Una familia de la MI de Argentina: testimonio

Hace aproximadamente tres años, surgió en mí la necesidad de agradecerle a Dios el regalo más maravilloso de mi vida: Francisco y Mateo (mis hijos). En mi juventud fui catequista y siempre estuve vinculada a una parroquia en Azul (ciudad donde nací).
Como no dispongo de mucho tiempo para involucrarme en tareas pastorales, decidí ofrecerle a Dios uno de los dones que creo me dio: el trabajo con las manos.
El Espíritu Santo iluminó mi camino y me puso en el corazón a los niños y adolescentes MI del Barrio Martín Fierro.
Desde ese momento en familia preparamos con amor regalitos para festejar Navidad, el día del niño para los más chicos y, en ocasiones especiales, obsequios para el grupo de adolescentes MI.

Somos cuatro "personitas" que nos dedicamos con amor y mucha felicidad buscando una sonrisa especial que nos colme de alegría. Cada uno pone su granito de arena: Juan (mi esposo) con unos ricos mates, su paciencia y muchas veces preparando la cena; Juanu y Matu con sus "¡qué lindos que están ma!, ¿me haces uno a mí?...o simplemente terminando de desordenar el poco orden que hay en casa. Yo sólo pongo mis manos, somos un instrumento que Dios eligió para demostrar su amor.


Me inspira, me anima la cara de esos chicos y adolescentes MI que he podido conocer, su humildad, su transparencia, su amor a María. Nos hace muy felices llevar a Jesús de esta manera, una presencia que siempre hemos sentido y vivido profundamente como familia. Dios está con nosotros y junto a nuestra mamá del Cielo nos anima a seguir haciendo estas pequeñas cosas, sencillas pero tan queridas.Juliana Pérez de Pane http://www.kolbemission.org/