Itinerario seguido por el grupo de la MIlicia de la Inmaculada de la parroquia de Santa Beatriz (Madrid)

Reflexiones que han precedido al rezo con amor del Santo Rosario:

1. Somera presentación de LA Milicia y de S. Maximiliano. Ideario.

2. Importancia de Nuestra Señora hoy. Indulgencias de los miembros de La Milicia y la necesidad que tiene la Iglesia de sacar todas las que podamos de su seno.

3. Comienzo el trabajo en La Milicia. Orar, mortificarse y realizar actos sencillos de reparación por La Milicia en España y en el mundo, las intenciones del Santo Padre y las intenciones de todos los que conforman el grupo.

4. Sentirse parte de La Iglesia y que la Milicia sea como las arterias por donde debe llegar el reinado de Nuestra Señora a todos los miembros de La Iglesia al ser compatible con todos los movimientos que hay en ella. Es más debería ser un carisma unificador de todos ellos. Orar por todos los hermanos nuestros que no conocen a Cristo y que comparten nuestra vida en nuestras calles. Como dijo Juan Pablo II, debemos evangelizar el cuarto mundo que está a nuestro alrededor.

5. Caminos para ir cumpliendo las inspiraciones que marca S. Maximiliano. Sentir en nuestra alma cuando pedimos por "los alejados de la Iglesia y los que se confían a nuestras oraciones".

6. Involucrarse en los acontecimientos cercanos de nuestra Iglesia. En particular ver que podemos hacer por la Jornada Mundial de Juventud y pedirte que nos pongas a disposición de LA Milicia en el mundo para lo que podamos hacer por ellos.

7. De cara a la cuaresma confiar completamente en Nuestra Señora para que nos guie en la práctica del sacramento de la penitencia y que encontremos en las palabras que el sacerdote nos dirija la Voluntad de Nuestro Señor por medio de su representante en el sacramento de la reconciliación. Dedicar un rato todos los días a realizar examen de conciencia y un día antes de confesar ponerse en silencio ante Nuestra Señora durante varios ratos durante ese día para que nos ilumine en nuestras faltas y nos de verdadero dolor de los pecados y propósito de la enmienda para ser más dóciles a las solicitaciones de Nuestro Señor.