Reina de los Apóstoles

Éste es un día precioso para dar gracias a Dios por la Iglesia, de la que formamos parte, y por el Papa, sucesor del apóstol Pedro. Tenemos la dicha de haber conocido papas maravillosos. Hoy gozamos de un Papa que ha elegido el nombre de Francisco, un nombre que para él es todo un programa para su ministerio. Nosotros renovamos hoy nuestro amor y nuestra obediencia y sumisión al Papa, porque San Francisco de Asís nos ha enseñado que, por fidelidad a Jesucristo, debemos permanecer siempre a los pies de la Santa Iglesia de Roma. Y, junto a Pedro, Pablo, el apóstol de los gentiles. A veces, la conversión de San Pablo nos deslumbre. Pero Dios no hace distinciones. El Señor nos trata a todos con el mismo Amor. San Pablo perseveró y creció en su respuesta amorosa al Amor de Jesús y por eso fue un gran apóstol. Nosotros vemos que es urgente la Nueva Evangelización, pero ¿quién está dispuesto a entregar su vida a esta causa? Sólo quien entrega su vida, la salva. Santa Virgen María, Reina de los Apóstoles, protege al Papa Francisco y a todos los que sin reservas se entregan a la Nueva Evangelización. Amén.