Lourdes: Misterio de Amor

Hoy celebrabamos la Virgen de Lourdes
 

 
Lo que acontenció en esa pequeña gruta de un recóndito y sencillo pueblo de los pirineos franceses hace ya 157 años, el 11de febrero de 1858, entre una pequeña y humilde niña y la Madre de Dios siempre excederá nuestro asombro. Lourdes siempre será un misterio.Y un misterio de Amor de Dios con los hombres.
 
Un misterio que sólo puede ser contemplado con los ojos del Evangelio "... porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla” (Mt.11,25-30). En este caso a una humilde niña de 14 años de nombre Bernadette, nuestra querida Santa Bernadette.
 
 
El cielo y la tierra se tocaron 16 veces entre nuestra pequeña Bernadette y la "Señora", como ella la llamaba. Hasta que en el último encuentro y aparición, la décimosexta; la "Señora" le desveló su nombre. El nombre que sacó a la luz el misterio insondable que desde todas las generaciones los cristianos habían creido en él, pero que sólo hasta 4 años atrás de esa 1ª aparición, se definió como dogma por Pio IX el 8 de diciembre:
 
"...declaramos, proclamamos y definimos
que la doctrina que sostiene
que la beatísima Virgen María
fue reservada inmune de toda mancha de la culpa original
en el primer instante de su concepción
por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente,
en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano,
está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
 
 
En ese último encuentro, el mismo dia en que celebramos la Anunciación del Señor, un 25 de marzo de 1858, la hermosa "Señora" le dijo dulcemente a Bernadette:
 
"Yo Soy La Inmaculada Concepción"
 

 
 
El misterio de Lourdes quedó desvelado y con él uno de los misterios de Amor de Dios con los hombres a través de su más hermosa y perfecta criatura: La bendita e Inmaculada Virgen María.
 
San Maximiliano Kolbe peregrinó al Santuario de Lourdes en 1930. Después de aquella visita diría: "Las palabras humanas no pueden describir a Aquella que llegó a ser verdadera Madre de Dios. A decir verdad Ella, por sí misma, es sólo una criatura, y sin embargo es un ser tan elevado por Dios que sería necesario comprender quién es Dios para comprender quién es la Madre de Dios. Ella es verdadera Madre de Dios. Es dogma de fe. Aunque la dignidad de la Maternidad divina constituya la razón principal de todos sus privilegios, la primera gracia que Ella recibió de Dios fue su Inmaculada Concepción, la exención de cualquier mancha, hasta el pecado original, desde el primer instante de su existencia. Este privilegio, además, debe serle muy grato, si Ella misma en Lourdes se llamó "Yo soy la Inmaculada Concepción" (EK 1292)
 

 
Hoy dia de la Virgen de Lourdes, y también dia del enfermo, - hermanos que sufren pegados a la Cruz de nuestro Señor -, dejémonos iluminar, para amar más a la Virgen de Lourdes, por las palabras de San Juan Pablo II, cuando ya viejo y muy enfermo visitó por última vez la gruta de Lourdes, meses antes de morir.
 
 
 
ALOCUCIÓN DEL PAPA SAN JUAN PABLO II AL INICIO DEL ROSARIO EN LA GRUTA DE LOURDES
Sábado 14 de agosto de 2004

"Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Al arrodillarme aquí, en la gruta de Massabielle, siento con emoción que he llegado a la meta de mi peregrinación. Esta gruta, donde se apareció la Virgen María, es el corazón de Lourdes. Hace pensar en la cueva del monte Horeb, donde Elías se encontró con el Señor, que le habló en el "susurro de una brisa suave" (1 R 19, 12).Aquí la Virgen invitó a Bernardita a rezar el rosario, desgranando ella misma las cuentas. Así, esta gruta se ha convertido en la cátedra de una sorprendente escuela de oración, en la que María enseña a todos a contemplar con ardiente amor el rostro de Cristo. Por eso, Lourdes es el lugar donde oran de rodillas los creyentes de Francia y de muchas otras naciones de Europa y del mundo entero.
2. Esta tarde, también nosotros, peregrinos en Lourdes, queremos recorrer de nuevo, orando juntamente con la Virgen, los "misterios" en los que Jesús se manifiesta "como luz del mundo". Recordemos su promesa: "El que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12). Queremos aprender de la humilde esclava del Señor la disponibilidad dócil a la escucha y el esfuerzo generoso por acoger en nuestra vida la enseñanza de Cristo.En particular, meditando en la participación de la Madre del Señor en la misión redentora de su Hijo, os invito a orar por las vocaciones al sacerdocio y a la virginidad por el reino de Dios, a fin de que los que han sido llamados respondan con disponibilidad y perseverancia.
3. Contemplando a la santísima Virgen María, digamos con Bernardita: "Mi buena Madre, ten misericordia de mí; me entrego totalmente a ti, para que me des a tu Hijo querido, al que quiero amar con todo mi corazón. Mi buena Madre, dame un corazón que arda completamente por Jesús".
 
ORACIÓN DE SAN JUAN PABLO II AL FINAL DEL SANTO ROSARIO
¡Dios te salve, María,
mujer pobre y humilde
bendecida por el Altísimo!
Virgen de la esperanza,
profecía de los tiempos nuevos,
nos asociamos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la liberación total del hombre.

¡Dios te salve, María,
humilde esclava del Señor,
gloriosa Madre de Cristo!
Virgen fiel,
morada santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
y a ser dóciles a la voz del Espíritu,
atentos a sus sugerencias
en la intimidad de nuestra conciencia
y a sus manifestaciones
en los acontecimientos de la historia.

¡Dios te salve, María,
mujer de dolor,
Madre de los vivientes!
Virgen esposa al pie de la cruz,
nueva Eva,
sé nuestra guía por las sendas del mundo;
enséñanos a vivir
y a difundir el amor de Cristo;
enséñanos a estar contigo
al pie de las innumerables cruces
en las que tu Hijo se encuentra aún crucificado.

¡Dios te salve, María,
mujer de fe,
la primera de los discípulos!
Virgen, Madre de la Iglesia,
ayúdanos a dar siempre razón
de nuestra esperanza,
confiando en la bondad del hombre
y en el amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde dentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la cruz.

Santa María, Madre de los creyentes
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.

Amén.
 
¡ Virgen Inmaculada y de Lourdes y Santa Bernadette, rogad por nosotros !