Junto al Rey de reyes, María, la Reina de cielos y tierra

¡Qué fácil y qué hermoso es celebrar en Asís la fiesta de María Reina! Al menos hay tres pinturas en la Basílica sobre esta verdad de fe. Aquí traemos la más antigua, la de Cimabue, porque María está en el mismo trono que Jesús: junto al Rey, la Reina. Y Ella figura y modelo de la Iglesia. Esto somos, reyes con el Rey. ¡A mantener nuestra dignidad, la que nos fue dada en el Bautismo, la que María Reina nos ayuda a vivir en medio de las vicisitudes y contrariedades de esta vida caduca! Hoy es la octava de la Pascua de María. ¡Felicidades, Madre. Felicidades, hermanos!

Oración a Santa María de los Ángeles

Virgen de los Ángeles, que desde hace siglos has puesto tu trono de misericordia en la Porciúncula, escucha la oración de tus hijos que confiados recurren a Ti. Desde este lugar verdaderamente santo y habitado por Dios, especialmente amado por el corazón de San Francisco, has llamado siempre a todos los hombres al Amor. Tus ojos, llenos de ternura, nos aseguran una continua y materna asistencia y prometen ayuda divina a cuantos se postran a los pies de tu trono o desde lejos se dirigen a Ti, llamándote en su socorro. Tú eres nuestra dulce Reina y nuestra esperanza. ¡Oh Reina de los Ángeles, obtennos, por la oración san Francisco, el perdón de nuestras culpas, ayuda a nuestra débil voluntad para que permanezcamos lejos del pecado y de la indiferencia, para ser dignos de llamarte siempre Madre nuestra. Bendice nuestras casas, nuestro trabajo, nuestro descanso, dándonos aquella paz serena que se saborea entre los viejos muros de la Porciúncula, donde el odio, la culpa, el llanto, por el Amor reencontrado, se transforman en canto de alegría, como el canto de tus Ángeles y del Seráfico Francisco. Ayuda a quien está desamparado y a quien no tiene pan, a aquellos que están en peligro o en tentación, en la tristeza o en la desolación, en la enfermedad o en la hora de la muerte. Bendícenos como a hijos amados tuyos, y con nosotros te rogamos que bendigas, con el mismo gesto materno, a los inocentes y a los culpables, a los fieles y a los extraviados, a los creyentes y a los que están en la duda. Bendice a toda la Humanidad, para que los hombres, reconociéndose hijos de Dios e hijos tuyos, encuentren, en el Amor, la verdadera Paz y el verdadero Bien. Amén.

María es el gozo de nuestra vida (Benedicto XVI)

El Papa Benedicto XVI, el miércoles día 15, explicó que la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, que la Iglesia celebra hoy, muestra que en Dios hay espacio para el hombre al que siempre espera para la vida eterna con Él, razón de la auténtica esperanza humana.

Así lo indicó el Santo Padre en la homilía de la Misa que presidió en Castel Gandolfo al celebrar la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María a los cielos en cuerpo y alma, dogma proclamado por el Venerable Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950.

Tras hacer una intensa reflexión sobre la vida de la Madre de Dios, que en el Magnificat pronuncia una profecía "para toda la historia de la Iglesia" y que vive siempre unida a su Hijo Jesucristo, el Santo Padre precisó que "las palabras de María dicen que es un deber de la Iglesia recordar la grandeza de la mujer para la fe".

¡EL VELO DE LA VIRGEN está en Asís!

Una de las gracias que hemos tenido estos días en Asís, ha sido coincidir con la exposición pública de una de las más preciadas reliquias de la Basílica de San Francisco: el Velo de la Virgen.
Según cuenta la tradición en el año 1319, el príncipe romano Tomás de Orsini lo donó a dicha Basílica.
La crítica histórica confirma la tradición de que el tejido es verdaderamente antiguo y que este tipo de velo era utilizado por la gente importante de la antigüedad.
Se dice que San José de Cupertino, en uno de sus célebres arrebatos místicos, preguntó a la Virgen, si Ella había usado este velo. La Virgen le respondió: "Créeme hijo, éste es mi velo y me sirvió para envolver al Niño Jesús". Cuando los Reyes Magos llevaron sus dones al Señor, además de oro, incienso y mirra, llevaron otras cosas preciosas entre ellas este Velo de biso. El biso es una especie de seda natural marina.
La piedad popular y la tradición histórica nos regalan, a través de la veneración del Velo de la Virgen, una verdad siempre eterna y actual: la Madre de Dios proteje a la humanidad con su Manto, como nos recuerda la oración mariana: "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén".

¡FELICIDADES, MADRE INMACULADA!

En el día de tu asunción en cuerpo y alma a los cielos, te felicitamos, Madre Inmaculada, porque reinas junto al Rey de reyes, tu Hijo bendito, nuestro Señor Jesucristo. La primera mortal que goza en plenitud del triunfo de Jesucristo. Ésta es tu Pascua María. Tu gloria nos llena de esperanza, tu triunfo nos alienta, tu camino nos hace reconocer el nuestro. Siempre adelante, siempre hacia arriba.

Nos nutrimos hoy con un precioso fragmento de la homilía que pronunció el Papa Pablo VI el 30 de junio de 1968, al clausurar un "Año de la fe", ahora que estamos a punto de iniciar el convocado por el papa Benedicto XVI:

"Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y Salvador nuestro, Jesucristo y que ella, por su singular elección, en atención a los méritos de su Hijo redimida de modo más sublime, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original y que supera ampliamente en don de gracia eximia a todas las demás criaturas.

