En el Mundo

Aquí encontrarás todas las noticias marianas, de Iglesia, reflexiones y oraciones de todo el Mundo.

Gracias Santo Padre Francisco

Hoy hace un año que el Espíritu Santo nos regaló al Papa Francisco.
 
Junto con toda la Iglesia Universal sólo podemos decir:
 
¡¡ GRACIAS POR ESTE PRIMER AÑO,
SANTO PADRE FRANCISCO !!
 

 
 
 

¿Rap para evangelizar?

Pues sí.
Así nos lo demuestran un grupo de cristianos que han formado el grupop Dawidhs (www.dawidhs.org) y que entre sus miembros está el joven diácono marianista Daniel Pajuelo, experto en Redes Sociales.
Nuestro mundo cambia constantemente, pero no por ello el anuncio de nuestro hermoso Kerigma: que Cristo se hizo hombre, vivió, murió y resucitó por amor a los hombres, debe cambiar. Lo que debemos cambiar son las formas de presentar a todos los hombres del mundo, la belleza de esa Verdad.
 
 
El Papa Benedicto XVI en su mensaje para la XLVII Jornada de las Comunicaciones Sociales del 12 de mayo del 2103, nos trasnmitió la necesidad de que el Evangelio también fuese proclamado en ese continente digital:
"La capacidad de utilizar los nuevos lenguajes es necesaria no tanto para estar al paso con los tiempos, sino precisamente para permitir que la infinita riqueza del Evangelio encuentre formas de expresión que puedan alcanzar las mentes y los corazones de todos. En el ambiente digital, la palabra escrita se encuentra con frecuencia acompañada de imágenes y sonidos. Una comunicación eficaz, como las parábolas de Jesús, ha de estimular la imaginación y la sensibilidad afectiva de aquéllos a quienes queremos invitar a un encuentro con el misterio del amor de Dios. Por lo demás, sabemos que la tradición cristiana ha sido siempre rica en signos y símbolos: pienso, por ejemplo, en la cruz, los iconos, el belén, las imágenes de la Virgen María, los vitrales y las pinturas de las iglesias. Una parte sustancial del patrimonio artístico de la humanidad ha sido realizada por artistas y músicos que han intentado expresar las verdades de la fe."
 
 
Como Mílites de la Inmaculada escuchemos también a nuestro querido P. Kolbe y como en su época, él también intentó llevar la alegría y la belleza del Evangelio a todos, mediante los medios que en ese momento tenía a su disposición:
 
 
“ Conquistar para la Inmaculada un alma tras otra,
enarbolar su estandarte en las casas editoriales de los diarios y de la prensa periódica,
en las agencias y antenas radiofónicas, en los centros docentes y cenáculos literarios,
en las salas de cine, en los parlamentos y senados: en una palabra, en cualquier rincón de la tierra ".
 

Frailes trabajando con imprentas en Niepokolanow, ciudad de la Inmaculada fundada por San maximiliano Kolbe

Por tanto no tengamos miedo a los medios que el mundo actual nos ofrece para comunicarnos con nuestros hermanos los hombres. Que sean para nosotros el nuevo "aerópago" desde el cual, como San Pablo, debemos proclamar, a tiempo y a destiempo, la belleza de nuestra Fe.
 
¡ Qué disfrutéis de este estupendo vídeo !. Es todo un compendio de nuestro Kerigma, a ritmo de rap.
 
 

¿Cuándo fue la última vez que te confesaste?

¿Cuándo fue la última vez que te confesaste?
 
 
Esa es la pregunta que nos lanzó el Papa Francisco en su catequesis del 19 de febrero.
Por su indudable interés reproducimos aquí esa extraordinaria catequesis del Papa Francisco, llena de cariño, pero a la vez y como un buen padre haría con sus hijos, diciéndonos a los cristianos las cosas claras: es necesario que matemos nuestro orgullo, disfrazado de vergüenza, y vayamos a los sacerdotes para obtener el regalo del perdón del Señor.
 
