CIEN AÑOS CON LA INMACULADA Y SU MILICIA

Carta del Episcopado polaco con ocasión del centenario

del nacimiento de la Milicia de la Inmaculada

 

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Queridos hermanos y hermanas,

El motivo que guía la presente carta pastoral es el centenario del nacimiento de la Milicia de la Inmaculada, una realización sencilla de la verdad sobre la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, según lo entendía San Maximiliano María Kolbe. En su intención, la Milicia de la Inmaculada constituía una forma de encarnación de este dogma mariano en la práctica de la vida cotidiana.

En 1933 el Padre Kolbe, durante un viaje misionero, en una de sus cartas escribía en qué consiste esta “encarnación” según el espíritu de la Milicia: “Deseamos pertenecer en tal grado a la Inmaculada que no quede en nosotros nada que no sea de Ella, para que seamos anulados en Ella, transformados en Ella, transubstanciados, para que sólo Ella permanezca. Para que seamos tanto de Ella, como Ella es de Dios” (Escritos I,655).

 

1.La Milicia de la Inmaculada: orígenes y fines

 

En este año se cumplen los cien años de la fundación de la Milicia de la Inmaculada. Su creación nacía sobre todo del deseo de salvación de las almas, pero también de las necesidades de los tiempos. Se estaba apagando en aquel entonces la I Guerra Mundial, se estaban enciendo las ascuas de la Revolución de Octubre y se potenciaban las iniciativas antieclesiásticas de la masonería. Por otra parte, la Madre de Dios revelaba sus misterios en Fátima y llamaba a la conversión. En estas circunstancias, el 16 de octubre de 1917, el padre Maximiliano María Kolbe (entonces todavía como clérigo), junto con otros seis franciscanos, inicia un movimiento Mariano, la Milicia de la Inmaculada. El movimiento estaba abierto a todos: laicos y consagrados, niños, jóvenes y adultos. Vale la pena observar que la Milicia de la Inmaculada nació tres días después de las apariciones en Fátima y era, en cierto modo, una respuesta al Oráculo del Cielo.

El fin de la Milicia es el cumplimiento de la misión de la Iglesia, como es el llamamiento a la conversión de todos los pecadores y su conversión “bajo el amparo y por mediación de la BVM Inmaculada”. En este proceso de transformación dos condiciones son indispensables: la consagración total a María como “instrumento en sus manos inmaculadas” y llevar la “Medalla Milagrosa”. Según San Maximiliano, se deben usar “todos los medios (siempre que sean legítimos), según las posibilidades en los diferentes estados y condiciones de vida, en las que ocasiones que se presenten; lo que se deja al celo y a la prudencia de cada uno; el medio más especial sea la difusión de la Medalla Milagrosa y siempre que sea posible orar cada día a la BVM Inmaculada con una jaculatoria: Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos y por todos los que a Vos no recurren, especialmente por los enemigos de tu Iglesia y los que te son encomendados (Escritos II,215).

 

2.La Milicia de la Inmaculada ayer

 

La historia de la Milicia de la Inmaculada, su identidad y su naturaleza la podemos seguir en tres planos temporales: en el ayer histórico, en el hoy contemporáneo así como en el mañana futuro.

En la memoria de la generación más mayor se mantienen aún vivos los acontecimientos de aquel ayer, cuando un franciscano desapercibido colocó los fundamentos bajo el centro de un movimiento mariano polaco, fundando cerca de Varsovia un convento, que era al mismo tiempo una editorial: Niepokalanów.  En los años de entreguerras, tanto el convento como su obra misionera, difundida por la revista “Rycerz Niepokalanej” (El Caballero de la Inmaculada) y por otras publicaciones, se hicieron conocidas en todo el país, tanto en ámbitos rurales como urbanos. En la mitad de los años 30 del siglo pasado El Caballero de la Inmaculada era una revista con una tirada media de ochocientos mil ejemplares; y en el año 1938 se registró un resultado récord de un millón de ejemplares.

