María, Inmaculada y Santa

Sólo Dios puede reclamar el atributo de santidad. Por eso decimos en el Gloria: Tu solus Sanctus, “Tú solo eres Santo”.

Por santidad entendemos la ausencia de todo lo que mancha, empaña y degrada la naturaleza racional, y todo lo que hay de más opuesto y de más contrario al pecado y a la culpa.

Decimos que solo Dios es Santo, porque realmente Él posee todos Sus excelsos atributos en tal plenitud que puede decirse con toda verdad que sólo Él los tiene. Así, por lo que se refiere a la bondad, el Señor dijo al joven del Evangelio: “No hay nadie bueno mas que Dios”. Igualmente sólo Él es Poder, sólo Él es Sabiduría, sólo Él es Providencia, Amor, Misericordia, Justicia, Verdad. Esto es cierto; pero hacemos resaltar la Santidad como Su prerrogativa específica porque ella indica mejor que cualquier otro de Sus atributos, no sólo Su superioridad sobre todas Sus criaturas, sino Su diferencia radical de todas ellas. De ahí que leamos en el libro de Job: “¿Puede el hombre llevar razón frente a Dios?, ¿puede ser puro el nacido de mujer? Si ni siquiera la Luna es brillante, ni a Sus ojos son puras las estrellas. Ni a Sus santos los encuentra fieles ni la bóveda del cielo es pura a Sus ojos”.

La caridad de María, por Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI, en la Gruta de Lourdes de los Jardines del Vaticano, el 31 de mayo de 2010, y antes de impartir la bendición apostólica dijo unas palabras a los fieles presentes.

Comentando el episodio de la fiesta del día, la visitación de la Virgen María a su pariente Isabel, el Santo Padre señaló que en este gesto "reconocemos el ejemplo más claro y el significado más real de nuestro camino de creyentes y del camino de la misma Iglesia, que es misionera por naturaleza, está llamada a proclamar el Evangelio por todas partes y siempre, a transmitir la fe a todo hombre y mujer, y en cada cultura".

Meditación: CONSAGRARSE A LA INMACULADA HOY

Consagrarse a La Inmaculada hoy

1ª Asamblea Nacional de la Milicia de la Inmaculada

Colegio San Buenaventura – Iglesia de Santa Clara,

Madrid, 22 mayo 2010

Meditación

El testimonio, la vida de San Maximiliano Kolbe es impresionante. ¿Cómo pudo desarrollar un apostolado tan fecundo? Es verdad que nosotros hemos de sembrar y que otros recogerán, pero también es verdad que el Espíritu Santo es una fuerza increíble que cambia radicalmente el corazón de piedra para convertirlo en corazón capaz de amar con Amor de Dios, es verdad que el Espíritu Santo mueve a la Iglesia hasta los confines de la tierra y hace que llevemos la Vida Nueva de Jesucristo hasta los infiernos de cada hombre de hoy y de siempre. La increíble fecundidad apostólica del p. Kolbe en un tiempo de acoso y derribo de la Iglesia es un desafío para nosotros hoy, porque es verdad que hoy se critica a la Iglesia sin piedad y casi siempre sin verdaderas razones, pero también es verdad que en nuestro contexto europeo disponemos de todos los medios que queremos para evangelizar. ¿Qué pasa pues con nosotros? ¿Por qué nos falla la transmisión de la fe?