Profundísimas palabras del Papa

VÍSPERAS MARIANAS

PALABRAS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
Santuario de Etzelsbach
Viernes 23 de septiembre de 2011

Queridos hermanos y hermanas:

Saludo de todo corazón a todos los que habéis venido aquí, a Etzelsbach, para esta hora de oración. He oído hablar tanto de Eichsfeld desde mi juventud, que he pensado: alguna vez debo verlo y rezar con vosotros. Doy las gracias cordialmente al Obispo Wanke, que ya durante el vuelo me ha presentado vuestra región, así como a vuestro portavoz y representantes, que me han ofrecido dones simbólicos de vuestra tierra, a la vez que me han dado al menos una idea de la variedad de esta región.

Cómo amaba San Buenaventura a la Virgen María

El amor de San Maximiliano a La Inmaculada, como bien sabemos, ha sido el amor que los franciscanos, empezando por el mismo San Francisco de Asís, han profesado siempre a la Madre de Dios. Desde ahí leemos estas hermosísima palabras de San Buenaventura (+1274), que fue el 5º ministro general de la Orden tras el Seráfico Padre:

"En todo tiempo ten una gran y amorosa veneración a la gloriosa Reina, Madre de nuestro Señor. En todas tus necesidades y en todas tus penas recurre a Ella como al más seguro de los refugios, implorando su protección; tómala por abogada y encomiéndale con devoción y confianza tu vida, pues Madre es de misericordia. Ofrécele cada día un testimonio especial de veneración. Y para que tu devoción sea acogida favorablemente y tus obsequios le sean agradables, imita su pureza, conservando puros tu alma y tu cuerpo, y esfuérzate en seguir sus huellas, practicando la humildad y la mansedumbre" (San Buenaventura).

Benedicto XVI invita a interiorizar la consagración a María

En la entrevista que le hicieron el Viernes Santo de 2011, preguntaron al Papa: Santo Padre, la última pregunta es acerca de María. A los pies de la cruz, hay un conmovedor diálogo entre Jesús, su madre y Juan, en el que Jesús dice a María: "He aquí a tu hijo" y a Juan : "He aquí a tu madre". En su último libro, "Jesús de Nazaret", lo define como "una disposición final de Jesús". ¿Cómo debemos entender estas palabras? ¿Qué significado tenían en aquel momento y que significado tienen hoy en día? Y ya que estamos en tema de confiar. ¿Piensa renovar una consagración a la Virgen en el inicio de este nuevo milenio?

Benedicto XVI respondió: Estas palabras de Jesús son ante todo un acto muy humano. Vemos a Jesús como un hombre verdadero que lleva a cabo un gesto de verdadero hombre: un acto de amor por su madre confiándola al joven Juan para que esté segura. En aquella época en Oriente una mujer sola se encontraba en una situación imposible. Confía su madre a este joven y a él le confía su madre. Jesús realmente actúa como un hombre con un sentimiento profundamente humano. Me parece muy hermoso, muy importante que antes de cualquier teología veamos aquí la verdadera humanidad, el verdadero humanismo de Jesús. Pero por supuesto este gesto tiene varias dimensiones, no atañe solo a ese momento: concierne a toda la historia.

Amor sin medida

Con este icono, en palabras de su autora, Giustina De Toni, se quiere expresar el abrazo afectuoso de la Madre que acoge en el Paraiso a San Maximiliano al final de su camino terreno de sufrimiento y de amor. Los trazos rojos de ambos (rasgo característico de la artista que algunos critican) evocan la pasión, el calor, la emoción de ese encuentro, pero también la sangre y el vida que brotan sin límites en quienes se dan sin medida.

Oración de la Familia a San José

San José, queremos poner bajo tu protección a nuestra familia, para que cada uno de nosotros viva en la fidelidad al Espíritu, en la escucha y cumplimiento de la Palabra de Dios. Sé para nosotros el modelo del amor desinteresado, que busca en primer lugar la felicidad de mi familia. Amén.

Oración a LA INMACULADA del Papa Benedicto XVI

¡Oh Madre Inmaculada, que eres para todos signo de segura esperanza y de consuelo, haz que nos dejemos atraer por tu pureza inmaculada! Tu belleza -Tota pulchra, cantamos hoy- nos garantiza que es posible la victoria del amor; más aún, que es cierta; nos asegura que la gracia es más fuerte que el pecado y que, por tanto, es posible el rescate de cualquier esclavitud.

Sí, ¡oh María!, tu nos ayudas a creer con más confianza en el bien, a apostar por la gratuidad, por el servicio, por la no violencia, por la fuerza de la verdad; nos estimulas a permanecer despiertos, a no caer en la tentación de evasiones fáciles, a afrontar con valor y responsabilidad la realidad, con sus problemas. Así lo hiciste tú, joven llamada a arriesgarlo todo por la Palabra del Señor.

Sé madre amorosa para nuestros jóvenes, para que tengan el valor de ser "centinelas de la mañana", y da esta virtud a todos los cristianos para que sean alma del mundo en esta época no fácil de la historia.

Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, Salus Populi Romani, ruega por nosotros.

Cantar como María

¡Hola, Señor! Hoy he vuelto a escuchar a María cantar aquello de "Proclama mi alma la grandeza del Señor" y he vuelto a quedarme con la boca abierta. Pero ¿cómo una muchacha tan joven, que malvive en una aldea que no viene en los mapas, que de repente espera un hijo sin estar casada y sin saber cómo,... puede estar tan contenta, y darte gracias, y bendecir tu nombre? Yo estaría muerto de miedo, llorando como un descosido, maldiciendo mi suerte y poniéndote verde. Yo que he de tener las cosas planeadas y controladas,... ante algo tan fuerte e imprevisto, estaría totalmente desbordado, descolocado. Normal. Tú eres así; Tú descolocas porque tus planes no son nuestros planes; en cambio yo, tan inseguro, tan corto de vista y de entendederas, o lo tengo todo atado y bien atado o enseguida me pierdo en la inmensidad.

Así es como vuelves a recordarme que he de fiarme de ti, como lo hizo María. Ella entendió quién eres, cómo actúas, cómo salvas.

Hoy, Señor, he vuelto a escuchar el canto de María

a la espera de poder cantar yo un día algo parecido;

el día en que sea capaz de entonar mi Magníficat,

porque ese día habré entendido que tú eres mi Dios

y que eres lo mejor que me ha pasado.

(Fray Juan Carlos Blancon, OFMConv.)

Benedicto XVI: «La Madre nos mira como Dios la ha mirado a ella»

El Papa Benedicto XVI renovó en la plaza de España de Roma la antigua y ferviente tradición de homenajear y venerar a Virgen María, la Inmaculada Concepción, patrona de España. El Papa dijo: «A ella, la Toda Santa, pedimos que nos enseñe a creer, a amar y a esperar, que nos indique el camino que conduce a la paz, el camino hacia el Reino de Dios».

(Sic/InfoCatólica) Tras escuchar una breve lectura de la Palabra, ante miles de fieles y peregrinos congregados en la plaza y sus alrededores, el Papa recordó que el don más querido que podemos ofrecer a la Virgen es nuestra oración, las invocaciones “de agradecimiento por el don de la fe y por todo el bien que cotidianamente recibimos de Dios” y las “de súplica por las diversas necesidades, por la familia, la salud, el trabajo, por cada dificultad que encontramos en la vida”.