El Misterio de la Encarnación

El día 25 marzo conmemoramos en la Iglesia Católica el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Y hemos de admitir que a nuestra razón, puramente humana, le parece absurdo. El Misterio de la Encarnación, realizado por obra y gracia del Espíritu Santo, hace que la Virgen, en ese mismo instante, siendo Virgen, se sienta Madre. Ciertamente que el corazón de sus fieles lo asume sin reservas sintonizando perfectamente con nuestra fe. Y el mismo Espíritu ilumina nuestra alma  para descubrir el amor infinito de Dios que se nos da en María y que María asume como Madre de todos los hombres, refrendado por el mismo Jesucristo, ya clavado en la cruz, cuando dirigiéndose a Ella y señalando a San Juan y en él a toda la humanidad, le dijo: " Mujer, ahí tienes a tu hijo".

 Pienso en como el Padre Kolbe, con temblor y temor pero lleno de confianza, de amor filial, penetrado por la luz del Espíritu Santo e iluminado por su Sabiduría infinita, se llegaba al cobijo amparador de su Maternidad y oraba y le ofrecía todos los proyectos que  brotaban de su corazón cuyos frutos de piedad, entrega y oración todos conocemos y hemos tomado como bandera, a la que este pequeño grupo de Mílites espera seguir con ardiente fidelidad.

 Tendríamos, como dice el profeta Isaías, que quemar nuestros labios con un carbón encendido para pronunciar el nombre de María, y poder descansar, sin sobresaltos, en su regazo divino. Con la paz... el silencio... la dulzura del Santo Espíritu.

 (Palabras de D. Ángel Fuertemoreno en la reunión del 28-Marzo-2011 del grupo de la Milicia de la Inmaculada de la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario de Madrid)