Octubre: mes del Rosario

Empezamos el mes de octubre

Mes en que la Iglesia honra especialmente a nuestra Madre Inmaculada con el rezo del Santo Rosario

A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo ha seguido promoviéndolo, principalmente en todas sus apariciones.


El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio. Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a llegar al Cielo.
María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén, Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra mente mientras nuestros labios oran.

Para ayudar y animar en su rezo a todos los que formamos parte de la Milicia de la Inmaculada, vamos a comenzar una serie de meditaciones por cada misterio del Rosario, para que crezca en nosotros el amor a esta bella oración, que tanto gusta a nuestra Madre.

MISTERIOS DOLOROSOS


1er Misterio: La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní

“Comenzó a sentir temor y angustia, entonces les dice: mi alma está triste hasta el punto de morir, quedaos aquí y velad conmigo” (Mt. 26,37)

Era de noche, le iban a condenar a muerte, y los apóstoles se durmieron en esos momentos terribles para Jesús.
En algún lugar estaba María, llorando de pena y orando para infundirle fuerzas. Ella le sostuvo con amor de madre en cada momento de su pasión y muerte.

Te pedimos María, que seas el ángel que nos sostengas en las noches tristes de nuestra vida

2º Misterio: La flagelación de Jesús atado a la columna

“Despreciable y deshecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias…Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas” (Is. 53, 3-5)

Él no era nada, estaba a merced de los verdugos, 120 azotes. Qué sufrimiento para purificar nuestros pecados. Qué terrible castigo. Qué difícil mirar un cuerpo tan maltratado.
María sí pudo mirar a Jesús, le dolía casi como a Él, no podía retirar la mirada de su Hijo tan querido.

Ayúdanos Madre, a mirar a Jesús con el corazón arrepentido, a no dudar nunca de la fidelidad de su amor. A ser mujeres y hombres agradecidos.

3er Misterio: Jesús es coronado de espinas

“…y trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña, y doblando la rodilla le hacían burla diciendo: ¡salve Rey de los judíos!”

Se burlaron, le humillaron, le escupieron.
Le pusieron un manto de color púrpura y le coronaron, pero cada una de esas espinas significa tanto amor, tanta misericordia, todo el perdón de nuestras deudas.
Con ese dolor hemos sido salvados.

A veces, cuando vemos nuestros fracasos y abandonos, caemos en la tentación de la desesperanza, por eso Madre, te pedimos que nos llenes de fe y humildad para aceptar que Dios también está en nuestros pecados.

4º Misterio: Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario

“El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz de cada día y me siga ” (Lc. 9, 23)

A Jesús no le quedan fuerzas para llegar, se va apagando por el camino, pero siente que un hombre fuerte le ayuda a llevar la cruz. Nota un gran alivio.
Hay muchos Cirineos que hacen más llevadero el dolor de Jesús y muchas mujeres valientes que se compadecen y le secan el rostro.

Danos la gracia de acompañarte en tu cruz, no permitas que nuestra vida tenga el final de un leño seco.
Madre, enséñanos tu dolor generoso, te ofrecemos nuestra pequeñez para aliviar la carga del hermano que nos necesita.

5º Misterio: Jesús muere en la Cruz

“Jesús dijo a su madre: mujer ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo: ahí tienes a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió como suya” (Jn.19, 26-27)

También, Madre, te debiste de sentir morir y tener la impresión de que Dios te abandonaba en la soledad y en la ausencia definitiva de tu Hijo…
Pero Jesús hizo su testamento, en su último deseo te hizo madre de los hombres, y Juan emocionado, te acogió en su casa en nombre de todos.

Antes de entregar su espíritu al Padre, Jesús dijo: “Tengo sed”.
Estaba realmente muriendo de sed, de sed de amor de los hombres.

¿Quién podría no decir: “Te amo, Dios mío”?


Letanías de la Virgen.