Palabras a los mílites de María Inmaculada

Mi idea es que el mundo cristiano avanza y sobrevive gracias al testimonio de personas que, en sus corazones, no se dejan doblegar y hacen frente con valentía, dando siempre un paso adelante, a los atropellos que se cometen contra la dignidad del hombre.

En estas reuniones cogemos fuerzas para afrontar las dificultades diarias, no sucumbir y avanzar en nuestra espiritualidad, por lo que deseo sumar los siguientes deseos a los ruegos que elevamos a nuestra Madre Inmaculada:

EQUILIBRIO, para que encontremos la mejor manera de vivir.

SERENIDAD, para que sepamos aceptar las dificultades del camino.

ENCUENTROS, para disfrutar y santificarnos mutuamente.

AUSTERIDAD, para que aprendamos a vivir en la libertad del no tener todo.

(Ángel Fuertemoreno, en la reunión del grupo de la Milicia de la Inmaculada de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Madrid, en su reunión del 17-Enero-2011)