Somos pertenencia de La Inmaculada


 
Volvamos a recodar nuestras raices y nuestra razón de ser para que así no caigamos en la tentación de quedarnos en nosotros mismos y nunca perdamos de vista nuestro horizonte: vaciarnos nosotros de todo para llevar a todos los hombres a Cristo, a través de María.
 
¿Qué es la Milicia de La Inmaculada?
 
La Milicia de la Inmaculada es un humilde modo de vida cristiana,
de los muchos que propone la Iglesia,
para nuestra conversión personal y así llegar a ser santos,
y fundada por San Maximiliano Kolbe.
Nuestra raíz y fundamento es la entrega total a La Virgen Inmaculada,
a través de su Consagración a Ella.
Por la Consagración a la Inmaculada pasamos a ser total pertenencia suya.
¿Por qué nos consagramos a María?
El P. Kolbe, San Maximiliano Kolbe, al igual que muchos santos, antes y después que él, no encontró un mejor y más seguro camino para llegar y pertenecer a Jesucristo que el de la entrega total y sin condiciones a la Virgen María.
 
 
"…que todos los hombres y mujeres se salven,
se conviertan a Dios, y que todos sean santos,
bajo la especial protección y mediación
de la Bienaventurada Virgen María.”
P. Kolbe

Por tanto nos consagramos a María porque nuestro fin último es amar y entregarnos a Jesucristo y hacer que todos los hombres le amen y se entreguen a Él. La Madre Inmaculada nos coge tiernamente de su mano para compañarnos en el camino de nuestra vida hasta llevarnos a Jesucristo. Su Hijo es el único bien que quiere para nosotros.

Por tanto el fin de la Milicia de la Inmaculada es Jesucristo, al que llegamos através de su Madre Inmaculada.
Pero en esta vida el camino hasta su Hijo…llega a la Cruz...Por eso Nuestro Señor nos regaló a su Madre: para ayudarnos en nuestro caminar hacia Él
 
 
y entonces.... ¿Qué implica en nuestra vida Consagrarnos a La Virgen Inmaculada?
 
Consagrarse a la Inmaculada es entregarle toda nuestra vida, pasado, presente y futuro, nuestra alma y nuestro cuerpo, nuestro tiempo y nuestras capacidades.
 
Consagrarse a la Inmaculada es volverse “loco” por pertenecerle a Ella, es aceptar el reto de hacer algo que por nosotros mismos no podemos.

Consagrarse a la Inmaculada es confiar ciegamente en Ella, es dejarse habitar por Ella, es saber que es el mejor y más seguro camino para pertenecerle a Jesucristo y por Él a Dios Padre en el Espíritu Santo.
 
Consagrarse a la Inmaculada es vivir con la alegría de tener una Madre que te cuida en medio de todas las dificultades.
 
 
Consagrarse a la Inmaculada es dejarlo todo en sus manos, es ofrecerse a trabajar sin límites por la propia conversión y por la conversión de todos, especialmente la de los que están más alejados de la Iglesia.
 
Consagrarse a la Inmaculada es ofrecerlo todo a Aquella por la que te ha llegado la Gracia y la Bendición, a Aquella por la que te llegan todas las gracias, es restituirle a Dios todo lo que te da por medio de la que todo te llega.

Y ahora después de haber recordado nuestro modo de vida, aquello que nos empuja a amar hasta la "locura" a Cristo y a María, haz esta Consagración a la Virgen cada día.
 
Hazla muy despacio, deja que algo te llegue más, te identifique más, te entregue más, que nada te asuste pues todo es por amor del verdadero; si algo no te suena bien, o no lo entiendes, indaga, pregunta, espera, pues ¡tantos han progresado en la santidad por este medio!
 
Oración de Consagración diaria a la Inmaculada

Virgen Inmaculada, Madre mía y Madre de la Iglesia
yo me consagro a ti hoy y por siempre
para que tú dispongas de mí para el bien de mis hermanos.
Solo te pido, Madre mia y Madre de la Iglesia, poder colaborar fielmente contigo
para que se extienda el Reino de tu Hijo por el mundo.
Te ofrezco por tanto, ¡Corazón Inmaculado de María!
todas mis actividades oraciones y sacrificios de este dia

(intención mensual de la MI o cualquier intención personal)

¡ Oh María sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a ti
y por cuantos a ti no recurren,
en particular por los alejados de la Iglesia
y por cuantos a ti son encomendados !