Centenario M.I.

P. Raffaele di Muro: “Caminemos con la certeza de que nuestra misión será el milagro de la Inmaculada”

Crónica de la visita a España del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, el P. Raffaele di Muro, con motivo del Centenario de su fundación

 

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España recibió, del 17 al 21 de marzo de 2017, la visita del Presidente Internacional de la Milicia de la Inmaculada (M.I.), el P. Raffaele di Muro. Durante este año en que la M.I. conmemora el centenario de su fundación, el P. di Muro está visitando los diversos centros de la M.I. de todo el mundo. En esta ocasión, nuestro Presidente Internacional ha visitado los grupos de Madrid y Murcia. Coincidiendo con la Solemnidad de San José, estos días han sido fuente de gracia para numerosas almas que han podido profundizar en la espiritualidad mariana de San Maximiliano María Kolbe.

A sólo unas horas de aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas, la tarde del viernes 17 de marzo, el P. Raffaele pudo compartir unos minutos con un grupo de mílites que se reúne quincenalmente en la parroquia franciscana de Ntra. Sra. Del Rosario de Batán de Madrid. “Estoy muy contento de ver la Milicia en acción”- expresó el P. Raffaele ante el grupo de fieles que oraba ante la imagen de la Virgen María.

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Esa misma tarde, el Presidente Internacional de la M.I. fue entrevistado en Radio María por su Director, el P. Luis Fernando de Prada. Junto al P. Raffaele, participaron en la grabación (que se emitirá más adelante), nuestro Asistente Nacional de la M.I., el P. Abel García-Cezón OFMConv y nuestro Presidente Nacional, Miquel Bordas. Reflexionando acerca de la obra evangelizadora que Radio María está realizando en el mundo, el P. Raffaele afirmó que “Radio María era el sueño de San Maximiliano Kolbe”, comentando que en todos los lugares a los que llegaba esta radio de la Virgen, se hablaba una lengua común, la lengua de Nuestra Madre.

El sábado 18 de marzo, fr. Raffaele di Muro, acompañado por el Asistente Nacional y el Presidente Nacional, partía hacia Murcia, para unirse al grupo local de la M.I. en una peregrinación a Caravaca de la Cruz, con ocasión del Año Jubilar. Tras una comida compartida al aire libre en Las Fuentes del Marqués, el grupo rezó el Rosario y se dirigió a la parroquia de El Salvador para iniciar desde allí la peregrinación hacia la Basílica Santuario de la Vera Cruz. Allí participaron en la Santa Misa, concelebrada por Fr. Raffaele y Fr. Abel. Al finalizar la celebración, los mílites pudieron venerar el Lignum Crucis. A continuación, el grupo rezó vísperas en los alrededores del Santuario. Una entrañable cena en la Venta “Alegría” ofrecida por el grupo local despedía esta jornada, llena de bendiciones.

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“nuestra misión es que nuestro corazón desborde de amor”

El día siguiente, el tercer Domingo de Cuaresma (habiéndose trasladado la Solemnidad de San José al lunes siguiente) estuvo presidido por la Eucaristía (precedida del Santo Rosario), seguida de la posterior conferencia del P. Raffaele, en el Eremitorio de Nuestra Señora de la Luz de Santo Ángel-Murcia. La Santa Misa estuvo presidida por el P. Raffaele, y concelebraron el P. Francisco, Capellán de este Eremitorio y el P. Abel. En su homilía, nuestro Presidente Internacional hizo alusión a la promesa que hizo a los murcianos de visitarles, cuando peregrinaron a Roma en septiembre de 2016. Remarcó el clima de oración que percibía entre los mílites murcianos y la profunda devoción que tenían a María. Aludiendo al evangelio de la Samaritana, animó a meditar en su encuentro con Jesús, asegurando que “su Palabra refuerza nuestro espíritu, con su amor, su paz, su gracia y su fuerza para nuestra santificación”. De este modo, animó a acoger este don en nuestro corazón, a partir del encuentro con Jesús, que viene a iluminar nuestras tinieblas y a ayudarnos a reconocer nuestro pecado, ofreciéndonos el “agua viva” de la gracia. Insistió en la necesidad de testimoniar con nuestra vida lo que Jesús ha obrado en nosotros, como lo hizo la Samaritana. “En esto, la Samaritana me recuerda a San Maximiliano –apuntó el P. Raffaele, -que arde en el deseo de que toda la humanidad pueda conocer el amor de Cristo y de María”. Recordando al P. Kolbe, remarcó que “nuestra misión es que nuestro corazón desborde de amor”. Y es que “llenándonos del amor del Señor y de María, nuestro corazón explotará de amor”.

