Cuando rezamos el Rosario

 
 
Cuando rezamos el Rosario en presencia del Santísimo Sacramento, amamos a Jesús con el corazón de María.
 
Cuando rezamos el Rosario en presencia del Santísimo Sacramento, entregamos a Jesús la perfecta adoración de María por su Hijo.
 
Unimos nuestro amor por Jesús a la alabanza y al amor perfecto de María.
 
Jesús acoge nuestra hora de adoración como si fuera María misma la que rezara.
 
Independientemente de la debilidad de nuestra fe o de la pobreza de nuestro amor, María nos recibe en su Corazón y Jesús acoge nuestra hora como si viniera directamente del Corazón de su Madre.
 
El Corazón Inmaculado de María compensa lo que le falta a nuestro corazón.
 
 
 
 
Fuente:es.mariedenazareth.com
Padre Martin Lucia,
En Meditaciones del Rosario de Madre Teresa de Calcuta

Sábado Santo con María

Os ofrecemos a todos los que nos seguís, esta preciosa meditación sobre los Misterios Gozosos del Rosario, que Manuel, miembro de la Milicia de la Inmaculada, realizó el pasado Sábado Santo en la Parroquia de Cristo Resucitado en Madrid.
 
Dejémonos acompañar por La Inmaculada con esta meditación.
Saboreemos lo dulce que es amar y dar la vida por nuestra Madre María.
Que en este tiempo Pascual, la alegría de su Hijo Resucitado nos inunde con su Paz, a través del Corazón Inmaculado de Ella.
 
Meditaciones sobre los Misterios Gozosos del Rosario
Sábado Santo, 4 de abril 2015
Parroquia Cristo Resucitado
Manuel García
 
Oremos en este sábado tan especial, siendo a la vez primer sábado de mes, después del primer viernes de mes, dedicados ambos a los Sacratísimos Corazones de Jesús y de María y que de forma aún más especial han coincidido con el Triduo Pascual.
Viernes Santo donde conmemoramos que El Sagrado Corazón de Jesús fue atravesado para que nacieran de Él los Sacramentos y la Iglesia.
Sábado Santo donde la incipiente Iglesia entonces y la titubeante Iglesia hoy se reúne alrededor de María. Iglesia desconcertada ayer, expectante hoy. Donde la pedagogía de la salvación que Nuestro Señor nos ha concedido pone de manifiesto la importancia de María en la historia de la salvación.
Podría haber sido de otra manera, de forma instantánea la Redención, La Resurrección, pero hasta en eso Jesús da parte de su Gloria a su Santísima Madre, permitiendo que la primera Iglesia se reúna ante María, como así será mañana y en Pentecostés.
María camino seguro, sencillo e Inmaculado para llevarnos a Jesús.
 
1.    LA ANUNCIACIÓN DEL ÁNGEL A NUESTRA SEÑORA
Ayer tomo carne humana, hoy la carne está sepultada.
Pero María guardaba todas esas cosas en Su Corazón. Por eso ella es la Fé, la Esperanza y la Caridad cuando faltó la presencia visible de Nuestro Señor. La Comunión del Jueves Santo seguía guardada de forma inimaginable en el Corazón de Nuestra Señora y es Ella quien en el Primer Sábado Santo sigue Anunciando a Nuestro Señor a Su Iglesia.
Ahora enmudezca toda lengua para que dejemos que la Madre anuncie al Hijo.

2.    LA VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA A SU PRIMA SANTA ISABEL
La única oración que compuso Nuestra Señora nos acompañará el resto del Rosario.
“Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava”.
Con Isabel y en el Sábado Santo proclama el Alma de María la grandeza del Señor. Sabe que es su Salvador y ahora sabe como ha presentado la Obra de La Salvación.
Dios salva a todos y mira a los que se humillan.
 
3.    EL NACIMIENTO DEL HIJO DE DIOS EN EL PORTAL DE BELÉN
Nacimiento y Muerte… y en todo Resurrección.
“Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por Mi. Su Nombre es Santo y Su Misericordia llega a sus fieles de generación en generación”.
El gran nacimiento está en el Gólgota. Su Misericordia llega desde la Santa Cruz. Se felicitará a María no solo por ser la Madre Inmaculada, sino por hacer la Voluntad de Dios hasta el final… “Esos son mi Madre y mis hermanos….”
 
