos recuerda la oración mariana: "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén".