En el Mundo

Aquí encontrarás todas las noticias marianas, de Iglesia, reflexiones y oraciones de todo el Mundo.

Beato MIGUEL TOMASZEK santidad en la M.I.

Tomaszek

 

Miguel Tomaszek nació el 23 de septiembre de 1960 en Polonia y fue bautizado un mes más tarde. Él ya era monaguillo cuando recibió su primera comunión en 1969. Su padre murió ese mismo año. A los 15 años, ingresó en el seminario menor de los Franciscanos Conventuales en Legnica. Permaneció allí hasta 1980, cuando comenzó el noviciado en Smardzewice. El 4 de octubre de 1980, la fiesta de San Francisco de Asís, vestía el hábito franciscano, por primera vez y un año después profesó los votos temporales.

Sus compañeros del Seminario recuerdan que Miguel había traído una imagen de la Virgen Inmaculada. Le rezaba con frecuencia y su oración se hacía más prolongada cuando se apagaban las luces para el descanso nocturno. Entonces, se ponía de rodillas ante la imagen y se pasaba largos ratos sumergido en oración.
En el seminario se había organizado un círculo de la M.I. al que él se había incorporado, allí se fomentaba el amor por la misión inspirados en el ejemplo de San Maximiliano Kolbe. En el circulo los futuros misioneros hacían una preparación espiritual porque sabían que la misión no sólo requiere una formación académica sino y ante todo del corazón.
Después de tomar los votos temporales, el Hermano Miguel estudió filosofía y teología en el seminario franciscano conventual en Cracovia, donde defendió su tesis sobre la teología moral, dos años después de haber hecho su profesión solemne fue ordenado sacerdote, tenía 27 años de edad. Laboró como coadjutor en la iglesia parroquial de Piensk y luego lleno de emoción y entusiasmo, Miguel partió como misionero hacia Perú el 25 de julio de 1989, la festividad de Santiago Apóstol.
 
Es uno de los primeros mártires polacos asesinados el 9 de agosto de 1991 en Pariacoto. Fue beatificado el 5 de diciembre de 2015.
 
 

Sierva de Dios VERÓNICA ANTAL

 
Verónica nació el 7 de diciembre de 1935 en Rumanía. De su pueblo natal procedía también el Fray José Pal del grupo de los 6 cofundadores de la M.I. Al día siguiente de su nacimiento, solemnidad de la Inmaculada Concepción fue bautizada. ¡Desde sus primeros días su vida estuvo unida a María!
Verónica creció con sus padres. Era una niña normal, le gustaba jugar, estudiar y sobretodo disfrutaba los momentos de oración en familia.  Poco a poco se fue incrementando en su corazón el amor a Jesús Sacramentado y la Virgen Inmaculada. Ya Dios iba formando a su pequeña hija en el Espíritu de la M.I.
A los 16 años comienza a formar parte del coro parroquial. Participando de la vida en su parroquia conoce la obra de San Maximiliano Kolbe y no duda en entregar su existencia en  manos de la Inmaculada y se convierte en Mílite.
Muy pronto Verónica sintió el llamado a la Vida consagrada, pero no lo pudo realizar por diversos motivos, sin embargo oyendo el consejo de su director espiritual decide consagrarse en la Orden Franciscana Seglar y hace un voto privado de Castidad. En el patio de su casa construye una pequeña celdita y se dedica allí a la Oración.
Los que la conocieron, cuentan que su amor a la Eucaristía la llevaba a movilizarse a píe hasta 8 kilómetros, incluso en invierno cuando las temperaturas son extremadamente bajas en esa región. Dado que la Iglesia de su pueblo no era parroquia y por ende no se celebraba la Eucaristía diaria, esta chica llena de amor por Jesús y deseosa de recibirle no dudaba en levantarse a las 4:00am e ir caminando hasta la parroquia más cercana.
 
El 23 de agosto de 1958 haciendo el recorrido de vuelta a casa, después de haber participado en la Misa, el joven Pavel Mocanu, que estaba enamorado de ella y enloquecido de pasión por esta hermosa joven, la abordó e intentó forcejearla para que ella accediese a sus deseos carnales y al negarse rotundamente, decidió quitarle la vida. La joven fue apuñalada 24 veces. Cuando encontraron su cuerpo al día siguiente, tenía aferrado a sus manos una camándula con la que iba rezando el rosario.
En la autopsia comprobaron que el joven por más que quiso no mancilló la pureza de esta valiente mílite.

Ella al igual que el padre Kolbe ha sido coronada en el cielo con la corona blanca y roja de la pureza y el martirio que mereció por su fidelidad en la tierra, mientras tanto esperamos que la Iglesia reconozca pronto su santidad y martirio. Que ella interceda para que en estos 100 años de la M.I. muchos jóvenes se animen a seguir su ejemplo entregando sus vidas a Jesucristo por manos de la Inmaculada.