4.    LA PRESENTACIÓN DE NUESTRA SEÑORA Y EL NIÑO EN EL TEMPLO
“Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacios.”
Al pié de la Cruz solo los humildes. En el Templo Simeón y la profetisa Ana.
Derriba a los poderosos, rasga el velo del Templo y enaltece a los humildes, la Verónica, el Cirineo, Dimas en el suplicio. Los humildes se llevarán más de lo que dieron a Nuestro Señor. Al rico Pilatos y a Herodes los despidió vacios con el Silencio de Dios.
 
5.    EL NIÑO PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO
“Auxilia a Israel su siervo acordándose de Su Misericordia, como lo había prometido a nuestros padres a favor de Abraham y su descendencia para siempre.”
Al Señor lo encontramos en Su Iglesia, alrededor de María y allí auxilia a su pueblo, dentro de Su Iglesia. Y con una promesa que excede lo que nadie vio, ni oyó ni podemos jamás imaginar…
Esta noche Santa de Resurrección lo encontraremos aquí, en Su Iglesia y por medio de María rebosaran los favores a los humildes.

y María dijo SÍ

LA ENCARNACIÓN
 
 
 
Hoy celebramos con inmenso gozo la Encarnación del Hijo de Dios.
Hoy celebramo que el SÍ de la Virgen María permitió que el que era la VIDA se hiciese hombre .
 
Con gratitud y admiración acogemos estas profundas palabras de San Maximiliano Kolbe,
tan propias también para este tiempo cuaresmal:
 
"En el seno de María el alma debe renacer según la forma de Jesucristo.
La Inmaculada debe alimentarla con la leche de su gracia,
formarla delicadamente y educarla así como alimentó, formó y educó a Jesús.
De su Corazón cada alma debe aprender el amor hacia Él y,
aún más, a amarlo con el mismo Corazón de Ella"
(EK 1295).
 

Novena a San José

 
En este tiempo de Cuaresma, como una luz que se cuela en este camino de 40 dias, celebramos la fiesta de nuestro tan querido San José.
 
La Milicia de la Inmaculada sabe bien que unido a nuestro amor por La Inmaculada, amor nacido de la vocación de San Maximiliano Kolbe; profesamos una sincera y tierna devoción y cariño por aquel "hombre justo y bueno" que en lo escondido de un pequeño poblado de Galilea, Nazareth, crió, cuidó, protegió, enseñó, vivió y amó a Nuestro Señor y a su Santa Esposa, La Virgen María, hasta dar la vida por ellos.
 
Poco sabemos de nuestro querido San josé, pero lo poco que sabemos a través de la Palabra de Dios, de la Tradición y de los Padres de la Iglesia, es más que suficiente para saber que toda su vida fue una alabanza a Dios.
 
Si a nosotros, pobres siervos inútiles, nos llena de paz, de gracia y nos hace un poco más santos una hora o unos minutos de adoración ante Jesús Eucaristía, ¡Qué no debió crecer en santidad nuestro buen José después de tantos años de vivir con la constante presencia del Niño-Dios a su lado!
 
Acompañemos estos dias a San José hasta su fiesta y meditemos su virtudes con esta novena que os proponemos.
 
Él, maestro de oración y de abandono en el Señor, nos conceda una santa muerte acompañados de su santa presencia cuando la voluntad de Dios quiera llevarnos a su presencia.
 
NOVENA SAN JOSÉ
 
Oración Inicial de todos los días
+ Hacer la señal de la cruz.
Santísima Trinidad, Padre Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas un solo Dios verdadero, en quien creo y espero y a quien amo con todo mi corazón.Te doy gracias por haber honrado sobre todos los santos a San José con la dignidad incomparable de padre adoptivo de Jesús, Hijo de Dios, y esposo verdadero de María, Madre de Dios. Ayúdame a honrarle y merecer su protección en vida y en la hora de la muerte.
San José patrón de la Iglesia, jefe de la Sagrada Familia, te elijo por padre y protector en todo peligro y en toda necesidad. Descubre a mi alma la pureza de tu corazón, tu santidad para que la imite y tu amor para agradecerte y corresponderte. Enséñame a orar, tu que eres maestro de oración y alcánzame de Jesús por María la gracia de vivir y morir santamente. Amén.

