A la Purísima Concepción

Composición castellana, compuesta y declamada en público, por el seminarista Marcelo González Martín, cuando tenía 17 años (Comillas, 30 de noviembre de 1935).

 

DonMarcelo

 

A mi Madre, en su Purísima Concepción

¡Dulcísima estrella de la mañana!

Quiero cantar tus grandezas, Madre mía. Mi alma se ha sentido inspirada por el embriagador perfume de azucenas que de tu imagen se desprende, y al querer entonar himnos de alabanzas, ha exclamado ¡Inmaculada!

Montes y arroyuelos, mares y cascadas, mañanas de primavera y tardes de nieve, cielos y tierras, elementos todos de la naturaleza, gritad conmigo ¡Inmaculada!

Tú eres la mujer fuerte de la Biblia, cantada por los reyes, anunciada por los profetas, servida por los ángeles; tú fuiste anunciada ya en la primera parte del libro escrito por el Dios de los ejércitos; tú, erguida junto al árbol del Calvario, has compuesto el libro de la humanidad y el Cristo del Perdón, a través del cual veías amplios panoramas de dolor y sufrimiento que desaparecerían al contacto de tu manto protector.

Solamente otro amor: el amor a mi patria, anida en mi corazón; digo mal, que no es otro amor, sino complemento del que hacia ti siento: ¡España y la Inmaculada!

Soy español, nacido en esta tierra bendita, cuyos moradores iban a las batallas, acompañados de tu imagen venerada, y vencían a un mundo en Lepanto, con la espada en una mano y el rosario en la otra; en cuyas Universidades, asombro de los siglos, se hacía juramento solemnísimo de defender hasta dar su vida, si fuera preciso, el que siglos después sería proclamado dogma de tu Purísima Concepción; país que tú congregaste a las orillas del Ebro, santificado con tu planta santísima, y que, en repuesta a tus favores, te llamó Pilar, Sagrario, Begoña, Covadonga, Montserrat, Guadalupe, el Henar, el Rocío, la Cabeza, la Paloma, la Fuencisla... y mil y mil nombres que brotaban del corazón de los españoles; hijos de un país cuyos artistas te consagraron lo más exquisito de su gusto y los poetas lo más delicado de su inspiración; patria de Murillo, Ribera, Zurbarán, Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca, Fray Luis de León, Zorrilla, Gabriel y Galán. Nombres todos que despiertan en mí evocaciones y recuerdos de pasadas grandezas, dormid en paz, al calor del manto de María.

Fue mi patria la única en todo el planeta que no permitió que corriera por sus venas la vil ponzoña de Lutero, aunque para ello tuviera que abrírselas y derramar su sangre por todo el orbe conocido.

Yo he visto a los rudos labriegos del terruño castellano descansar de su tarea y descubrirse reverentes cuando a la caída de la tarde, envueltos en un sol crepuscular, cuando llega a sus oídos la voz del campanario que los llamaba a la oración, y les he visto que pronunciaban, con el alma en sus encallecidas manos, las palabras con que Dios quiso saludarte por medio del ángel Gabriel.

Y he visto a los valientes marineros del Cantábrico abrazarse, arrodillados en las húmedas arenas de la playa, al emprender un viaje que sería su ruina y perdición, si sobre la barquecilla no brillara esplendorosa la luz radiante de una estrella dibujada con las cinco letras de tu nombre celestial, ¡María!

Y porque las he visto amo las manifestaciones genuinas de nuestra piedad en las romerías del Rocío, en la advocación del Carmen, en el emocionante entusiasmo del Pilar.

Y he llorado al ver una muchedumbre delirante de sollozos y místicas ternuras balanceándose agitadamente, ante el desfile de los pasos de Semana Santa en una dulce noche de primavera, y temblar con el escalofrío de la muerte cuando el Jesús del Gran Poder, tambaleándose, con la cara fuerte y renegrida, seguido de una imagen majestuosa, en cuyo centro brillaba un corazón envuelto en un manto con cuchillos.

Madre de los Desamparados, tu mirada angustiosa y llena de dolor fue la que movió a que un hombre que sentía correr en sus venas sangre racial, arrancase un cuchillo de los que te atormentaban y le clavase en su corazón porque el tuyo se estaba desangrando y quería darte su propia sangre para que tú siguieras viviendo y pudieras acompañar a tu Hijo querido hasta el final.

¿Y no he de amarte aún? ¿Y mi alma huérfana podrá olvidarse algún día de la Madre de Misericordia?

Cuando muera sólo quiero tener junto a mis labios los colores rojo y gualda de la bandera de mi patria para poderla besar, y más adentro, en el corazón, tener el azul de tu manto protector para seguir amándote siempre.

 

Fuente: http://www.cardenaldonmarcelo.es/purisima_concepcion.pdf

Nuestra Señora de Lourdes: “Yo soy la Inmaculada Concepción”

San Maximiliano Kolbe: “Ella es, pues, la Concepción Inmaculada. Por consiguiente, Ella es tal también en nosotros y nos transforma en sí misma como inmaculados…”

 

immaculata conceptio lourdes

 

Este sábado, 11 de febrero, celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes. Para la Milicia de la Inmaculada, es de especial importancia, no únicamente por ser una fiesta mariana, sino además por las veces que San Maximiliano se ha referido a estas apariciones, en las que la propia Virgen María se presentó como la Inmaculada Concepción. Esta advocación, por tanto, está muy vinculada a la orden franciscana. El P. Kolbe ha profundizado en el mensaje que la Inmaculada nos trajo en Lourdes y, lo que en su día era una perla espiritual para los clérigos del convento, hoy lo es también para nosotros, que podemos hacernos eco de sus palabras. El mensaje que la Madre de Dios dio a Bernardette en 1858, podemos renovarlo cada día. Kolbe nos ayuda a descubrir el tesoro de gracias que Nuestra Madre Santísima quiere compartir con sus hijos.

En 1933, San Maximiliano María Kolbe recordaba a los clérigos que “cuatro años después de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, vemos que en Lourdes la Virgen en persona pide: ¡Penitencia, penitencia, penitencia! He aquí quien quiere proclamar la penitencia en nuestro mundo corrupto: la Inmaculada” (EK 486) De este modo, el P. Kolbe alegaba: “Permitamos, pues, que Ella, Ella misma en nosotros (…) proclame la penitencia para renovar los espíritus”.

“Permitamos que Ella nos predique precisamente a nosotros esta penitencia –añade San Maximiliano; abrámosle nuestro corazón, nuestra alma, nuestro cuerpo y todo sin ninguna restricción o limitación; consagrémonos a Ella totalmente, sin ninguna limitación, para ser sus servidores, sus hijos, cosa suya y propiedad suya sin condiciones, y así llegar a ser, en cierto modo, Ella misma, que vive, que habla, que actúa en este mundo”.

Tal como remarca el P. Kolbe, “la Inmaculada en Lourdes, en su aparición, no dice: ‘Yo fui concebida inmaculadamente’, sino Yo soy la Inmaculada Concepción”. Por tanto, el santo franciscano insiste en que “con estas palabras Ella determina no sólo el hecho de la Inmaculada Concepción, sino también el modo en que este privilegio le pertenece”.

Mas… como afirmaba Santa Teresita del Niño Jesús, cuando hablaba de Nuestra Madre Celestial, “todos los tesoros de la Madre, son también de su hija, ¡y yo soy tu hija!” Qué inefable don para todos cuantos nos consagramos a María y le pertenecemos… Por eso, también San Maximiliano señala: “Ella es, pues, la Concepción Inmaculada. Por consiguiente, Ella es tal también en nosotros y nos transforma en sí misma como inmaculados… Ella es Madre de Dios; y también en nosotros es Madre de Dios… y nos hace dioses y madres de Dios que generan a Jesucristo en las almas de los hombres… ¡Qué cosa tan sublime…!”

“Cuando lleguemos a ser Ella -comenta San Maximiliano- también toda nuestra vida religiosa y sus fuentes serán de Ella y Ella misma: de Ella será nuestra obediencia sobrenatural, ya que es su voluntad; la castidad, su virginidad; la pobreza, su desapego por los bienes de la tierra. Nuestra alma le pertenece a Ella y por eso guía la inteligencia (…) Ella guía también la voluntad para que no ame nada fuera de su voluntad, reconociendo en Ella la voluntad de Jesucristo, de su Sacratísimo Corazón, la voluntad de Dios. A Ella le pertenece también nuestro cuerpo, para que por Ella se exponga gustosamente a los sufrimientos y soporte espontáneamente las penalidades. A Ella le pertenece también todo lo que poseemos…”

Años después, estas palabras de San Maximiliano Kolbe siguen reavivándose en el alma de cuantos se consagran o quieren consagrarse a María. Palabras que, continuarán impregnando de amor a la Inmaculada los corazones de esta tierra. Hoy, en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, miremos a Nuestra Madre y recordemos el mensaje del P. Kolbe. “Yo soy la Inmaculada Concepción”- dijo Ella misma. Y como Madre… quiere compartir este tesoro con nosotros, de la forma más sublime, tal como lo ha reflejado San Maximiliano. Como él bien solía decir: “si andas con la Inmaculada, te harás inmaculado”.

San Maximiliano Kolbe: “Ella fue y será siempre la Madre más cariñosa: durante la vida, en el momento de la muerte y por toda la eternidad”

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Hoy, sábado 4 de febrero, primer sábado de mes, lo dedicamos especialmente a la Inmaculada, como solía hacer San Maximiliano María Kolbe. Recordamos hoy en las enseñanzas de Kolbe, la maternidad de María, que como la mejor de las madres nos espera siempre para sostenernos con su gracia, resolver nuestros problemas, acompañarnos en los momentos difíciles, endulzándonos las cruces y albergándonos bajo su manto en nuestro camino hacia la santidad.

“Ella fue y será siempre la Madre más cariñosa: durante la vida, en el momento de la muerte y por toda la eternidad. Recordemos siempre esta verdad, sobre todo en las dificultades exteriores y también en las interiores, que son las más duras” (EK 744).

San Maximiliano Kolbe alentaba a los frailes explicándoles que “en la misión no encontrarán solo dificultades procedentes del ambiente, sino que Dios permitirá –a su mayor gloria y para manifestar aún más la bondad y la potencia de la Inmaculada- que ustedes pasen también a través del desaliento, la duda, la nostalgia, etc. Sin embargo, si ustedes no depositan nada de su confianza en ustedes mismos, sino única y totalmente en la Inmaculada, Mediadora de todas las gracias y Madrecita nuestra, entonces vencerán siempre y con seguridad, aunque todo el infierno, su cuerpo y Satanás mismo se conjurasen contra ustedes.” En tal caso, asegura el P. Kolbe, “no sólo no se desalentarían, sino que siempre tendrían fuerzas hasta para consolar también a los demás y reanimarlos en el espíritu, enseñándoles a dónde deben dirigirse para recibir luz y fuerza.”

Sus palabras son un faro de luz también para nosotros, los mílites, en la misión del día a día, sabiendo ante todo que, como decía San Maximiliano: “basta dirigirse una sola vez a la Inmaculada, con la palabra o con la mirada, o incluso sólo con el pensamiento, para que Ella arregle todo, lo que hemos destruido en nosotros y en quienes nos rodean, de modo que Ella pueda guiarnos en el momento presente y mantenga bajo su protección nuestro pasado y los éxitos de nuestro trabajo en el futuro”. De igual modo, el P. Kolbe asevera: “Cuando surjan dificultades, ofrézcanlas a Ella, para que haga lo que le plazca: las elimine, las disminuya, las aumente o las deje como están; pero también al terminar es conveniente ofrecerle a Ella la acción cumplida, para que su efecto sea el que Ella desea”.

Todo en nosotros es de la Inmaculada, todo en Ella, todo con Ella, todo por Ella, todo para Ella. No nos pertenecemos, pertenecemos a la Inmaculada; esa es nuestra dicha. Hoy, sábado, querida Madre Nuestra, queremos entregarnos una vez más a ti. Haznos cada día más tuyos y en tu Inmaculado Corazón, más de Jesús.

San Ildefonso, devoto de la Inmaculada Concepción XII siglos antes de que se proclamara el dogma

La Santísima Virgen le nombró su “capellán” y “fiel notario”, otorgándole una casulla

 

san isidoro

 

Esta semana (el 23 de enero), hemos celebrado la festividad de San Ildefonso, arzobispo de Toledo. Además de unificar la liturgia en España, escribió importantes obras, sobre todo sobre la Virgen María.

San Ildefonso tenía una profunda devoción a la Inmaculada Concepción XII siglos antes de que se proclamara dogmáticamente. Ella le favoreció con grandes milagros.

Milagro del encuentro con la Virgen

Una noche de diciembre, él, junto con sus clérigos y algunos otros, fueron a la iglesia, para cantar himnos en honor a la Virgen María. Encontraron la capilla brillando con una luz tan deslumbrante, que sintieron temor. Todos huyeron excepto Ildelfonso y sus dos diáconos. Estos entraron y se acercaron al altar. Ante ellos se encontraba la María, La Inmaculada Concepción, sentada en la silla del obispo, rodeada por una compañía de vírgenes entonando cantos celestiales. María hízole seña con la cabeza para que se acercara. Habiendo obedecido, ella fijó sus ojos sobre él y dijo: "Tu eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla la cual mi Hijo te envía de su tesorería." Habiendo dicho esto, la Virgen misma lo invistió, dándole las instrucciones de usarla solamente en los días festivos designados en su honor.

Esta aparición y la casulla, fueron pruebas tan claras, que el concilio de Toledo ordenó un día de fiesta especial para perpetuar su memoria. El evento aparece documentado en el Acta Sanctorum como El Descendimiento de la Santísima Virgen y de su Aparición.

En la catedral los peregrinos pueden aun observar la piedra en que la Virgen Santísima puso sus pies cuando se le apareció a San Ildefonso.

 

 

ORACIÓN A MARÍA
De San Ildefonso de Toledo

(del Libro de la perpetua virginidad de Santa María)

A ti acudo, única Virgen y Madre de Dios. Ante la única que ha obrado la Encarnación de mi Dios me postro.
Me humillo ante la única que es madre de mi Señor. Te ruego que por ser la Esclava de tu Hijo me permitas consagrarme a ti y a Dios, ser tu esclavo y esclavo de tu Hijo,
servirte a ti y a tu Señor.

A Él, sin embargo, como a mi Creador y a ti como madre de nuestro Creador;
a Él como Señor de las virtudes y a ti como esclava del Señor de todas las cosas; a Él como a Dios y a ti como a Madre de Dios.

Yo soy tu siervo, porque mi Señor es tu Hijo. Tú eres mi Señora, porque eres esclava de mi Señor.

