Un pequeño y a la vez gran regalo

Hace  unas semanas me regaló el Padre Gonzalo Fernández un libro sobre San Maximiliano titulado "San Maximiliano María Kolbe, mártir de la caridad".

Cuando me lo regaló me escribió unas líneas diciéndome que San Maximiliano me diera perseverancia en mi camino y mediante su testimonio pudiera amar realmente a la Virgen María como él la amó. Nunca me olvidaré de estas palabras.

Comencé a leerlo y cada día que pasaba me iba gustando más el contenido de ese libro porque no sólo contaba la vida de San Maximiliano, sino que profundizaba en sus hechos.

Gracias a este libro he podido aprender que San Maximiliano fue un hombre que amaba tanto a la Inmaculada que hasta entregó su vida por ella, que Ella es el mejor camino para llegar a Jesús, que Ella es la "paloma mensajera" que lleva al Padre nuestras oraciones.

He aprendido a amar más a la Virgen y a tenerla más presente en mis oraciones.

Gracias a este libro he comprobado que este gran santo fue muy obediente a lo que sus superiores le decían, y nunca ponía ninguna pega, incluso cuando sabía que lo que él decía era bueno.

Supo llevar la palabra de Dios hasta el fin de sus días y ser apóstol de Dios incluso en sus momentos más difíciles. Siempre confió en Dios y en la Virgen y nunca los dejó de lado.

Recomiendo que lean este libro para darse cuenta de la gloria de Dios y del milagro que hizo la Inmaculada concepción a este santo de nuestro siglo como lo llamó el papa Juan Pablo II.

Cristian