Meditación del día correspondiente

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Oración Final de todos los días
¡Acuérdate! Oh castísimo esposo de la Virgen María, dulce protector mío San José que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han invocado tu protección e implorado tu auxilio, haya quedado sin consuelo! Animado con esta confianza, vengo a tu presencia y me recomiendo fervorosamente a tu bondad. No desatiendas mis súplicas, oh padre adoptivo del Redentor, antes bien acógelas propicio y dígnate socorrerme con piedad. Amén.

Meditaciones para todos los dias
 
1er dia: Fe de San José
La fe es una virtud sobrenatural que nos inclina a creer todo lo que Dios ha revelado y la Iglesia nos propone. Es la virtud sobre la que se apoyan todas las demás virtudes, pues sin ella no participamos de la vida de la gracia. San José creyó con una fe tan viva que sólo la Santísima Virgen pudo aventajarlo. Toda su vida fue verdaderamente una vida de fe, un acto continuo de fe.
 
 
2º dia: Fervor de San José
El fervor es la prontitud de la voluntad en el servicio de Dios. San José, siervo bueno y fiel, siempre vivió y trabajó por hacer con perfección y diligencia la voluntad de Dios, aunque le ocasionara grandes sacrificios. Los que aman como San José están dispuestos a sacrificar todo cuanto el Señor les pida.
 
 
3er dia: Amor de San José al prójimo
El amor con que amamos a Dios y el amor con que amamos al prójimo es un solo amor: son dos ramas de una misma raíz porque si al prójimo no le amamos por Dios y con Dios no le amamos con amor verdadero.
El amor de San José a Dios es el mayor que se puede encontrar después de la Virgen María; su amor al prójimo, por tanto, es también el mayor después del de la reina del Cielo.
 

4º dia: Prudencia de San José
La prudencia es al virtud que dirige todas las cosas a buen fin. Ninguna virtud obra sin que ella le ordene el modo y el tiempo en que debe hacerlo.La prudencia sirvió de guía a san José para llevar a cabo felizmente la misión del Señor de ser custodio de Jesús y esposo de María, a pesar de los grandes trabajos y contradicciones que halló a su paso.

 
5º dia: Fortaleza de San José
La fortaleza es una firmeza de ánimo, una presencia de espíritu, contra todos los males y contrariedades. La vida de San José, después de la de Jesús y María, fue la que mayores contradicciones experimentó; debía ser también varón fuerte. Belén, Nazaret, Egipto, demostraron el heroísmo de la fortaleza del Santo, que sufrió con constancia todos los dolores y trabajos de su vida.

 
6º dia: Pureza de San José
San José fue custodio de Cristo Jesús, y verdadero esposo de la más pura criatura, María Madre de Dios. San José apareció a los ojos de Dios adornado con tanta pureza que el Señor le confió sus más grandes tesoros. Con este ejemplo sublime de pureza. ¿No nos animaremos a ser puros en pensamientos, palabras y obras?
 
 
7º dia: Pobreza de San José
Bienaventurados son los pobres de Cristo, que viven desprendidos de los bienes de este mundo y dan a sus hermanos aún de lo preciso. San José tenía ante sí el ejemplo de María y el ejemplo de Jesús, hijo de Dios, que para predicar el desprendimiento y amor a la pobreza se hizo pobre, teniendo por cuna un pesebre en su nacimiento. Vivió pobre San José y dio de su pobreza a los más necesitados.
 
 
8º dia: Paciencia de San José
Es esta una virtud que nos hace sobrellevar con alegría y paz todos los males de la vida por amor de Dios. Es necesaria la paciencia para alcanzar el cielo; y no hay virtud de mas frecuente ejercicio desde que existe el pecado. En la vida de san José hubo muchas penas pero él padeció con paz, con alegría y completamente resignado a la voluntad de Dios.
 
