En el Mundo

Aquí encontrarás todas las noticias marianas, de Iglesia, reflexiones y oraciones de todo el Mundo.

Benedicto XVI, Maestro de Oración

Benedicto XVI nos ha dejado a lo largo de los años 2011 y 2012 unas excepcionales catequesis sobre la oración.

Este año de la Fe no tendría sentido sin una especial dedicación personal a nuestra relación con el Señor y la Inmaculada a través de la oración.

Para ayudar en este propósito dejamos disponible en nuestra web un documento donde se recogen de forma conjunta todas estas catequesis del Papa Benedicto XVI sobre la oración.

Esperamos y deseamos que este documento nos ayude a acrecentar nuestro amor al Señor, a la Iglesia y a nuestra Madre Inmaculada. Ella que es ejemplo de oración fiel y vivida nos ayude a permanecer firmes en su Hijo.

Documento elaborado por Luis Jesús Rodríguez LC de

www.la-oracion.com

Adjuntos:
Descargar este archivo (Escuela_oracion_BenedictoXVI.pdf)Escuela_oracion_BenedictoXVI.pdf[Documento que recoje todas las catequesis dadas por Benedicto XVI sobre la oración]930 kB

95 años de vida de la MI en el lugar de su fundación

En la fotografía, el guardían del convento y la presidenta internacional de la MI

El 17 de octubre del 2012, en el convento San Maximiliano Kolbe de Roma, se celebró la fiesta de la comunidad, en el 95 aniversario de la fundación de la Milicia de la Inmaculada en dicho convento, entonces sede de la Facultad teológica.

A las 16,30 en la sala de la Exposición Kolbiana, un grupo de jóvenes de Bérgamo, tras dar testimonio de sus convicciones religiosas, escenificó "Tras las cenizas", una obra sobre la vida y misión del P. Kolbe, encarnando y transmitiendo con sentido humano y religioso el mensaje kolbiano, con satisfacción del público.
Siguió la concelebración eucarística, presidida por fr. Vincenzo Marcoli, Secretario General, que dictó originales reflexiones, huyendo de los esquemas habituales.
El evento terminó con un ágape fraterno en el que muchos hermanos, amigos y admiradores de S. Maximiliano Kolbe intercambiaron ideas y experiencias. Momentos todos muy enriquecedores por el significado de la celebración.

Inundaciones en Lourdes

Lourdes_inundada

Ocurrió el pasado sábado, 20 de octubre. Las imágenes son sobrecogedoras. Tras las lluvias torrenciales caídas en los Pirineos, una riada de agua turbia desbordó el cauce del río Le Gave, inundando la misma Gruta de las Apariciones de Nuestra Señora de Lourdes. Toda la explanada del Santuario quedo anega por un agua que se llevó aquello que se interpuso en su camino. Gracias a Dios no se han tenido que lamentar víctimas, aunque numerosos peregrinos tuvieron que ser evacuados. Al volver las aguas a su cauce han dado paso a un gran lodazal. Los daños son cuantiosos y se ha hecho un llamamiento a la solidaridad para reponer el Santuario a su estado habitual. Con eficaz rapidez, se ha conseguido limpiar y condicionar todo el recinto sacro, que ya vuelve a estar abierto al público. Las piscinas, no obstante, quedarán cerradas por ahora. Por cierto, antes de las apariciones, la Gruta era conocida como el “cubil de los cerdos”… Y ahí se quiso hacer presente la Virgen en 1858.

 

23º Congreso Mariano Internacional

Del 4 al 9 de septiembre de 2012 se celebró en Roma, en las instalaciones del Auditorium Antonianum y de la Pontificia Universidad Antonianum, el 23° Congreso Mariológico Mariano Internacional organizado por la Pontificia Academia Mariana Internacional, confiada por la Santa Sede a la Orden de los Hermanos Menores. El Congreso fue presidido por su Eminencia el cardenal Angelo Amado, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos. Más de trescientos cincuenta eruditos y amantes de la mariología provenientes de diversas partes del mundo, y en su mayor parte pertenecientes a las Sociedades Mariológicas Nacionales, se reunieron para discutir un tema de gran interés: "La mariología a partir del Concilio Vaticano II. Recepción, balance y perspectivas".

Otro acontecimiento de amor a la Virgen, en Asís

Hoy hemos recibido la gracia de participar en el Santo Rosario y la Procesión con antorchas que se celebra cada sábado en la Basílica de Santa María de los Ángeles y su hermosa plaza.

Más de mil personas, animadas por los frailes, conscientes del significado del lugar para San Francisco y para todos sus seguidores, con cantos inspirados acompañados por el órgano y la participación de los fieles, con velas, con sencillez todo, con oraciones breves y profundas a la vez, con ritmo ligero y sereno compaginados. Muy hermoso todo, amor sincero a la Virgen María y alabanza y gloria a Cristo Señor.

Gracias, hermanos, por este espacio de espiritualidad evangélica.

Se termina orando con una preciosa plegaria que mañana os ofreceremos. Y claro, la visita a la Porciúncula... ¡Hay que venir!

El amor de la Orden Franciscana hacia Maríaº

Una de las muchas imágenes del Sacro Convento de Asís que hablan del amor de la Orden Franciscana a La Inmaculada.

(San Francisco de Asís -derecha- y San Bernardino de Siena -izquierda-)

LA INDULGENCIA DE SANTA MARÍA DE LA PORCIUNCULA

En la segunda mitad de julio de 1216, cuando faltaba poco para el 2 de agosto, primer aniversario de la consagración de Santa María de la Porciúncula, San Francisco de Asís se presentó con fray Maseo ante el papa, y le pidió "una indulgencia para el aniversario de la consagración, sin necesidad de limosnas". El papa se sorprendió, pues la ayuda económica era imprescindible en estos casos. Con todo le ofreció un año, más de lo habitual, pero al Santo le pareció poco uno, dos, tres o siete años, y replicó: "Plazca a vuestra santidad concederme almas, no años". Y, ante la extrañeza del pontífice, le explicó: "Quiero, si place a vuestra santidad, por los beneficios que Dios ha hecho y aún hace en aquel lugar, que quien venga a dicha iglesia confesado y arrepentido quede absuelto de culpa y pena, en el cielo y en la tierra, desde el día de su bautismo hasta el día y hora de su entrada en ella ".
La perplejidad del papa estaba más que justificada: el Concilio Lateranense IV, pocos meses antes había limitado a un año la indulgencia para la dedicación de una iglesia, y a sólo cuarenta días para el aniversario, con el fin de favorecer la única indulgencia plenaria que existía entonces, la de Ultramar, establecida por el Concilio de Clermont (1095) con motivo de la Primera Cruzada. En un principio estaba reservada a los peregrinos de Tierra Santa y a los cruzados, pero el Concilio acababa de hacerla extensiva a quienes colaboraran materialmente con la Cruzada. Por tanto, una indulgencia plenaria sin riesgo físico ni coste económico, con la sola condición de acudir a la Porciúncula sinceramente arrepentidos, era algo inconcebible; de ahí que el papa respondiera: "Mucho pides, Francisco. La Iglesia no suele conceder tales indulgencias". A lo que él replicó: "Messer, lo que pido no viene de mí, es el Señor quien me envía". Entonces el pontífice exclamó, por tres veces: "¡Me agrada que la tengas!".