En un mundo que ha perdido el sentido del pecado, preguntémosnos los cristianos: ¿qué hemos hecho con el sacramento de la Reconciliación?, o como dice el Papa Francisco, "el sacramento de la curación de nuestro corazón y alma".

¡ Venid y adoremos a nuestro Dios !

Homilía del Papa Francisco en la misa de la Epifanía del Señor
 


" «Lumen requirunt lumine». Esta sugerente expresión de un himno litúrgico de la Epifanía se refiere a la experiencia de los Magos: siguiendo una luz, buscan la Luz. La estrella que aparece en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los lleva a buscar la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente aquella luz que los ilumina interiormente y encuentran al Señor.

En este recorrido que hacen los Magos de Oriente está simbolizado el destino de todo hombre: nuestra vida es un camino, iluminados por luces que nos permiten entrever el sendero, hasta encontrar la plenitud de la verdad y del amor, que nosotros cristianos reconocemos en Jesús, Luz del mundo. Y todo hombre, como los Magos, tiene a disposición dos grandes “libros” de los que sacar los signos para orientarse en su peregrinación: el libro de la creación y el libro de las Sagradas Escrituras. Lo importante es estar atentos, vigilantes, escuchar a Dios que nos habla. Como dice el Salmo, refiriéndose a la Ley del Señor: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, / luz en mi sendero» (Sal 119,105). Sobre todo, escuchar el Evangelio, leerlo, meditarlo y convertirlo en alimento espiritual nos permite encontrar a Jesús vivo, hacer experiencia de Él y de su amor.

En la primera Lectura resuena, por boca del profeta Isaías, el llamado de Dios a Jerusalén: «¡Levántate, brilla!» (60,1). Jerusalén está llamada a ser la ciudad de la luz, que refleja en el mundo la luz de Dios y ayuda a los hombres a seguir sus caminos. Ésta es la vocación y la misión del Pueblo de Dios en el mundo. Pero Jerusalén puede desatender esta llamada del Señor.

Nos dice el Evangelio que los Magos, cuando llegaron a Jerusalén, de momento perdieron de vista la estrella. En especial, su luz falta en el palacio del rey Herodes: aquella mansión es tenebrosa, en ella reinan la oscuridad, la desconfianza, el miedo. De hecho, Herodes se muestra receloso e inquieto por el nacimiento de un frágil Niño, al que ve como un rival. En realidad, Jesús no ha venido a derrocarlo a él, ridículo fantoche, sino al Príncipe de este mundo. Sin embargo, el rey y sus consejeros sienten que el entramado de su poder se resquebraja, temen que cambien las reglas de juego, que las apariencias queden desenmascaradas. Todo un mundo edificado sobre el poder, el prestigio y el tener, entra en crisis por un Niño. Y Herodes llega incluso a matar a los niños: «Matas el cuerpo de los niños, porque el temor te ha matado a ti el corazón» – escribe san Quodvultdeus (Sermón 2 sobre el Símbolo: PL 40, 655).

Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el Mesías. Así escaparon al letargo de la noche del mundo, reemprendieron su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, llenándose de «inmensa alegría» (Mt 2,10).

Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”. Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino. Estos sabios venidos de Oriente nos enseñan a no caer en las asechanzas de las tinieblas y a defendernos de la oscuridad que pretende cubrir nuestra vida. Es necesario acoger en nuestro corazón la luz de Dios y, al mismo tiempo, practicar aquella astucia espiritual que sabe armonizar la sencillez con la sagacidad, como Jesús pide a sus discípulos: «Sean sagaces como serpientes y simples como palomas» (Mt 10,16).

En esta fiesta de la Epifanía, que nos recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sintamos cerca a los Magos, como sabios compañeros de camino. Su ejemplo nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de “poco calado”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor. Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí. No podemos contentarnos con las apariencias, con la fachada. Tenemos que ir más allá, hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo. A ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces buscamos la Luz."

La Sagrada Familia: escuela de amor

ORACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA
- PAPA FRANCISCO -
 
 
"Jesús, María y José,
en ustedes contemplamos
el esplendor del amor verdadero,
a ustedes nos dirigimos con confianza.

Sagrada Familia de Nazareth,
haz que también nuestras familias
sean lugares de comunión y cenáculos de oración,
auténticas escuelas del Evangelio
y pequeñas Iglesias domésticas.

Sagrada Familia de Nazaret,
que nunca más en las familias se vivan experiencias
de violencia, cerrazón y división:
que todo el que haya sido herido o escandalizado
conozca pronto el consuelo y la sanación.

Sagrada Familia de Nazareth,
que el próximo Sínodo de los Obispos (oct. 2014)
pueda despertar en todos la conciencia
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
su belleza en el proyecto de Dios.

Jesús, María y José,
escuchen y atiendan nuestra súplica.
Amén”.

El Papa Francisco y La Inmaculada

El Papa Francisco ante La Inmaculada
 
 
El dia de la Fiesta de La Inmaculada, como todos los años, el Santo Padre, visita la Plaza de España, en Roma, donde está situada la altísima columna que sostiene la estatua de La Inmaculada, para rendirla una ofrenda floral.
Este año el Papa Francisco en vez de dar un discurso le dedicó a nuestra querida Madre una hermosa y poética plegaria ante su escultura.
El Papa suplicó a María «que el grito de los pobres no nos deje nunca indiferente, que el sufrimiento de los enfermos y necesitados no nos encuentre distraídos, que todos amemos y veneremos toda vida humana».

Reproducimos aquí su oración y el vídeo testimonio de la visita a nuestra Madre.

 

"Virgen Santa e Inmaculada,
A Ti, que eres el honor de nuestro pueblo
Y la guardiana atenta de nuestra ciudad
Nos dirigimos con confianza y amor,
Tú que eres toda bella, ¡Oh María!
El pecado no está en Ti.
Suscita en nosotros un renovado deseo de santidad:
En nuestra palabra brille el esplendor de la verdad,
En nuestras obras resuene el canto de la caridad,
En nuestro cuerpo y en nuestro corazón vivan pureza y caridad,
En nuestra vida se haga presente toda la belleza del Evangelio.
Tú eres toda hermosa, ¡Oh, María!
La palabra de Dios en Ti se ha hecho carne.
Ayúdanos a permanecer en la escucha atenta de la voz del Señor:
El grito de los pobres no nos deje jamás indiferentes,
El sufrimiento de los enfermos y de quien tenga necesidad no nos encuentre distraídos,
La soledad de los ancianos y fragilidad de los niños nos conmuevan,
Cada vida humana sea por todos nosotros siempre amada y venerada.
Tú ere la Toda Bella, ¡Oh, María!
En Ti está la alegría plena de la vida beata con Dios.
Haz que no perdamos el significado de nuestro camino terreno:
La luz amable de la fe ilumine nuestros días,
La fuerza consoladora de la esperanza oriente nuestros pasos,
El calor contagioso del amor anime nuestro corazón,
Que nuestros ojos estén fijos allá, en Dios, donde está la verdadera alegría.
Tú eres la Toda bella. ¡Oh, María!
Escucha nuestras plegarias, y atiende nuestra súplica:
Esté en nosotros la belleza del amor misericordioso de Dios en Jesús,
Sea esta divina belleza la que salve a nosotros, nuestra ciudad, el mundo entero.
Amén"


Fin del Año de la Fe

El pasado domingo concluyó el año de la Fe

Como parte de los actos de clausura del Año de la Fe tuvo lugar el acontecimiento histórico de que fueron expuestas para su veneración, el relicario que contiene, según la tradición de la Iglesia, las reliquias de San Pedro.

El Papa Fracisco abrazó y besó ese hermoso tesoro de toda la Iglesia y que él en su servicio al Ministerio Petrino lleva ahora en sus humildes espaldas la gran responsabilidad de guiar a todo el rebaño de la Iglesia Universal.