 
9º dia: Conformidad de San José con la voluntad de Dios
Todos tenemos absoluta necesidad de esta santa virtud, pues con ella nuestra vida se hace un cielo y sin ella se vuelve un infierno. San José, modelo acabado de toas las virtudes, lo es especialmente de la conformidad con la voluntad de Dios. Toda su vida sembrada de alegrías y de penas, es escogido por Dios Padre para que hiciese sus veces en la Sagrada Familia, asociado a la suerte de Jesús y de María, practicó constantemente esta virtud.
 
 

Esta Cuaresma, ¡vamos a luchar!

 

¡Es posible, conveniente y necesario! Sí, el dominio y control de uno mismo es posible, conveniente y necesario, de otro modo vives dominado por tu estado de ánimo, por lo que los demás hacen o dejan de hacer, por las impresiones que llegan a tus sentidos, por las necesidades de tu cuerpo, por las limitaciones de tu condición humana, por las heridas del camino de tu vida, por la ansiedad de no conocer ni controlar el futuro, por el miedo a la muerte o por el deseo de acabar con todo, etc...

Por todo ello es necesaria la accesis, el combate espiritual, el ayuno, la oración, la lismosna. Cada uno tiene que luchar, poner manos a la obra, tomar iniciativas concretas y practicarlas, saber que fácilmente se puede equivocar, notar que se pasó de acelerador o de freno, pero lo que no cabe es quedarse parado, pensar que es imposible, darse por vencido. ¡No! Jesucristo luchó toda su vida contra potentísimas tentaciones, la Virgen María seguro que también, y los santos, como San Francisco de Asís o San Maximiliano Kolbe, también. ¿Habrá otro camino para nosotros? ¡No!

Por eso, en esta cuaresma vamos a luchar por el control y dominio de nosotros mismos, para morir a nuestra tendencia egoista y estrenar amor verdadero. Para ello sólo nos cabe morir con Cristo, para resucitar con Él. Nosotros solos ya sabemos que no podemos. Pero Él está vivo, puedo sentir su presencia en mi interior, puedo escuchar su Palabra, puedo recibir y celebrar su perdón, puedo colmugar con Él en la Santísima Eucaristía. ¡Da muerte a lo viejo, a lo caduco, a lo malo que hay en ti, lucha contra ello, pide ayuda a un sacerdote, ruega con fe a La Inmaculada Madre de Dios, no te des por vencido, lucha, siempre hay una nueva oprtunidad! Mientras estamos en este mundo tenemos ocasión de acoger el Cielo que nos ha abierto Jesucristo al precio de su preciosísima Sangre. No podemos servir a Dios y al diablo. No podemos pertenecer a dos señores. Y es un infierno vivir entre dos aguas.

¡Santa Madre de Dios, Virgen concebida sin pecado, ayúdanos a vivir ya como ciudadanos del Cielo, límpios de corazón, de alma y cuerpo! ¡Tú que cuidaste de Jesús, cuida de cada uno de nosotros, ayúdanos a abrazar las cruces de cada día, ayúdanos a perder nuestra vida por amor al prójimo! ¡Haz, Madre querida, que sintamos en lo profundo de nuestro ser el Amor de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo! ¡Ruega por nosotros, santa Madre de Dios y madre nuestra!

 

María nos visita todos los dias

María está presente en nuestra vida: conoce, ve, se preocupa, ama, pide, interviene
 
 
Es su manera de visitarnos.
 
La Visitación da a esta presencia de María un carácter más común, más humano: quiere ayudarnos tan discretamente que no se sabrá que es ella, ¡ que no nos dimos cuenta de que María nos visitaba !
 
 
No es hoy que empezó; lo que acabo de decirles, lo que acabo de contarles debe ayudarles a descubrir la realidad. No, Ella no empieza a visitarnos, porque siempre lo ha hecho, sin esperar que le agradezcan. ¿No lo sabían?
 