Concédeme, por tanto, esto, ¡oh Jesús Dios, Hijo del hombre!: creer del parto de la Virgen aquello que complete mi fe en tu Encarnación; hablar de la maternidad virginal aquello que llene mis labios de tus alabanzas; amar en tu Madre aquello que tu llenes en mí con tu amor; servir a tu Madre de tal modo que reconozcas que te he servido a ti; vivir bajo su gobierno en tal manera que sepa que te estoy agradando y ser en este mundo de tal modo gobernado por Ella que ese dominio me conduzca a que Tú seas mi Señor en la eternidad.

¡Ojalá yo, siendo un instrumento dócil en las manos del sumo Dios, consiga con mis ruegos ser ligado a la Virgen Madre por un vínculo de devota esclavitud y vivir sirviéndola continuamente!

Pues los que no aceptáis que María sea siempre Virgen; los que no queréis reconocer a mi Creador por Hijo suyo, y a Ella por Madre de mi Creador; si no glorificáis a este Dios como Hijo de Ella,  tampoco glorificáis como Dios a mi Señor. No glorificáis como Dios a mi Señor los que no proclamáis bienaventurada a la que el Espíritu Santo ha mandado llamar así por todas las naciones; los que no rendís honor a la Madre del Señor
con la excusa de honrar a Dios su Hijo.

Sin embargo yo, precisamente por ser siervo de su Hijo, deseo que Ella sea mi Señora; para estar bajo el imperio de su Hijo, quiero servirle a Ella; para probar que soy siervo de Dios, busco el testimonio del dominio sobre mí de su Madre; para ser servidor de Aquel que engendra eternamente al Hijo,
deseo servir fielmente a la que lo ha engendrado como hombre.
Pues el servicio a la Esclava está orientado al servicio del Señor;
lo que se da a la Madre redunda en el Hijo;
lo que recibe la que nutre termina en el que es nutrido,
y el honor que el servidor rinde a la Reina viene a recaer sobre el Rey.

Por eso me gozo en mi Señora,
canto mi alegría a la Madre del Señor,
exulto con la Sierva de su Hijo, que ha sido hecha Madre de mi Creador
y disfruto con Aquélla en la que el Verbo se ha hecho carne.
Porque gracias a la Virgen yo confío en la muerte de este Hijo de Dios
y espero que mi salvación y mi alegría venga de Dios siempre y sin mengua,
ahora, desde ahora y en todo tiempo y en toda edad
por los siglos de los siglos.
Amén.

 

Fuente: http://www.corazones.org/santos/ildefonso.htm

“Ella”: El mejor antídoto contra yo

 
En la festividad de la Inmaculada Concepción del pasado 8 de diciembre tuvimos el gozo de que 80 nuevos mílites españoles se consagraran a la Inmaculada: en Roma, en Granollers y en Murcia.
 
Compartimos con vosotros el precioso y bello testimonio de lo vivido y sentido por uno de ellos en ese dia, en el que entregó total y completamente su vida a La Inmaculada .
 
Que su ejemplo de lo vivido nos sirva a todos para fortalecer nuestra entrega total y completa a La Virgen.
 
¡ Gracias Joaquín por compartir con nosotros lo vivido y darnos la oportunidad de asomarnos a tu corazón, que ahora está totalmente lleno de Ella !
 
 
“ELLA”: EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA “YO”
 
Cuando era muy pequeño tenía claro que era frágil, que no podía avanzar sin apoyarme en la mano que, atenta a mis titubeantes pasos, me acompañaba de manera imperceptible pero constante, y continuaba mi caminar errático, inseguro, pero confiado en que, si caía, esa mano estaba presta a levantarme, a consolarme, a limpiar mis heridas, a desinfectarlas, a enjugar mis lágrimas, a escuchar mis quejas inconexas, infantiles, y a, finalmente, acunarme en su regazo, hasta que me quedaba dormido, reconfortado al oír el latido de su corazón que me transmitía seguridad y alivio.
 

Conforme crezco, y gracias a esa confianza que mi madre me transmite, voy sintiéndome más seguro y capaz de hacer cosas por mí mismo, y voy siendo más independiente, y rompiendo ese cordón umbilical invisible que aún me liga a ella, que pasa de ser mi apoyo, mi muleta, mi consejera, a ser la pesada que me enseña lo que está bien y lo que no, la que no me deja llegar a la hora que yo quiera, la que me recuerda que debo ordenar mi habitación, servir a los demás en la mesa antes que a mí mismo, estar pendiente de los demás, ser considerado con el prójimo ….” los demás, el prójimo …”.
Pero yo, a medida que cumplo años, cada vez sigo menos esos consejos, porque “yo ya soy mayor de edad”, “yo tomo mis decisiones”, “yo no le tengo que dar explicaciones”, “yo sé lo que hago”, y otra serie de determinaciones que tienen a mi querido y admirado “yo” como protagonista. Y sin darme cuenta, “yo” va sustituyendo a “mi mamá”, porque ya soy alguien maduro, adulto, con experiencia, y estoy, en definitiva, encantado de haberme conocido.

Y mi madre va quedando en un rincón de mi vida, con su pesadez, sus manías y su incapacidad para entender los tiempos que vivimos, de los que YO soy un gran experto, por supuesto.

