Centenario M.I.

San Maximiliano Kolbe, continúa su profecía

Con motivo de este año Kolbiano, en el que hemos celebrado el 75º aniversario de la muerte del Padre Kolbe y nos aproximamos a celebrar el Centenario de la Fundación de la Milicia de La Inmaculada; el Padre General de la Orden Franciscana Conventual, Fr. Marco Tasca, ha escrito una hermosa carta reflexionando sobre estos dos acontecimientos tan relevantes para la orden Franciscana y sobre el futuro de la M.I. a la luz de su Centenario
 
Debido a su interés para todos los que somos parte de la M.I. en el mundo, transcribimos su carta a continuación.
 
CURIA  GENERALIS
ORDINIS  FRATRUM  MINORUM  CONVENTUALIUM
 
Prot. N. 30/2017                                                                                                                   Roma, 1 de enero de 2017
 
Solemnidad de Santa María, Madre de Dios
 

SAN MAXIMILIANO KOLBE, CONTINÚA SU PROFECÍA

Los años 2016 y 2017 son especialmente significativos en lo que se refiere a la heredad que nos ha legado S. Maximiliano Kolbe. En dichos años celebramos respectivamente el 75° aniversario de su martirio y el centenario de la fundación de la Milicia de la Inmaculada (M.I.). Considero importante aprovechar esta ocasión para reflexionar sobre el ejemplo del mártir de la caridad de Auschwitz e individuar en él algunos elementos y motivaciones que pueden enriquecer la vida de nuestra Orden. Hay que valorar y actualizar su palabra y su ejemplo, porque pueden ofrecernos también hoy a los Hermanos Menores Conventuales nuevos estímulos para el crecimiento interior y apostólico.
 

Martirio de la caridad vivido en lo cotidiano – santidad de vida y misión

El santo nos ayuda a comprender que es posible alcanzar un alto grado de la caridad si, en el camino espiritual cotidiano, se realizan gestos continuos de amor, quizás poco visibles para los demás, pero eficaces sin duda alguna. Kolbe, a lo largo de toda su existencia, experimenta de varios modos la dimensión de la entrega. Antes de su muerte en Auschwitz, vive un camino marcado por una notable y evidente llamada a la entrega de la propia vida, que se manifiesta en la acogida de episodios dolorosos, los cuales lo conducen a una caridad cada vez mayor, ejemplar y perseverante ante las adversidades y persecuciones. Es conocido sobre todo por el martirio en el campo de exterminio de Auschwitz, pero dicho acontecimiento constituye sólo el vértice de un itinerario de amor y de dolor ofrecidos por Cristo, la Iglesia, los hermanos y el Reino.
Resultan significativas estas expresiones suyas: «Recordemos que el amor vive, se alimenta de sacrificios. Demos gracias a la Inmaculada por la paz interior, por el éxtasis de amor; sin embargo no olvidemos que todo esto, aunque bueno y hermoso, no es en absoluto la esencia del amor y el amor, es más, el amor perfecto, puede existir también sin todo esto. El punto más alto del amor es el estado en que se encontraba Jesús en la cruz cuando dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Sin sacrificio no hay amor» (EK 503).

Como buen hijo de S. Francisco, el santo polaco ama meditar sobre el misterio de Cristo. El amor del Señor lo atrae de manera especial, porque su actitud es la de quien desea aprender a amar siguiendo las huellas del Redentor. Contemplando a Cristo, la vida puede convertirse en un milagro de amor, en cada situación y acontecimiento de nuestro itinerario existencial. San Maximiliano nos enseña a no tener miedo de amar y entregarnos con generosidad, porque sólo así la caridad del Señor puede hacerse visible en cada acción nuestra. Así sucedió, por ejemplo, en la experiencia martirial de los beatos Miguel Tomaszek (1960-1991) e Zbigniew Strzałkowski (1958-1991), asesinados en Perú por el grupo revolucionario Sendero Luminoso y proclamados beatos el 5 de diciembre de 2015. El testimonio de estos hermanos franciscanos tiene un punto de referencia fundamental en el ejemplo de Kolbe.
 
Beatos Miguel Tomaszek y Zbigniew Strzałkowski

Los milagros de amor son posibles, según la experiencia de S. Maximiliano, cuando confiamos en la intercesión y la mediación de la Inmaculada. En un artículo de 1924 afirma: «Encended en todas partes el amor y la confianza en María Inmaculada y muy pronto veréis brotar en los ojos de los pecadores más endurecidos las lágrimas del arrepentimiento, vaciarse las cárceles, aumentar el número de los obreros honestos, mientras los hogares perfumarán de virtud, la paz y la felicidad destruirán la discordia y el dolor, porque ha llegado una era nueva» (EK 1069).

El Papa Francisco, en el Ángelus del 14 de agosto de 2016, elevaba esta significativa oración, refiriéndose a la caridad de S. Maximiliano: «Pidamos a la Virgen María que ore con nosotros y por nosotros al Padre celestial, para que infunda en todos los creyentes el Espíritu Santo, fuego divino, que calienta los corazones y nos ayuda a ser solidarios con las alegrías y los sufrimientos de nuestros hermanos. Que nos aliente en nuestro camino el ejemplo de S. Maximiliano Kolbe, mártir de la caridad, cuya fiesta celebramos hoy: que él nos enseñe a vivir animados por el fuego del amor a Dios y al prójimo».
 