Quizás hoy empezarán a ser un poco más atentos, y se esforzarán a recibir las visitas de María de manera más consciente, deseándolas, esperándolas, y a veces asistiendo en el fondo de su corazón, con asombro y con un sentimiento de infinita gratitud.
 
 
René Voillaume
Fundador de los Hermanos de Charles de Foucauld; mayo de 2006
Fuente: www.mariedenazareth.com

María, mujer Eucarística

 
 
Celebramos la fiesta del Corpus Christi.
Celebramos el mayor regalo que hizo Cristo a su Iglesia: LA EUCARISTÍA
Dejémos iluminar, acompañar y guiar por María Inmaculada, para entender y amar más este Misterio central de nuestra Fe. Misterio por el que el Señor ha cumplido su promesa:"Y yo estoy con vosotros todos los dias hasta el final del mundo" Mt 28, 20
 
Para ello os proponemos re-leer el capítulo VI de la encíclica de San Juan Pablo II: Ecclesia de Eucharistia.
 
¡ Amemos La Eucaristía tanto como la amó La Inmaculada !
 
 
 
EN LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER «EUCARÍSTICA»
 
53. Si queremos descubrir en toda su riqueza la relación íntima que une Iglesia y Eucaristía, no podemos olvidar a María,Madre y modelo de la Iglesia. En la Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, presentando a la Santísima Virgen como Maestra en la contemplación del rostro de Cristo, he incluido entre los misterios de la luz también la institución de la Eucaristía.(102) Efectivamente, María puede guiarnos hacia este Santísimo Sacramento porque tiene una relación profunda con él.
A primera vista, el Evangelio no habla de este tema. En el relato de la institución, la tarde del Jueves Santo, no se menciona a María. Se sabe, sin embargo, que estaba junto con los Apóstoles, « concordes en la oración » (cf. Hch 1, 14), en la primera comunidad reunida después de la Ascensión en espera de Pentecostés. Esta presencia suya no pudo faltar ciertamente en las celebraciones eucarísticas de los fieles de la primera generación cristiana, asiduos « en la fracción del pan » (Hch 2, 42). Pero, más allá de su participación en el Banquete eucarístico, la relación de María con la Eucaristía se puede delinear indirectamente a partir de su actitud interior. María es mujer « eucarística » con toda su vida. La Iglesia, tomando a María como modelo, ha de imitarla también en su relación con este santísimo Misterio.
 
54. Mysterium fidei! Puesto que la Eucaristía es misterio de fe, que supera de tal manera nuestro entendimiento que nos obliga al más puro abandono a la palabra de Dios, nadie como María puede ser apoyo y guía en una actitud como ésta. Repetir el gesto de Cristo en la Última Cena, en cumplimiento de su mandato: « ¡Haced esto en conmemoración mía! », se convierte al mismo tiempo en aceptación de la invitación de María a obedecerle sin titubeos: « Haced lo que él os diga » (Jn 2, 5). Con la solicitud materna que muestra en las bodas de Caná, María parece decirnos: « no dudéis, fiaros de la Palabra de mi Hijo. Él, que fue capaz de transformar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su cuerpo y su sangre, entregando a los creyentes en este misterio la memoria viva de su Pascua, para hacerse así “pan de vida” ».
 
 
55. En cierto sentido, María ha practicado su fe eucarística antes incluso de que ésta fuera instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnación del Verbo de Dios. La Eucaristía, mientras remite a la pasión y la resurrección, está al mismo tiempo en continuidad con la Encarnación. María concibió en la anunciación al Hijo divino, incluso en la realidad física de su cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Señor.
Hay, pues, una analogía profunda entre el fiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y el amén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor. A María se le pidió creer que quien concibió « por obra del Espíritu Santo » era el « Hijo de Dios » (cf. Lc 1, 30.35). En continuidad con la fe de la Virgen, en el Misterio eucarístico se nos pide creer que el mismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente con todo su ser humano-divino en las especies del pan y del vino.
« Feliz la que ha creído » (Lc 1, 45): María ha anticipado también en el misterio de la Encarnación la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno el Verbo hecho carne, se convierte de algún modo en « tabernáculo » –el primer « tabernáculo » de la historia– donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como « irradiando » su luz a través de los ojos y la voz de María. Y la mirada embelesada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?.
 