Los errores, los golpes, los accidentes, los desengaños, las frustraciones, el alejamiento de ella, y de los demás, para centrarme en la adoración a mi dios YO, son lo siguiente. Y ella me lo recuerda siempre que le dejo: “los otros. No YO”.

María, la Madre por excelencia, me recuerda que dejar el YO es la única manera de entregarme a la verdadera felicidad. Ella no me sermonea; me da una clase práctica de dejarse hacer, y me pide que haga lo mismo, para ayudarme a abandonar ese YO al que tanto me cuesta renunciar.
 

El pasado día 8 de diciembre, en el Eremitorio de Nuestra Señora de la Luz, en la sierra que flanquea el sur de la ciudad de Murcia, pedí a María  que me volviera a coger de la mano, que me guiara en mi caminar vacilante, que me consolara y limpiara en mis caídas, y que reforzara ese cordón umbilical que nunca ha dejado de existir con ella, aunque me empeñe en ignorarlo, y hasta en cortarlo. Me cobijo bajo su manto para que ella me proteja y, a cambio, le consagro todo mi ser, todo lo bueno y lo malo que hay en mí.
 
Quiero hacer real el “fiat” que fue el referente de su vida en la Tierra, sin preguntas, sin demanda de explicaciones, sin vehemencia, haciéndose la última la que era la primera, la Bendita entre todas las mujeres.

San Maximiliano Kolbe, el “loco de la Inmaculada”, fue mi inspiración para ello. El se percató muy bien de que no era posible encontrar a Cristo sin antes imitar a Su Madre, en cuya vida YO fue un personaje olvidado, inexistente. Él lo creyó y, sobre todo, lo vivió, y no lo dejó pasar como un discurso con bonitas palabras y violines de fondo: lo hizo carne en su vida.

El Hermano Héctor, con su paciencia y su capacidad para transmitir ese entusiasmo por las enseñanzas del santo polaco, me ayudó a comprender mejor el amor que, contagiado por el de Ella, fue el motor de su vida. Y es justo reconocer que, sin su labor, sin su reflexión y su discernimiento, muchas cosas de las que he aprendido nos hubieran pasado desapercibidas.
 

Fue inmensa la alegría que la Consagración a la Inmaculada me regaló, la sensación de que  mi vínculo con Ella se hacía más estrecho me puso la carne de gallina,  porque decía en voz alta que quería volver a ser su niño indefenso que sentía en su amparo la verdadera seguridad, que quería hacer real el “Hágase Tu voluntad” del Padre Nuestro. Y para ello, qué mejor que tener como referente a un ser humano (excepcional, pero humano al cabo) que puso todo su empeño en imitar, y en dejarse hacer, por Aquella que es el mejor medio para imitar a nuestro auténtico modelo: Cristo.

Y ahora es cuando empieza lo bueno."
 
Joaquín Montesinos
Mílite de la M.I. en España desde el 8 de diciembre de 2016
Grupo M.I. Murcia

 

 

 

 

175º Aniversario de la aparición de la Virgen del Milagro

 

ratisbonne virgen

 

“Si tuviese que contar el episodio de mi conversión, una sola palabra bastaría: ¡el nombre de María! Este hijo de Abraham, encontró la vida, la gracia y la felicidad en Roma”. Así relata el propio Alfonso T. Ratisbonne, cómo la Santísima Virgen abrió su corazón a la fe católica, únicamente con su presencia. Como diría Ratisbonne tras la aparición de la Inmaculada, “Ella no dijo nada, pero yo lo entendí todo”. El 20 de enero celebrábamos con inmensa alegría la fiesta de la Virgen del Milagro, conmemorando aquella aparición de la Madre de Dios al judío Alfonso T. Ratisbonne, en la Basílica de S. Andrea delle Fratte.

Para la Milicia de la Inmaculada, este santo lugar es de notable importancia. Según fuentes italianas cercanas a esta Basílica, San Maximiliano Kolbe recibió la primera inspiración de fundar la Milicia de la Inmaculada, cuando su maestro, el P. Stefano Ignudi, describió la aparición de la Virgen a Alfonso Ratisbonne, el 20 de enero de 1917. A este hecho hay que sumarle que, ante el altar de la Virgen del Milagro, el P. Kolbe celebró su primera misa, el 29 de abril de 1918. Él mismo lo recuerda en sus escritos: “Hoy, ya que es el aniversario (20 de enero), celebré la santa misa, en el altar donde la Inmaculada se apareció a Ratisbonne. Ahí mismo había celebrado mi primera santa misa” (EK 224, Carta de SMK a la Comunidad de Niepokalanów, Roma, 20-I-1930).