Ofrecemos la homilía completa del Papa Francisco que al hilo de la festividad de Jesucristo Rey del Universo nos exhortó, a poner a Cristo en el centro de nuestras vidas

SANTA MISA DE CLAUSURA DEL AÑO DE LA FE,

EN LA SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
Plaza de San Pedro
Domingo 24 de noviembre de 2013

"La solemnidad de Cristo Rey del Universo, coronación del año litúrgico, señala también la conclusión del Año de la Fe, convocado por el Papa Benedicto XVI, a quien recordamos ahora con afecto y reconocimiento por este don que nos ha dado. Con esa iniciativa providencial, nos ha dado la oportunidad de descubrir la belleza de ese camino de fe que comenzó el día de nuestro bautismo, que nos ha hecho hijos de Dios y hermanos en la Iglesia. Un camino que tiene como meta final el encuentro pleno con Dios, y en el que el Espíritu Santo nos purifica, eleva, santifica, para introducirnos en la felicidad que anhela nuestro corazón.

Dirijo también un saludo cordial y fraterno a los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias orientales católicas, aquí presentes. El saludo de paz que nos intercambiaremos quiere expresar sobre todo el reconocimiento del Obispo de Roma a estas Comunidades, que han confesado el nombre de Cristo con una fidelidad ejemplar, pagando con frecuencia un alto precio. Del mismo modo, y por su medio, deseo dirigirme a todos los cristianos que viven en Tierra Santa, en Siria y en todo el Oriente, para que todos obtengan el don de la paz y la concordia.

Las lecturas bíblicas que se han proclamado tienen como hilo conductor la centralidad de Cristo. Cristo está en el centro, Cristo es el centro. Cristo centro de la creación, del pueblo y de la historia.
1. El apóstol Pablo, en la segunda lectura, tomada de la carta a los Colosenses, nos ofrece una visión muy profunda de la centralidad de Jesús. Nos lo presenta como el Primogénito de toda la creación: en él, por medio de él y en vista de él fueron creadas todas las cosas. Él es el centro de todo, es el principio: Jesucristo, el Señor. Dios le ha dado la plenitud, la totalidad, para que en él todas las cosas sean reconciliadas (cf. 1,12-20). Señor de la creación, Señor de la reconciliación. Esta imagen nos ayuda a entender que Jesús es el centro de la creación; y así la actitud que se pide al creyente, que quiere ser tal, es la de reconocer y acoger en la vida esta centralidad de Jesucristo, en los pensamientos, las palabras y las obras. Y así nuestros pensamientos serán pensamientos cristianos, pensamientos de Cristo. Nuestras obras serán obras cristianas, obras de Cristo, nuestras palabras serán palabras cristianas, palabras de Cristo. En cambio, La pérdida de este centro, al sustituirlo por otra cosa cualquiera, solo provoca daños, tanto para el ambiente que nos rodea como para el hombre mismo.

2. Además de ser centro de la creación y centro de la reconciliación, Cristo es centro del pueblo de Dios. Y precisamente hoy está aquí, en el centro. Ahora está aquí en la Palabra, y estará aquí en el altar, vivo, presente, en medio de nosotros, su pueblo. Nos lo muestra la primera lectura, en la que se habla del día en que las tribus de Israel se acercaron a David y ante el Señor lo ungieron rey sobre todo Israel (cf. 2S 5,1-3). En la búsqueda de la figura ideal del rey, estos hombres buscaban a Dios mismo: un Dios que fuera cercano, que aceptara acompañar al hombre en su camino, que se hiciese hermano suyo. Cristo, descendiente del rey David, es precisamente el «hermano» alrededor del cual se constituye el pueblo, que cuida de su pueblo, de todos nosotros, a precio de su vida. En él somos uno; un único pueblo unido a él, compartimos un solo camino, un solo destino. Sólo en él, en él como centro, encontramos la identidad como pueblo.