56. María, con toda su vida junto a Cristo y no solamente en el Calvario, hizo suya la dimensión sacrificial de la Eucaristía. Cuando llevó al niño Jesús al templo de Jerusalén « para presentarle al Señor » (Lc 2, 22), oyó anunciar al anciano Simeón que aquel niño sería « señal de contradicción » y también que una « espada » traspasaría su propia alma (cf. Lc 2, 34.35). Se preanunciaba así el drama del Hijo crucificado y, en cierto modo, se prefiguraba el « stabat Mater » de la Virgen al pie de la Cruz. Preparándose día a día para el Calvario, María vive una especie de « Eucaristía anticipada » se podría decir, una «comunión espiritual » de deseo y ofrecimiento, que culminará en la unión con el Hijo en la pasión y se manifestará después, en el período postpascual, en su participación en la celebración eucarística, presidida por los Apóstoles, como « memorial » de la pasión.
¿Cómo imaginar los sentimientos de María al escuchar de la boca de Pedro, Juan, Santiago y los otros Apóstoles, las palabras de la Última Cena: « Éste es mi cuerpo que es entregado por vosotros » (Lc 22, 19)? Aquel cuerpo entregado como sacrificio y presente en los signos sacramentales, ¡era el mismo cuerpo concebido en su seno! Recibir la Eucaristía debía significar para María como si acogiera de nuevo en su seno el corazón que había latido al unísono con el suyo y revivir lo que había experimentado en primera persona al pie de la Cruz.
 
 
57. « Haced esto en recuerdo mío » (Lc 22, 19). En el « memorial » del Calvario está presente todo lo que Cristo ha llevado a cabo en su pasión y muerte. Por tanto, no falta lo que Cristo ha realizado también con su Madre para beneficio nuestro. En efecto, le confía al discípulo predilecto y, en él, le entrega a cada uno de nosotros: « !He aquí a tu hijo¡ ». Igualmente dice también a todos nosotros: « ¡He aquí a tu madre! » (cf. Jn 19, 26.27).
Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros –a ejemplo de Juan– a quien una vez nos fue entregada como Madre. Significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos a Cristo, aprendiendo de su Madre y dejándonos acompañar por ella. María está presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas. Así como Iglesia y Eucaristía son un binomio inseparable, lo mismo se puede decir del binomio María y Eucaristía. Por eso, el recuerdo de María en la celebración eucarística es unánime, ya desde la antigüedad, en las Iglesias de Oriente y Occidente.
 
58. En la Eucaristía, la Iglesia se une plenamente a Cristo y a su sacrificio, haciendo suyo el espíritu de María. Es una verdad que se puede profundizar releyendo el Magnificat en perspectiva eucarística. La Eucaristía, en efecto, como el canto de María, es ante todo alabanza y acción de gracias. Cuando María exclama « mi alma engrandece al Señor, mi espíritu exulta en Dios, mi Salvador », lleva a Jesús en su seno. Alaba al Padre « por » Jesús, pero también lo alaba « en » Jesús y « con » Jesús. Esto es precisamente la verdadera « actitud eucarística ».
Al mismo tiempo, María rememora las maravillas que Dios ha hecho en la historia de la salvación, según la promesa hecha a nuestros padres (cf. Lc 1, 55), anunciando la que supera a todas ellas, la encarnación redentora. En el Magnificat, en fin, está presente la tensión escatológica de la Eucaristía. Cada vez que el Hijo de Dios se presenta bajo la « pobreza » de las especies sacramentales, pan y vino, se pone en el mundo el germen de la nueva historia, en la que se « derriba del trono a los poderosos » y se « enaltece a los humildes » (cf. Lc 1, 52). María canta el « cielo nuevo » y la « tierra nueva » que se anticipan en la Eucaristía y, en cierto sentido, deja entrever su 'diseño' programático. Puesto que el Magnificat expresa la espiritualidad de María, nada nos ayuda a vivir mejor el Misterio eucarístico que esta espiritualidad. ¡La Eucaristía se nos ha dado para que nuestra vida sea, como la de María, toda ella un magnificat!
 
