María lo sabía....

María lo sabía desde el principio ...

 
La Madre Santísima del Salvador dedico´ toda su vida a meditar las virtudes y sufrimientos de su Hijo.

Cuando oyó a los Ángeles cantar himnos de alabanza en su nacimiento, cuando vio a los pastores adorarlo en el establo, se llenó de admiración y meditaba tantas maravillas. Comparaba las grandezas del Verbo encarnado, con su profundo abatimiento. La paja y el pesebre, con su trono y el seno del Padre. El poder de un Dios, con la debilidad de un niño. Su sabiduría, con su sencillez.
 

La Santísima Virgen dijo un día a Santa Brígida: «Cuando contemplaba la belleza, modestia y sabiduría de mi Hijo, me sentía transportada de gozo. Cuando consideraba que sus manos y sus pies habían de ser atravesados con clavos, vertía torrentes de lágrimas y el corazón se me partía de dolor y tristeza».
 

San Luis María Grignon de Montfort
En El Secreto Admirable del Rosario para convertirse y salvarse
Misterios dolorosos tercera decena

Fuente: www.mariedenazareth.com