Saludo del Centro Internacional de la MI a la 2ª Asamblea Nacional

Roma, 28 de mayo 2011


Queridos consagrados a la Virgen Inmaculada.
El Centro Internacional se alegra de saber que este año se lleva a cabo la Segunda Asamblea Nacional MI. Creemos que éste es un tiempo especial de comunión, de compartir y de oración; a través del cual llegarán tantas gracias. Es una ocasión especial en la cual se puede redescubrir, a través de los testimonios y experiencias de vida, el gran don que hemos recibido de ser miembros de la MI.

También es el tiempo de revisión y programación del nuevo año pastoral, en el que miramos el futuro y los medios a utilizar para llegar a los objetivos propuestos en el proyecto de la MI Internacional, de la asamblea extraordinaria - octubre de 2010 a Roma-. Concluimos deseándoles todo bien y gracia de Dios con las palabras de S. Maximiliano:

Queridos hermanos:

Tanto ustedes como yo somos cosa y propiedad suya para siempre; por tanto, que ella sola, exclusiva y libremente, haga de nosotros, de nuestra vida, muerte y eternidad, lo que quiera, aunque a nosotros no nos parezca bueno. En el acto de consagración a la Inmaculada, cuando entramos en las filas de sus consagrados de la MI, le hicimos la ofrenda total a Ella y, con su auxilio, ninguno de nosotros la revocará jamás.

A veces me parece como si mi misión sobre la tierra estuviera ya concluida. No lo sé, pero ni eso debe interesarme, porque ella sabe lo que conviene y nosotros debemos pensar sólo en ella, en cómo conquistarle lo más pronto posible el mundo entero. ¡Qué sensación de agradecimiento colmará el corazón de cada uno de nosotros, cuando, después de la muerte, la veamos a ella, a la Inmaculada, que, sin mérito alguno por parte nuestra, se digno llamarnos a trabajar para ella de una manera tan sublime!

Me encomiendo a sus oraciones.(EK 134)

Los acompañamos con la oración y estaremos espiritualmente presentes durante toda la jornada.


Saludos y bendiciones y buen encuentro.