Fuente:http://miliciadelainmaculadacolombia.blogspot.com.es/2016/12/sierva-de-dios-veronica-antal.html

 

Vigilias de oración en Niepokalanów por la conversión de los pecadores, herejes, cismáticos y especialemente los masones

Según informa el portal oficial del convento de Niepokalanów, la noche de cada 16 al 17 se celebran vigilias orantes en el santuario fundado por San Maximiliano, que duran toda la noche. 

http://niepokalanow.pl/upload/2016/04/1600x500-klasztor-v2.png

En estas vigilias, que coinciden con el día del mes en que se fundó la Milicia de la Inmaculada -a modo de celebración mensual del centenario de la fundación- los mílites y devotos de la Inmaculada rezan por la conversión de los pecadores, herejes, cismáticos y especialmente los masones. Se alude así al primer estatuto de la Milicia, en el que se establecía la pretensión de la conversión de estos adversarios de la Iglesia, y la santificación de todos por medio de la Inmaculada, como uno de los fines fundantes de la Milicia. El mismo San Maximiliano María Kolbe ofreció por esta intención su segunda misa después de su ordenación sacerdotal.

Aparte de la oración del rosario y la misa a primera hora de la mañana, en estas vigilias se comparten testimonios de conversión y acciones extraordinarias de la gracia.

Como recordó fr. Piotr M. Lenart en la última vigilia que tuvo lugar del pasado 16 al 17 de diciembre, estos encuentros de oración son una respuesta a la “corrupción de costumbres” de origen masónica, una corrupción que pretende destruir todo lo que sea cristiano. Frente a ello, añadió el p. Lenart, el remedio está en la Inmaculada.

La siguiente vigilia tendrá lugar en Niepokalanów la noche del 16 al 17 de enero de 2017.

Fuente: http://niepokalanow.pl/wiadomosci/klasztor-kat/by-ujawnic-podstepy-masonerii/

La MI española se une en acción de gracias por Raffaella Aguzzoni, en el primer aniversario de su partida a la Casa del Padre

Raffaella Aguzzoni Madrid 12.2014

 

Se cumple hoy un año del fallecimiento, tras una dura enfermedad, de Raffaella Aguzzoni, Presidenta Internacional de la Milicia de la Inmaculada. Raffaella, además, era misionera de la Inmaculada Padre Kolbe.

En esta nueva etapa que está emprendiendo la MI en España, nos sentimos especialmente agradecidos a Raffaela Aguzzoni. Junto a fr. Raffaele di Muro OMFConv (en aquel momento Asistente Internacional de la MI), Raffaella nos visitó en Granollers y Madrid en diciembre de 2014, para proponernos y alentarnos a seguir un itinerario formativo durante los dos años siguientes, con la Asamblea Electiva del Centro Nacional que celebramos el pasado mayo de 2016 en el horizonte. Nos sigue sorprendiendo y estimulando aquella fe e ilusión de Raffaella en el desarrollo de la MI en nuestro país. Estamos seguros que en la comunión de los santos nos acompaña su intercesión.

Querida Raffaela: que tu ejemplo y dedicación militante en la estela de San Maximiliano María Kolbe al servicio de la causa de la Inmaculada nos ilumine en nuestro camino.

 

En el siguiente enlace se puede ver una entrevista a Raffaella Aguzzoni sobre la Milicia de 2011 (en italiano): https://www.youtube.com/watch?v=B8rUzALFDQs

Canonizado San Estanislao Papczyński, un gran promotor del culto a la Inmaculada Concepción

san estanislao

El pasado 5 de junio tuvo lugar en Roma la canonización de dos religiosos: el polaco Estanislao de Jesús María Papczyńskiy la sueca María Isabel Hesselblad. Tal y como destacó el Papa Francisco en la homilía de canonización, los nuevos santos: “han permanecido íntimamente unidos a la pasión de Jesús y en ellos se ha manifestado el poder de su resurrección”. Y es que en el marco del presente Año de la Misericodia, proseguía el Romano Pontífice: “la Iglesia nos muestra hoy a dos hijos suyos que son testigos ejemplares de este misterio de resurrección. Ambos pueden cantar por toda la eternidad con las palabras del salmista: «Cambiaste mi luto en danzas, / Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre» (Sal 30,12). Y todos juntos nos unimos diciendo: «Te ensalzaré, Señor, porque me has librado» (Respuesta al Salmo Responsorial)”.

Pues bien, en esta ocasión, respecto del primero, San Estanislao, nacido en el sur de Polonia en 1631 y fallecido en Góra Kalwaria (cerca de Varsovia) en 1701, nos interesa destacar que fue el fundador de la primera congregación religiosa masculina polaca, los Clérigos Marianos de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, orden que tenía entre sus fines divulgar la devoción a la Inmaculada Concepción y que tanto ha contribuido a fomentar la tradición inmaculista en la patria de San Maximiliano Kolbe. De hecho, la Orden de los Padres Marianos lleva el hábito blanco en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Un lema que él y sus discípulos repetían con frecuencia era: “Que la Inmaculada Concepción de la Virgen María nos sea salvación y amparo”.