Este año, celebramos el 175º aniversario de esta aparición de la Virgen del Milagro. El pasado 1 de enero, en la Solemnidad de la Madre de Dios, el Papa Francisco pidió que le llevaran la imagen de la Virgen del Milagro que custodia S. Andrea delle Fratte, para orar ante Ella. Al igual que nuestro Santo Padre y tantos santos que han peregrinado a este santo lugar (San Juan Pablo II, San Maximiliano, Santa Teresita del Niño Jesús, Santa Teresa de Calcuta, el Beato John Henry Newman…) acerquémonos también nosotros a Nuestra Madre Inmaculada. Como hizo aquel 20 de enero con su hijo Alfonso Ratisbonne, bastará únicamente su presencia, su mirada, su sonrisa… para que su gracia entre en nuestro corazón.

 

Adjuntamos la historia de la conversión de Alfonso T. Ratisbonne, ante la Virgen del Milagro, en la Basílica de S. Andre delle Fratte:

Alfonso Tobie Ratisbonne (1812-1884), abogado, banquero muy rico, judío pero libertino. Despreciaba particularmente a la Iglesia Católica y al clero. Resentía que su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote.
En 1842, Ratisbonne se encontraba en Roma. Allí se encontró con el Barón De Bussiéres, francés converso del protestantismo, hombre devoto y consciente de su responsabilidad de evangelizar. Este le contó de los milagros que estaban ocurriendo por medio de la Medalla Milagrosa. Pero Ratisbonne lo rechazó tildándolo de supersticioso.  
El Barón no se dio por vencido y desafió a Ratisbonne a someterse a una simple prueba sobre la eficacia de la medalla. Debía llevarla y rezar el Memorare todos los días. Ratisbonne, ante la insistencia del Barón y para demostrar que nada le iba a persuadir a convertirse, se puso la medalla.  El Baron un grupo de amigos se comprometieron a rezar por la conversión de Ratisbonne. Entre ellos, el conde Laferronays, que estaba muy enfermo y ofreció su vida por la conversión del “joven judío”.  Ese mismo día entró en la Iglesia y rezó 20 Memorares por esa intención, sufrió un ataque al corazón, recibió los sacramentos y murió.
El día siguiente, el 20 de enero de 1842, el Barón se encontró con Ratisbonne cuando iba a la iglesia de Sant Andrea delle Fratte, cerca de la Plaza de España en Roma, para hacer los arreglos de un funeral. Los dos entraron en la iglesia y Ratisbonne se quedó mirando las obras de arte mientras su amigo estaba en la rectoría. De pronto, el altar dedicado a San Miguel Arcángel se llenó de luz, y se le apareció, majestuosa, la Virgen María, tal como en la imagen de la medalla que llevaba al cuello. El se arrodilló y se convirtió. Mas tarde escribió: "Una fuerza irresistible me llevó hacia ella. Ella me pidió que me arrodillara. Ella no dijo nada pero yo lo entendí todo"  Cuando el barón regresó de la rectoría se encontró a su amigo orando de rodillas con gran fervor frente al altar de San Miguel. Ratisbonne entonces le dijo que deseaba confesarse y prepararse para entrar en la Iglesia. El 31 de enero recibió el bautismo, la confirmación y la comunión de manos del Cardenal Patrizi.

La conversión de Ratisbonne fue muy famosa y tuvo gran impacto en una cultura muy influenciada por el racionalismo, que rechaza las realidades espirituales. En 1847 Alfonso Ratisbonne fue ordenado sacerdote jesuita. Su hermano  inspirado por su conversión fundó la congregación de “Nuestra Señora del Sión”, con sede en Israel, cuyo carisma es la evangelización del pueblo judío (Romanos 11, 25-26).

El San Miguel del altar del milagro en San Adreas de Fratte ha sido remplazado por una gran pintura de la Virgen según Ratisbonne la describió. (San Miguel fue movido a otro lugar de la misma iglesia) El Papa Juan Pablo II visitó y oró en el altar de la aparición.

Fuente:http://www.corazones.org/maria/ratisbonne_medalla_milagrosa.htm

 

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¡Corramos hacia la Inmaculada!

Heroico testimonio de amor por Nuestra Madre. Los “obstáculos” de la carrera no le impidieron llegar a “Casa”, en la Rue du Bac

 

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¿Qué harías cuatro horas en París, si sólo tuvieses ese tiempo antes de coger tu avión? Hace poco nos llegó un extraordinario testimonio en España que, si San Maximiliano Kolbe lo hubiera conocido en su vida, seguro que lo habría compartido con sus hermanos mílites. Un testimonio que, para cuantos amamos a Nuestra Madre, nos desvela la heroicidad del amor por la Inmaculada, aún en las cosas más cotidianas.

Un buen hombre que trabajaba en una empresa de automoción, debía asistir a una convención en París por motivos laborales. Meses antes, al saber que concluido el evento tendría que esperar cuatro horas en el aeropuerto, pidió consejo a su mujer: “¿Tú qué harías cuatro horas en París?” Las tres opciones que tenía eran: pasar las cuatro horas en el aeropuerto, descansar en el hotel o dar un paseo por París con un transporte especial que luego les llevaría al aeropuerto. “Yo sé lo que yo haría”- respondió su esposa. Bromeando, su marido atisbó: “¡Ir de compras…!”. Pero ella le sorprendió afirmando: “Yo iría a la Casa Madre, de la Milagrosa”. Se le llama “la Casa Madre” al convento situado en la Rue du Bac de París, donde Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa se le apareció a Santa Catalina Labouré y, entre otros mensajes, le pidió que acuñara una medalla, con su Imagen Inmaculada, que por su inmenso poder se conoce en todo el mundo como la “Medalla Milagrosa” (signo esencial en la Milicia de la Inmaculada). Ante tal respuesta… su marido zanjó la disyuntiva con un “pues yo también”.