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Después de una comida fraterna con los hermanos del Eremitorio de La Luz, Fr. Raffaele visitó la Plaza Cardenal Belluga de Murcia, antes de volver a Madrid.

El lunes 20 de marzo, el P. Raffaele se encontró con la Milicia de la Inmaculada de Madrid en la parroquia de Ntra. Sra. Del Rosario de Batán. El encuentro comenzó con el rezo del Rosario y a continuación tuvo lugar la conferencia del P. Raffaele. La Misa Solemne por la Festividad de San José fue presidida por Fr. Raffaele y concelebrada por los padres franciscanos (entre los que se encontraba el Provincial, P. Ángel Mariano). En la homilía, Fr. Raffaele trazó un paralelismo entre la espiritualidad de San José y San Maximiliano Kolbe.

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“la oración será siempre la fuerza de la misión”

En sus conferencias en Murcia y en Madrid, el P. Raffaele señaló la relevancia de este año en que la M.I. celebra su Centenario, con el lema: “Cien años de historia, cien años de misión”. En este sentido, insistió en la importancia que la misión tenía para San Maximiliano Kolbe, y cómo en todo momento estaba fundamentada en la oración. “La M.I. nace de la oración”-subrayó. De la oración también nacerían obras tales como “El Caballero de la Inmaculada”, la Ciudad de la Inmaculada… e incluso su martirio, estuvo siempre acompañado de la oración. En la celda de la muerte, con Kolbe, “los prisioneros mueren invocando a la Inmaculada. Es un martirio que se vive orando”. El P. Raffaele comentó varios episodios en los que, gracias a la confianza en la oración de San Maximiliano, la victoria siempre era de la Providencia. Así pues, el P. Raffaele reiteró que “la oración será siempre la fuerza de la misión”.

Otro de los aspectos en los que se centró el P. Raffaele fue en la fidelidad a Jesús en el día a día, en cada “sí” que hemos de renovar en las pequeñas cosas. “Esto es posible cuando la paz de Cristo está en nuestros corazones”- dijo. Y, una vez más, con la gracia de la Inmaculada: “San Maximiliano siente la urgencia de recordar al hombre que tiene una Madre, que la Inmaculada es Madre”.

“el apostolado para San Maximiliano es la sobreabundancia del amor que llevamos en el corazón de Jesús y María”

En cuanto al apostolado de la M.I., Fr. Raffaele expresó que “el apostolado para San Maximiliano es la sobreabundancia del amor que llevamos en el corazón de Jesús y María”. Contó que las personas que se cruzaron con el P. Kolbe, quedaron impresionadas por el amor que irradiaba y cómo rezaba. Incluso en un escenario como Auschwitz, conservaba una luz especial, derivada del amor que irradiaba de su alma.

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El “estilo” del mílite constituye otro de los puntos de las charlas del P. Raffaele. Un estilo marcado por un trabajo continuo, lleno de amor por la Madre de Dios. San Maximiliano solía decir: “nuestra vida es muy sencilla; trabajamos de la mañana a la noche por la Inmaculada”. “Esta es nuestra vida –repitió, -sudar de la mañana a la noche por la Inmaculada”.

Como factor fundamental, el P. Raffaele alegó que era indispensable mantener la comunión entre los miembros de la M.I: “sólo en comunión todos los mílites pueden vivir una misión fuerte, sin comunión, queda estéril”. Así las cosas, comentó que San Maximiliano siempre quiso mantener la comunión de su misión como una familia que trabaja por la Inmaculada y evangeliza.

“nosotros somos el milagro de amor de la Inmaculada”

Finalmente, abordó otra virtud del P. Kolbe: la capacidad para valorar los talentos y ponerlos a disposición de la Inmaculada. “Podemos llevar adelante nuestra misión con los dones que Dios ha puesto en el corazón”. Por ello, instó a “utilizar los dones con valentía, con gestos nuevos, sin miedo a ser juzgados e inventando apostolados nuevos”.

“El mundo y la M.I. os necesita. Vosotros sois ese testimonio y fuerza que enriquece la Iglesia”- enunció el P. di Muro. Contagiando su seguridad de que la presencia de María nos acompaña siempre, indicó que “nosotros somos muy pobres, nuestro único capital es la Inmaculada; Ella es nuestra riqueza, caminemos con confianza.” “Caminemos con la certeza de que nuestra misión será el milagro de la Inmaculada – atestiguó, -nosotros somos el milagro de amor de la Inmaculada”.