3. Y, por último, Cristo es el centro de la historia de la humanidad, y también el centro de la historia de todo hombre. A él podemos referir las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias que entretejen nuestra vida. Cuando Jesús es el centro, incluso los momentos más oscuros de nuestra existencia se iluminan, y nos da esperanza, como le sucedió al buen ladrón en el Evangelio de hoy. Mientras todos se dirigen a Jesús con desprecio -«Si tú eres el Cristo, el Mesías Rey, sálvate a ti mismo bajando de la cruz»- aquel hombre, que se ha equivocado en la vida pero se arrepiente, al final se agarra a Jesús crucificado implorando: «Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino» (Lc 23,42). Y Jesús le promete: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (v. 43): su Reino. Jesús sólo pronuncia la palabra del perdón, no la de la condena; y cuando el hombre encuentra el valor de pedir este perdón, el Señor no deja de atender una petición como esa. Hoy todos podemos pensar en nuestra historia, nuestro camino. Cada uno de nosotros tiene su historia; cada uno tiene también sus equivocaciones, sus pecados, sus momentos felices y sus momentos tristes. En este día, nos vendrá bien pensar en nuestra historia, y mirar a Jesús, y desde el corazón repetirle a menudo, pero con el corazón, en silencio, cada uno de nosotros: “Acuérdate de mí, Señor, ahora que estás en tu Reino. Jesús, acuérdate de mí, porque yo quiero ser bueno, quiero ser buena, pero me falta la fuerza, no puedo: soy pecador, soy pecadora. Pero, acuérdate de mí, Jesús. Tú puedes acordarte de mí porque tú estás en el centro, tú estás precisamente en tu Reino.” ¡Qué bien! Hagámoslo hoy todos, cada uno en su corazón, muchas veces. “Acuérdate de mí, Señor, tú que estás en el centro, tú que estas en tu Reino.” La promesa de Jesús al buen ladrón nos da una gran esperanza: nos dice que la gracia de Dios es siempre más abundante que la plegaria que la ha pedido. El Señor siempre da más, es tan generoso, da siempre más de lo que se le pide: le pides que se acuerde de ti y te lleva a su Reino.

Jesús es el centro de nuestros deseos de gozo y salvación. Vayamos todos juntos por este camino."

Fin del Año de la Fe

Este domingo concluye el Año de la FE.
Un año de Gracia que se nos fue dado para
convertirnos profundizando en el regalo de nuestra Fe y
para que diéramos razones de ella.
Convocado por Benedicto XVI y concluido por nuestro Papa Francisco,
esperamos y deseamos que a través de La Inmaculada
, cauce de todas las Gracias,
haya producido muchos futos de conversión en todos los hombres.
 
 
Para una mayor profundización de todo lo que ha supuesto este año
dejamos un enlace para leer, ver y reflexionar
todas las catequesis de Benedicto XVI y Francisco,
que nos han acompañado a lo largo de este año.
 
Catequesis de los Papas Benedicto XVI y Francisco durante el Año de la Fe:
http://www.vatican.va/special/annus_fidei/index_catechesi_annus-fidei_sp.htm
 
 

Asamblea General M.I. en Roma

Como ya veníamos informando en otros artículos, del 14 al19 de octubre del 2013, en el Seraphicum, Roma, en presencia del Moderador Supremo, fr. Marco Tasca, Ministro general de los Hermanos Menores Conventuales, y de fr. Jerzy Norel, Vicario general, tuvo lugar la Asamblea general de la Milicia de la Inmaculada.

Asistieron 40 delegados venidos de distintas partes del mundo que aprobaron la revisión de los Estatutos generales, a someter a la Santa Sede. También votaron el nuevo gobierno de la M.I., resuelto del siguiente modo:

Presidente internacional: Raffaella Aguzzoni, Misionera de la Inmaculada del “Padre Kolbe”

Vicepresidente: fr. Patrick Greenough (USA)

Ecónomo: fr. Sebastiano Quaglio (Brasil)

Secretaria: Adele Cerreta (Italia)

Consejeros: fr Mirosław Bartos (Polonia) y Angela Morais (Brasil).

Unámonos en oración a los nuevos representantes internacionales de la M.I. y recemos por ellos para que el Espíritu Santo, La Inmaculada y el Padre Kolbe les ayude y les ilumine en su importante labor de guiar a la M.I.

Fr. Raffaele Di Muro
Asistente internacional M.I.