Transcribimos el acto de consagración que pronunció el santo polaco cuando abandonó la congregación escolapia a la que había pertenecido inicialmente y decidió formar la nueva congregación: “Yo, Estanislao de Jesús María Papczyński, (...) ofrezco y consagro a Dios (...) así como a la Madre de Dios, siempre Virgen, sin pecado concebida, mi alma, (...) mi cuerpo, no reservándome nada para mí, de modo que sea completamente siervo-esclavo del Todopoderoso así como de la Santísima Virgen María”.

San Estanislao Papczyński había sido beatificado en Licheń el 16 de septiembre de 2007 en una celebración presidida por el cardenal Tarcisio Bertone.En el portal oficial de la Santa Sede puede consultarse la biografía publicada con ocasión de la beatificación de Estanislao Papczyński, incluyendo una breve historia de la Congregación de los Padres Marianos:

http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20070916_paczynski_sp.html.

Para una versión de su biografía en español más amplia, consúltese la página dedicada a San Estanislao de Jesús María:

http://stanislawpapczynski.org/assets/pdfs/lumen_marianorum_sp.pdf.

 

 

ORACIÓN PARA OBTENER UNA GRACIA POR LA INTERCESIÓN 
DE SAN ESTANISLAO PAPCZYŃSKI

San Estanislao, intercesor favorable ante Dios, defensor de los oprimidos, y patrono de las vidas en peligro. Has servido siempre fielmente a Jesús y a Su Inmaculada Madre, por socorrer a las almas inmortales tuviste compasión ante la miseria. Confiado en tu intercesión, ten piedad de mí y no me niegues tu auxilio. Concédeme ante Dios la gracia de ... que imploro con confianza. Ayúdame a cumplir la voluntad del Padre Celestial durante toda mi vida. Amén. 
Padre nuestro... Dios te salve María... Gloria al Padre...

Cristo es nuestro Rey

Jesucristo es nuestro Rey
 
 
Este domingo hemos celebrado que Cristo es nuestro Rey.
Fiesta que es el preámbulo del tiempo de Adviento, tiempo de espera y de conversión junto a nuestra Madre.
 
Dejémonos ayudar por los medios que la amorosa Providencia pone a nuestro alcance como este hermoso vídeo y canción,
para que renazca en nosotros una Fe viva y un amor más grande a nuestra Madre Inmaculada y su Hijo,
 
Rey y Señor de nuestras vidas y de toda la creación.

 

¡ Gracias Rafaella !

Tristemente os tenemos que comunicar que la Presidenta Internacional de la Milicia de la Inmaculada, Rafaella Aguzzoni,  ha fallecido.

Rogamos que recéis por ella, para que El Señor y La Inmaculada tengan a bien acogerla en su seno.

Rafaella fue elegida presidenta de la M.I. Internacional hace ahora 2 años.

Durante todo su vida trabajó por amor a La Inmaculada tanto en su congregación de las Misioneras del Padre Kolbe como Presidenta la M.I. Internacional.

Los que formamos la MI en España tuvimos la suerte de conocerla en la visita que nos hizo en Madrid hace casi un año, y pudimos comprobar su  profundo amor por La Inmaculada.


Rogamos a San Maximiliano Kolbe y a La Inmaculada que intercedan por ella ante nuestro Señor , para que le abra amorosamente las puertas de su Reino.

La despedimos con unas palabras de San Maximiliano Kolbe:
 “Acercarnos a Ella, hacernos semejantes a Ella, permitir que Ella tome posesión de nuestro corazón y de todo nuestro ser, que Ella viva y obre en nosotros, que Ella misma ame a Dios con nuestro corazón. Pertenecerle a Ella sin restricción alguna: he aquí nuestro ideal”.

¡ Gracias Rafaella por cumplir con tu vida el ideal del P. Kolbe  ¡

 

 

CUARESMA 2015

Hoy comienza la Cuaresma 2015
 
"Convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas."
Joel 2, 12-14
 
(imagen cedida por MJS y Artia comunicación)
 
La Iglesia, como Madre que es, nos regala estos cuarenta dias para que podamos preparar un corazón puro al Señor y poder vivir, acompañar y celebrar con el Señor su Pascua.
 
Dejémonos iluminar por nuestro Santo Padre Francisco con su mensaje para esta Cuaresma, para que podamos vivirla santamente.
Le pedimos a nuestra Madre Inmaculada, que Ella que siempre va con nosotros en nuestro caminar, nos coja fuerte de su mano para no desfallecer y acompañar el Viernes a su Hijo hasta la Cruz, hacer silencio de dolor el Sábado con Ella y estallar de gozo y alegría con Ella el Domingo en que la muerte es vencida por el que es la Vida: su Hijo.
 
MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2015
"Fortalezcan sus corazones" (St. 5,3)
 
 
 

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia

La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).

Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

 También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa 24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís

Franciscus

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 

 

 
 
 
 
 

 

 

 

 
 
 

Dios se hace niño...¡ Feliz Navidad !

 
A todos los que amáis a La Inmaculada y nos seguís desde esta humilde web, os deseamos de todo corazón una muy ¡ Feliz Navidad !
 
 
"He aquí que una Virgen está encinta y dará a luz un hijo

 

y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros"
Isaías 7,14

Imágenes de la película "Natividad" (2006)