Octubre mes del Rosario: Misterios Luminosos

Seguimos con las reflexiones sobre los misterios del Rosario en este mes dedicado especialmente a rezar a nuestra Madre con esta su oración preferida

Misterios Luminosos

1er Misterio: El bautismo de Jesús en el Jordán
“…bautizado Jesús, salió del agua…y una voz que salía de los cielos decía: este es mi Hijo muy amado en quien me complazco” (Mat.3, 16)

 

El Espíritu Santo descendió sobre Él para investirlo de la misión que le esperaba.

Jesús, siendo el Hijo del Padre, se puso al lado de los pecadores, sabía que podía limpiar todas las almas.
María asume un servicio en la misión de su Hijo que la lleva a la entrega y acogida en favor de los hombres, participa plenamente en la misión redentora de Cristo. La identificación con su Hijo se expresa en los evangelios mediante el silencio.

Sea Ella nuestro modelo de humildad, obediencia y fe en nuestro camino de conversión y de servicio al hermano que nos necesita

2º Misterio: Jesús y María en las bodas de Caná
“…y como faltara vino le dice a Jesús su madre: no tienen vino, Jesús le responde: mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: haced lo que Él os diga” (Jn.2, 2-5)

 

Jesús al transformar el agua en vino, abrió el corazón de los discípulos a la fe, hizo su primer milagro gracias a la intervención de su Madre, María.

“Haced lo que Él os diga” es la invitación de María a todos los cristianos a seguir el camino de la fe, a seguir a Jesús que es nuestro anhelo vital y que supone adhesión, entrega, confianza, respuesta, fortaleza y audacia para comunicarlo a quienes no le conocen o le han olvidado.

Sea Ella nuestra guía y fortaleza para no desfallecer en el camino de la evangelización


3er Misterio: La proclamación del Reino de Dios y la llamada a la conversión
“…marchó Jesús a Galilea, y proclamaba la Buena Nueva de Dios: el tiempo se ha cumplido, convertíos y creed en el evangelio” (Mc.1,14-15)

 

Hay que sacudir la pereza, volvamos a la fe, recuperemos nuestra confianza en Dios, vivamos con intensidad nuestro cristianismo.
El Papa, al convocar el año de la fe, nos impulsa a la nueva evangelización, a invitar a todos a que vuelvan su mirada a Dios. Vivir el "año de la fe" es vivir la Fe.

María con su sencillez nos invita a responder a la llamada de Dios sin miedo, Ella hizo el camino con plenitud de gracia y fidelidad a los designios de Dios.

Sea Ella la intercesora de todas las gracias para nuestro camino de fe.

4º Misterio: La Transfiguración de Jesús en el monte Tabor
“Toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan… y sucedió ue, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante...”


 

Los apóstoles vieron la gloria de Dios, se querían quedar en el cielo. Cuando se experimenta a Dios tan intensamente, todo lo demás desaparece.
¡ Quien pudiera decir y sentir de verdad: soy de Dios, le pertenezco, nada es mío, soy todo de Él !

Este amor, que no es otro que el de Dios mismo, es el que sintió María en su camino de criatura perfecta, en su peregrinación en la fe, en su estrecha comunión con el destino de su Hijo.

Sea Ella, en este año y siempre, nuestra consejera en el seguimiento de Jesús, en su estilo de vida pobre y humilde.

5º Misterio: La institución de la Eucaristía
“…sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn. 13, 1)

 

Nuestro caminar en la fe está sostenido y alimentado por el Pan de Vida, la Eucaristía, donde Jesús derrama sobre nosotros su Espíritu en este sacramento de amor infinito.

María nos ayuda a tener “fijos los ojos en Jesús” (Hb.12, 2) para que la alegría que encontramos en Él sea nuestra fuerza, y pongamos nuestra fe en acción, que es el amor, y el amor en acción se convierte en servicio.

Sea Ella, María Inmaculada quien nos enseñe a amar a su Hijo en la Eucaristía, y llenemos nuestra oración de alabanzas, de gracias, y de honor a Jesús: ¡ el Señor !.