 

Mes de mayo, mes de María. Dia 28

 
Flor del 28 de mayo: María, Reina de los apóstoles   
 
Meditación: “Pondré enemistad entre ti (satanás) y la Mujer (María), entre tu linaje y el suyo; y Ella te aplastará la cabeza” (Génesis 13,15). El apostolado ha de hacerse en lucha contra el diablo y los suyos, lo que origina persecuciones a toda la Iglesia, tanto en su cuerpo como en cada familia o individualmente. Somos los apóstoles que San Luis de Montfort señaló para este tiempo, que sólo dispone el Eterno. Sin embargo, la Reina y Capitana del pueblo de Dios dará la victoria a sus seguidores leales que la obedezcan y perseveren en el combate. 
 
Perla de San Maximiliano Kolbe: "Ella es sólo Madre de Misericordia, por ende, se apresura a acudir, aunque no sea de ninguna manera invocada, allí donde se manifiesta de manera más grave la miseria de las almas"
EK 1094
 
 
Oración: ¡Oh María Reina de los apóstoles!. Tú que haz enseñado, protegido y alentado a los apóstoles de todos los siglos, haz que seamos soldados leales y valientes de tu ejército, siendo apóstoles de tu Divino Hijo y propagando los mensajes del Reino, para que todos lleguemos al Cielo, con el Triunfo de tu Corazón Inmaculado y la vuelta de Cristo Resucitado. Amén.  
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
 
Florecilla para este día: Comprometerse a ser un fiel soldado de María, Capitana del ejercito de Jesús. Colocar los deseos de Dios por encima de las necesidades propias, con María como puente seguro y firme frente a las preocupaciones de cada día.  
 

 

Mes de mayo, mes de María. Dia 20

 
Flor del 20 de mayo:  María Corredentora   

Meditación: Llegaron los días del Calvario para el Hijo, el Cristo…y también para la Madre. Cristo se entrega, María se entrega y entrega al Cordero de Dios en oblación de amor. ¡Qué dolor!. La Madre sigue el rastro de la Santa Sangre en la calle de la amargura, el Gólgota. Busca en su Dulce Jesús la preciosa mirada del Niño que alguna vez acunaba. El Cristo, su Cristo es una sola Llaga…y la miraba…su Corazón traspasado, también Sangre derramaba al ver la tragedia Sagrada, veía los Clavos como taladraban aquellas Manos que un día la acariciaban…y aquellos Pies que tanto caminaron sanando y santificando la tierra seca fruto del pecado. Ella que escuchó sus primeras Palabras también las últimas escuchaba…y Su última mirada…a Su Madre amada sólo Amor confesaba…Su último latido, el de su Niño que había perdido. El Padre le pidió lo que Abraham ofreció, pero Ello tomó ese cáliz y lo bebió hasta el final. Perdón María porque sola te dejamos, porque no queremos nuestro pequeño calvario, perdón por preferir sólo vivir para mí, lleno de egoísmos y de vacíos, perdón por decir que mi cruz es pesada, si tú por mí haz sido también clavada…clavada espiritualmente la Madre, clavado en Su Cruz el Hijo, y todos esos Clavos debieron ser míos. 
 
Perla de San Maximiliano Kolbe: "María, por el hecho de ser Madre de Jesús Salvador, llegó a ser corredentora del género humano, mientras que por el hecho de ser la esposa del Espíritu Santo, toma parte en la distribución de todas las gracias"
EK 1229
 
 
Oración: ¡Oh María Dolorosa, Oh Madre Corredentora!. Hazme un alma piadosa que esté junto a tí en el Calvario y permíteme participar del dolor de la Cruz para ser como tú, para asemejarme al Rey, y así poderlo ver. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).
 
Florecilla para este día: Meditar sobre nuestro destino de corredención junto a la Madre, que nos enseña el camino de la Cruz y nos invita a recorrerlo junto a Su Hijo, Jesús, como Ella lo hizo.