Fundación, naturaleza y misión de la M.I.
 
En 1917 nace la M.I., con el deseo de amar con el estilo de Cristo y experimentar la riqueza de la consagración a María.
La aparición de este movimiento mariano constituye la respuesta de Kolbe y sus compañeros a la delicada situación social, política, económica y religiosa de aquel momento. La asociación mariana de Kolbe y sus seis compañeros es la profecía que quiere ser impulso y solución en ese contexto de gran oscuridad que vive la humanidad de aquella época.

Maximiliano no tiene miedo a la novedad; de hecho se lanza a nuevas formas de apostolado, ayudado y empujado por la fuerza que procede de Dios. Concibe la M.I. como una misión que alcance los corazones de todos los hombres, superando modelos de asociación anteriores. Desea que la M.I. «sea más “transcendentalis” que “universalis”, es decir,"no debe presentarse como una organización más de las que ya existen, sino que debe impregnar profundamente todas esas organizaciones" (EK 658). Según Kolbe, un movimiento que nace de la escucha del Espíritu y vive de la consagración a la Inmaculada no puede ponerse límites y está llamado a insertarse en todos los estratos del tejido eclesial y social. De hecho, «el fin de la Milicia de la Inmaculada es conquistar el mundo entero, todos y cada uno de los corazones para la Reina no sólo del cielo sino también de la tierra; dar la felicidad verdadera a aquellos pobres infelices que la buscan en los placeres efímeros de este mundo: he aquí nuestro fin» (EK 97).
 
Hoy la M.I. está llamada a empresas importantes en la evangelización, para ser fiel a su historia, su camino y, sobre todo, a su vocación eminentemente misionera. Estoy acompañando con mucho interés y solicitud el camino de la asociación kolbiana y, con satisfacción, quiero señalar aquí algunas iniciativas que se están revelando novedosas y fecundas desde el punto de vista apostólico. Se trata de las escuelas de evangelización nacidas en Polonia, frecuentadas sobre todo por los jóvenes, los cuales, mediante un itinerario catequético gradual, tienen ocasión de confrontarse con el carisma kolbiano. Además, hay que recordar la participación cada vez más convencida de los jóvenes de la M.I. en la Jornada Mundial de la Juventud. Es una novedad significativa: en muchas naciones la asociación kolbiana se revela adecuada para los jóvenes, de tal manera que éstos han pedido una Jornada Mundial de los jóvenes de la M.I., que se celebrará en el año 2018.
 
El amor es el mecanismo que mueve toda la actividad misionera del santo. La evangelización, la misión, el martirio, todo nace de un corazón que ama a la luz de la contemplación del Señor y que se entrega generosamente, sin límites ni reservas. Kolbe afirma: «Tu santificación personal es tu primera ocupación. El compromiso de la santificación de los demás debe nacer de la sobreabundancia de tu amor a Jesús» (EK 987F). El santo, con su experiencia espiritual, demuestra que se pueden alcanzar grandes metas apostólicas si la vida cotidiana está animada por un amor hecho de gestos concretos y tangibles.

Celebraciones del centenario de la fundación de la M.I.
 
El mensaje y el testimonio de Kolbe son muy actuales y, en este “tiempo favorable”, nuestra Orden y la M.I. están llamadas a descubrir la actualidad de su profecía en la misión, no exenta de persecuciones en su testimonio evangélico en contextos secularizados y hostiles a la propuesta cristiana y a su itinerario apostólico.
Con este espíritu, la M.I. inició la preparación para el centenario de su fundación, con la participación del gobierno de la Orden, con un congreso mariológico, celebrado en Fátima del 28 al 30 de octubre de 2016, sobre el significativo e interesante tema: "Con María, de la misión al martirio: el secreto de S. Maximiliano Kolbe". Del 16 al 18 de octubre de 2017 se celebrará solemnemente el centenario en Roma, con oportunos espacios de oración, reflexión y fiesta. El 2017 será el año kolbiano para toda la Orden, que podrá reflexionar sobre la heredad de Kolbe en la Iglesia, la Orden y en el campo de la nueva evangelización, como sugería una moción del último Capítulo general. El 19 y el 20 de octubre de 2017 se celebrará en Roma un congreso de la Orden, en el que participarán hermanos de todo el mundo. Trataremos de comprender cómo actualizar el testimonio misionero y martirial del santo en nuestro tiempo, convencidos de que su profecía no se ha agotado y tiene aún mucho que decir y ofrecer.

Vivamos este jubileo kolbiano con gran alegría interior y dispuestos a la escucha. Tenemos un patrimonio espiritual maravilloso, que puede ser la base para nuevos caminos inspirados por el Espíritu para el bien de la Iglesia y de la humanidad y que la Orden y la M.I., en comunión profunda, desean valorar como tal.
Como Kolbe, y más allá de Kolbe, con la creatividad que inspira siempre el Espíritu, somos invitados a descubrir nuevos caminos de misión, que hablen al corazón de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Fr. Marco Tasca
Ministro general
 
A todos los hermanos de la Orden