Te pedimos, Madre, ternura

En todas las épocas y lugares, aunque a primera vista no lo parezca, ha sido difícil vivir la fe o la entrega a Dios. Tampoco es fácil ahora, aunque en pocos sitios haya ya prohibiciones o persecuciones formales. El mundo en el que vivimos, marcado a menudo por la indiferencia religiosa, aparece muchas veces, para la entrega a Dios, como un desierto no menos inhóspito que el de otros tiempos. Pero quizá precisamente por eso, vivir contra corriente es tanto o más necesario.

 Por ello, creo es imprescindible acudir a María, necesitamos acercarnos a esa Fuente de Vida que es la Inmaculada, y sentir su compañía como la de una madre que acompaña a su hijo. Te pedimos, Madre, TERNURA, para llenar el mundo de Amor y sentirnos todos hermanos.

 (Palabras de D. Ángel Fuertemoreno en la reunión del grupo de la MI de la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario ell 7 -Febrero-2011)