Octubre mes del Rosario: Misterios Gozosos

Seguimos con nuestras meditaciones entorno al rezo del Rosario en este mes de Octubre dedicado a que crezca nuestro fervor por esta oración.

MISTERIOS GOZOSOS

1er Misterio: La Anunciación del ángel a María y la Encarnación del Hijo de Dios

“El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso

el Hijo en ti engendrado, será Santo, será Hijo de Dios” (Lc. 1, 35)

Este misterio que contemplamos refleja el amanecer de la Redención, comienza el resplandor de la Luz que vino al mundo para salvarnos. Y María hizo una hermosa consagración: “He aquí la esclava del Señor”

Gracias, Madre, por tu Sí, que tu ejemplo de entrega y amor nos ayude en el
esfuerzo sincero de humildad, de caridad y siempre, de acción de gracias.

2º Misterio: la Visitación de María a su prima santa Isabel.
“Dichosa Tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá, entonces María dijo: “mi alma glorifica al Señor…” (Lc. 1, 45-46)


Bendita eres María, porque has creído por todos nosotros, tu fe nos ha salvado.

Creer es fiarse, es amar; con amor se alegra tu espíritu para que disponga de ti el amado.
Tu fe humilde te encendió el alma para cantar con gratitud el regalo que te hizo el Creador.

Ayúdanos, Madre, a llenar de tu amor nuestra vida, a ser misericordiosos, y dispuestos a una entrega silenciosa y humilde.

3er Misterio: El nacimiento del Niño Jesús
“Os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador…Gloria a Dios en el Cielo y paz a los hombres que Él ama” (Lc. 2, 11,14)

San Francisco de Asís tenía gran devoción por esta fiesta y hablaba con mucha dulzura “del nacimiento del Rey pobre en la pequeña ciudad de Belén”

Qué humilde y pobre fue el nacimiento de Jesús… y es el regalo más grande de María a los hombres.
El deseo de san Maximiliano era llevar a Jesús a todos los hermanos alejados para que encuentren en Él su propia realización y alcancen la felicidad sin fin.

María, los mílites aquí presentes y los ausentes, nos encomendamos a tu guía para que nos alumbres el camino de la evangelización.

4º Misterio: La Presentación de Jesús en el Templo
“Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, justo y piadoso, que esperaba la consolidación de Israel, y el Espíritu Santo estaba sobre él” (Lc.2, 25)

Jesús pasa de los brazos de su madre al los del viejo Simeón, que ruega a Dios que le deje irse en paz, ya ha visto la Luz de las naciones y la gloria de Israel.
Es el Encuentro del hombre viejo, Simeón, y el hombre nuevo, Cristo. Es el Encuentro entre Dios y el hombre.


María, la Llena de gracia, la Madre de Dios y Virgen, estaba estremecida por las palabras que escuchaba…

Te amamos con todo el corazón, Madre, sin límites, y nos consagramos a ti cada día, y por siempre.


5º Misterio: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
“¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía ocuparme de las cosas de mi Padre? Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio”. (Lc 2, 49-50)

Cuánto se alegraron María y José al encontrarle. Pero, esa respuesta de Jesús, que desvelaba su filiación con el Padre, le hizo sentir a su Madre, que cada vez sería menos suyo.
Y no comprendía los misterios que la rodeaban, pero aceptó sin preguntar. Y conservando todas estas cosas en su corazón, las meditaba.

Los caminos de Dios son, a veces, muy difíciles de comprender.
Enséñanos Madre a aceptar Su voluntad sin preguntar, hasta que Él quiera ofrecernos su respuesta.

Letanías a la Virgen