Ligada por un vínculo estrecho e indisoluble al misterio de la encarnación y de la redención, la Beatísima Virgen María, Inmaculada, terminado el curso de la vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celeste, y hecha semejante a su Hijo, que resucitó de los muertos, recibió anticipadamente la suerte de todos los justos; creemos que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia, continúa en el cielo ejercitando su oficio materno con respecto a los miembros de Cristo, por el que contribuye para engendrar y aumentar la vida divina en cada una de las almas de los hombres redimidos ".

La Virgen María en san Antonio de Padua

En los escritos de san Antonio se encuentran muchas enseñanzas sobre María, también preciosas oraciones, como esta: "Te suplicamos, Señora nuestra y Madre de Dios, exaltada por encima de los coros de los ángeles, que llenes el vaso de nuestro corazón con la gracia celestial; que nos hagas resplandecer con el oro de la sabiduría; que nos sostengas con la potencia de tu intercesión; que nos adornes con las preciosas piedras de tus virtudes y que derrames sobre nosotros, oh olivo bendito, el aceite de tu misericordia, con el que cubras la multitud de nuestros pecados; y así merezcamos ser elevados a las alturas de la gloria celestial y vivir eternamente dichosos con los bienaventurados".

  • § Rasgos destacados:

- La Maternidad divina: es la explicación de su plenitud de gracia. Por ella, ha sido adornada con la santidad, con la pureza total, con todas las virtudes. En ella el Hijo de Dios había de recibir nuestra humanidad y nuestra debilidad. Conjuga dos aspectos muy interesantes: pobreza y belleza.

* María: pequeña y pobre, que junto con su virginidad y humildad, serán las virtudes destacadas. Por ello el día de la Presentación ofreció la ofrenda de los pobres.

* María: bella como el sol, la luna y las estrellas: siendo reflejo del verdadero sol de justicia, Cristo, que ella lleva en su seno, por eso es radiante y cándida.

* Cristología: no contrapone abajamiento y gloria, sino que descubre la gloria de Cristo en su humildad y humillación, ve su dignidad real bajo el aspecto del crucificado que reina desde la cruz.

- Otro aspecto importante es la santificación de María. San Antonio no trata acerca de la Inmaculada Concepción, pero algunas expresiones apuntan hacia una comprensión implícita de este misterio: presenta a María libre de cualquier culpa personal y de la concupiscencia, que como enseña el Magisterio, procede de la desobediencia del primer pecado. Hablará de dos "purificaciones" de María, una en el seno de Ana y otra en la Anunciación, pero nunca en sentido negativo, es decir, como destrucción de algún pecado, sino más bien como una regeneración mediante la gracia, un aumento de santidad, una intensificación de su amor.

- Con mucha frecuencia aparece también como mediadora e intercesora.

Mes de mayo, MES DE MARÍA

 

El mes de mayo es el mes de María. ¡Ofrécele cada día una flor! La flor de hacer la voluntad de su Hijo, la flor de agradar a Dios en cada momento, la flor de abrazar la cruz de cada día, la flor de mirar y tratar a todos con amor misericordioso, la flor de recordar en cada instante que eres un redimido, la flor de tu alegría profunda en el Espíritu, la flor de tu ascesis y tu contemplación, la flor de una vida más virtuosa, cada día una flor, con dulcura, con verdad, con Amor: como San Maximiliano Kolbe, como cosa y propiedad de nuestra Madre, la Inmaculada.

Video, en catalán, con palabras del arzobispo de Tarragona, sobre la Vigen María y el p. Kolbe:

TRADUCCIÓN CASTELLANA DE LAS PALABRAS DEL ARZOBISPO:

Es muy conocido el gesto martirial del franciscano polaco Maximiliano Kolbe, quien, en el campo de exterminio de Auschwitz, cambió su suerte por la de un prisionero condenado a muerte, ofreciendo su vida en sacrificio.

Ante la fiesta de Nuestra Señora de Montserrat

Publicamos la preciosa carta de fray Joaquín Agesta, ministro provincial de los Franciscanos Conventuales de España, ante la fiesta de nuestra patrona, la Virgen de Montserrat. A Ella encomendamos también el futuro de la Milicia de la Inmaculada en nuestra patria. Ella protegió y alentó a nuestros hermanos tras la restauración de la Orden en 1905, precisamente en Granollers; ese ciudad catalana fue el primer lugar de España donde se implantó la Milicia en los años 50 ó 60, cuando se fue dando a conocer la obra de San Maximiliano Kolbe. ¡Cada uno de nosotros encomiende a Nuestra Señora de Montserrat una mayor y decidida conversión personal y un renacer efectivo de la Milicia en España!

Queridos frailes: ¡el Señor os conceda la paz!

La semana que viene, Dios mediante, recurre la celebración anual de la Patrona de la Provincia, Ntra. Sra. de Montserrat. Casi siempre, esta fiesta nuestra se celebra durante el tiempo pascual, y nuestro corazón y nuestra mente, nos llevan espontáneamente al Cenáculo de Jerusalén, donde nos atestiguan los Hechos de los Apóstoles, que se reunían los discípulos del Señor para la oración, con María la madre de Jesús y otras mujeres; allí esperaron el don del Espíritu Santo que les hizo testigos del Resucitado, definitivamente (cf. Hch 1, 12-14; 2, 1-4).