No volvieron a hablar sobre ello. Llegó el día de la convención y el ejecutivo partió rumbo a París. El desconcierto fue para su mujer, cuando al descolgar el teléfono escuchó la voz de su marido: “Acabo de estar en la Casa Madre”. La historia es algo increíble… pues esta visita realmente no trascurrió en aquellas cuatro horas que en un principio se preveían. Todo se había retrasado y, el intervalo de tiempo que quedaba antes de coger el avión era de una hora y media. Mirando el GPS del teléfono, la Casa Madre estaba a 4km. ¿Transporte público? No podía ser… Salió a coger un taxi pero… en París imposible; con tal atasco no llegaría a tiempo… Lo que no hemos desvelado aún es que nuestro protagonista era corredor desde los 14 años. Sin pensarlo dos veces, echó un vistazo al mapa y comenzó su carrera. El traje de ejecutivo y los duros zapatos no le impidieron alcanzar la meta que le dictaba su corazón. Según relatan, él por el camino iba meditando sobre “el mundo” que había vivido esos días. Todo el glamour internacional de la automoción concentrado en aquella parcela parisina… Los modelos más impresionantes esperaban allí para ser admirados y, con ellos, tantos representantes de diversos países, importantes comitivas… Aunque aparentemente todo esto podría ser el “sueño” de algunas personas… en realidad nuestro “atleta de la Virgen” albergaba el deseo de volver a la realidad: “Ése no es mi mundo”- pensaba. Entre zancadas y estos pensamientos, llegó a la Rue du Bac. Allí le esperaba su Madre, como Reina por la que se gana la mejor de las carreras. Según cuenta, al entrar, le inundó una paz muy grande. Miró a la Virgen, se arrodilló y, en ese momento, algo le dijo “que había vuelto a la vida real”. “Ya estoy en casa”- sintió. Justicia le hace el nombre de “Casa Madre” a este bendito lugar, pues precisamente es la casa de todos, en la que podemos gozar del abrazo de Nuestra Madre. Miró el reloj. Sólo tenía cinco minutos para rezar. En esta bendecida Capilla, fuente inconmensurable de gracias, pudo estar esos minutos junto a la Inmaculada y, aún le dio tiempo de comprar algunas medallas. Y… ¡a correr otra vez! Iba tranquilo, con la certeza de que si no había tenido problemas para ir, tampoco los tendría para volver. Eso sí, la indumentaria y el calzado no eran lo más apropiado para semejante carrera… y ya en el aeropuerto empezó a notar el agotamiento. Regresó a casa de madrugada, cansado ante la intensidad del día… Ya en frío, también sus pies acusaban el esfuerzo. Y así quedó reflejado: cuando se quitó los calcetines, en sus pies había sangre. ¡Qué dicha haber corrido de tal manera hacia María, hasta incluso derramar un poquito de sangre por Ella!

 

Casa Madre

 

Así son los caballeros de la Inmaculada. Todo por Nuestra Reina, por Nuestra Madre. Quizá las rutas de cada uno no sean las mismas, pero sí lo es nuestra Meta. Y, como en este caso, nosotros sólo hemos de “querer llegar a nuestra casa”, con Nuestra Madre; querer correr hacia Ella. Este ejemplo nos ayuda a confiar en la bondad maternal de María. No nos importe si tenemos más o menos tiempo, si estamos cómodos o incómodos, si nuestro calzado y ropa son adecuados… Simplemente corramos hacia la Inmaculada, pues ya se encarga Ella de guiarnos de la mejor manera hasta nuestra Casa, donde nos espera su Hijo. ¿Y si nuestra entrega nos lleva a desgastarnos o derramar nuestra sangre por Ella? Aún mejor, no hay más gloria que ofrecer algo por Ella, no habría más gloria que dar nuestra vida por Ella.

Agradecemos a este matrimonio (que humildemente prefiere mantener su anonimato) su heroico y fiel testimonio. Damos gracias a Dios por permitirnos conocer ejemplos actuales y reales, como éste, para gloria de la Inmaculada.

 

Notre Dame du Medaille

María: Reina de la Iglesia Purgante

MES DE NOVIEMBRE

Mes dedicado a recordar a nuestros hermanos difuntos

En este mes de noviembre consagrado a los fieles difuntos, provistos de nuestro Rosario, atémonos con ardor a la Virgen María, Reina de la Iglesia sufriente, y pidamos por su liberación.

La liturgia de la Iglesia nos invita especialmente, en este mes, a rezar por la Iglesia sufriente: son todas los almas que se encuentran actualmente en el estado intermedio del Purgatorio y que necesitan de nuestras oraciones y de nuestras mortificaciones, para borrar lo más pronto sus penas temporales debidas a sus pecados, perdonados pero no expiados aquí abajo.