Con el incremento de la popularidad de la revista crecían las filas de la Milicia de la Inmaculada, formado en otoño de 1939 por más de un millón de miembros. Ello suscitó una revitalización de la vida religiosa en Polonia y contribuyó a la elevación de la moralidad y a la conciencia católica de la sociedad.

La actividad de la Milicia de la Inmaculada no se limitaba al territorio de Polonia. Ya en el año 1930, el P. Kolbe, inspirado por un espíritu misionero, viajó al Japón, para propagar allí la idea de la Milicia.

El tiempo de la segunda guerra mundial interrumpió el desarrollo de la Milicia. A su término, las autoridades comunistas prohibieron la edición de la revista, requisaron la maquinaria y liquidaron la editorial. La Milicia de la Inmaculada permaneció inmutable en su idea y en sus fines.

 

3.La Milicia de la Inmaculada hoy

 

Después de la transformación del régimen político, en Polonia la Milicia se confrontó con los nuevos retos. El ateísmo programático e ideológico fue reemplazado ante las actitudes neoliberales y antieclesiásticas. La Milicia sigue el mundo en cambio y aparte de la actividad tradicional, iniciada todavía por San Maximiliano, desarrolla nuevas formas, que respondan a los retos actuales de la Iglesia y del mundo.

Entre nosotros, han surgido y funcionan: El Movimiento Juvenil de la Milicia de la Inmaculada, la Escuela de Evangelización de la Inmaculada, la Milicia de la Inmaculada al Pie de la Cruz. Estos últimos representan un ejército potente de oración y sacrificio; son –según lo expresó San Maximiliano – “la vanguardia” de la Milicia.

La Milicia de la Inmaculada continúa su desarrollo. Existe en cerca de 50 países. Se estima que desde su fundación hasta la fecha de hoy, se han inscrito en la Milicia más de 4 millones de personas, de las cuales 2 millones en Polonia.

Hace veinte años la Iglesia reconoció a la Milicia de la Inmaculada como una asociación pública de fieles, universal e internacional, aprobando sus Estatutos.

 

4.El mañana pertenece a la Inmaculada

 

En los tiempos presentes la Milicia se presenta como un antídoto específico para los conflictos y esclavitudes de distinto tipo del alma humana. La idea de la Milicia de la Inmaculada se consignó en la “Cédula de Inscripción” así como en el Acto oracional de consagración a la Inmaculada. La asunción de estos contenidos y su encarnación en la vida provocará que nos conformemos según el modelo de María Inmaculada. Gracias a ello, según enseña San Maximiliano, podemos convertirnos en “este medio por el que la Inmaculada ama a Jesús y Jesús, viéndonos como propiedad y como si fuéramos parte de la Madre amada, le ama en nosotros y por nosotros” (Escritos I,655).

Cualquiera puede convertirse en caballero de la Inmaculada. Basta solicitarlo al Centro Nacional de la Milicia de la Inmaculada en Niepokalanów. Tras obtener una declaración, se debe cumplimentar y firmar, remitiéndose a continuación a Niepokalanów. La persona que ha declarado su intención de ingresar en la Milicia, se inscribirá en el Libro de la Milicia y recibirá la “Cédula de la Milicia de la Inmaculada”, que es una especie de acreditación, así como la Medalla Milagrosa. Tras su recepción, se debe acudir al sacramento de la Penitencia en el día consignado en la Cédula y participar plenamente en la Santa Misia, formalizando el acto de consagración completa a la Inmaculada. El texto del acto se encuentra en la “Cédula”. Como signo de la consagración, se debe llevar colgada en el cuello la Medalla de la Milagrosa.

Pidámosle a la Inmaculada, a quien San Maximiliano hizo su Ideal y su Generala, así como nuestra Mediadora universal ante Dios, para que nos conduzca hacia el Dulcísimo Corazón de Jesús, en las filas de su Milicia.

 

Firmaron: Cardenales, Arzobispos y Obispos
asistentes a la 376ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Polonia,

Zakopane, 6-7 de junio de 2017.

                                                                                       

Esta carta se ha destinado para su uso pastoral en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre de 2017).

Conforme con el original:

+ Artur G. Miziński

Secretario General

de la Conferencia Episcopal Polaca

(Traducción: MBP)