No es un mes de tristeza ni de luto: es un mes de ardiente súplica para que, por María, nuestra Madre Iglesia libere a sus hijos difuntos, para que Dios, que es todo Amor les acoja lo antes posible en la Vida Eterna.

 

V Meditaciones sobre el Rosario 2016

 
Finaliza ya este hermoso mes de octubre, mes del Rosario.
Durante todo este mes la Iglesia nos ha regalado la oportunidad de profundizar aún más en esta preciosa oración, que es un regalo de nuestra Madre María a todos los hombres.
 
Así damos también por terminadas nuestras meditaciones sobre el Rosario, acompañados finalmente por los pensamiento marianos de santos y hermanos nuestros en la Fe de todas las épocas.
Que su ejemplo de amor a la Inmaculada y a el Rosario nos sirva de inspiración y nos infunda energías renovadas para seguir consagrando nuestra vida a La Inmaculada.
 
! Virgen Inmaculada María, Reina del Rosario, ruega por nosotros !
 
 
Beato Bartolo Longo
"no puede haber ningún pecador tan perdido, ni alma esclavizada por el despiadado enemigo del hombre, Satanás, que no pueda salvarse por la virtud y eficacia admirable del santísimo Rosario de María, agarrándose de esa cadena misteriosa que nos tiende desde el cielo la Reina misericordiosísima de las místicas rosas para salvar a los tristes náufragos de este borrascosísimo mar del mundo"
 
San Juan Bosco
"Sobre la devoción de la Virgen y el rezo del Rosario se basa toda mi obra educativa. Preferiría renunciar a cualquier otra cosa, antes que al Rosario
 
San Felix Cantalicio
Los ojos en el suelo, el espíritu en el cielo y en la mano, el santo rosario"
 
Pablo VI

El Rosario es una oración sencillísima y bellísima, que invita al reposo interior, al abandono en Dios y a la confianza en la seguridad de obtener las gracias que necesitamos por la meditación poderosa de la Santísima Virgen María, cuyo nombre constantemente invocamos
 
San Juan XXIII
El Rosario es la Biblia de los pobres… Es el obsequio mejor a María… Es oración para todo tipo de gentes… Es la síntesis de la redención en quince cuadros… Es el Evangelio que revive… Son quince ventanas a través de las cuales contemplo, a  la luz de Dios, todo lo que sucede en el mundo… Es una magnífica posibilidad de contemplación
 
Benedicto XVI
"Haced del Rosario vuestra oración de cada día, para poner a Cristo en el centro de vuestras vidas"

Beato Cardenal Van Thuan
Para convertirte en un santo, imita a los niños pequeños. Ellos no conocen ninguna teoría, pero se conforman con mirar a su madre y hacer lo que ella hace: así es como te convertirás en santo. El rosario es una cadena de oraciones que te unirá a Ella. Es también la película que te recordará todas las etapas del camino de la esperanza que ella ha recorrido: su ternura en Belén, sus tormentos durante la huida a Egipto, el silencio y la labor del taller de Nazaret, su fervor en el templo, su emoción ante las prédicas de su Hijo y las de San Juan. En otras palabras, la historia de dos vidas que no han sido sino una, ya que el Señor ha vivido en Ella, y Ella en Él. No descuides el rezo del rosario que tu madre, María, te ha confiado recomendándote vivir como Ella, con Ella, por Ella y en Ella

San Luis María Griñón de Montfort

"No encuentro otro medio más poderoso para atraer sobre nosotros el Reino de Dios, la Sabiduría, que unir a la oración vocal la oración mental, rezando el Santo Rosario y meditando sus misterios"
 
San Pío de Pietrelcina

¡Amad a la Virgen y hacedla amar. Recitad siempre el Rosario!
 
San Alfonso María Ligorio

"¡Cuántos por el Rosario han salido del pecado! ¡Cuántos han llegado a la santidad! ¡Cuantos han conseguido con una muerte dichosa, la salvación eterna!"

Monseñor Fulton J. Sheen

"El Rosario invita a nuestros dedos, a nuestros labios y a nuestro corazón a entonar una gran sinfonía de súplica y oración, y por estos motivos es la plegaria más grandiosa que jamás haya compuesto el hombre. El Rosario es un sitio de encuentro de los no instruidos y de los sabios; es la escuela donde el amor sencillo se acrecienta en conocimientos y donde los sabios aumentan su amor".

Miguel de Unamuno

"La oración es la única fuente posible de toda comprensión. ¿El Rosario? ¡Admirable creación! ¿Rezar meditando los misterios? Este es el camino".
 
Papa Francisco
"El Rosario es la oración que acompaña siempre mi vida; es también la oración de los simples y de los santos… es la oración de mi corazón"
 
San Maximiliano Kolbe
"La oración más deseada por La Inmaculada es el rezo de El Rosario.De la misma manera que Cristo vino a nosotros por María, nosotros también debemos ir a Él, através de María"