Que nuestro primer pensamiento sea para “María”

 

Cuando en el amanecer de un nuevo día abrimos los ojos a la luz, que nuestro primer pensamiento sea para "María", y un poquito más espabilados, aunque todavía refugiados en el calorcito de las sábanas, los labios digan con paz y suavidad, lo que podríamos decir es nuestro himno de gloria: ¡Oh María!, sin pecado concebida ruega por nosotros que recurrimos a Ti y por cuantos a Ti no recurren, en particular por los alejados de la Iglesia y por cuantos te son encomendados.

 Y si a lo largo del día nos encontramos cansados, o nos golpea la cruz y se nos clavan las espinas de la vida al ver el dolor y la necesidad de nuestros hermanos y nos duele el alma, que el corazón proclame en silencio profundo:¡Oh, María! sin pecado concebida...

 Necesitamos acudir a Ti, Virgen Inmaculada, Madre del Señor, donde Dios derramó su Amor, su Espíritu Santo en plenitud; Madre de todos nosotros, porque solo tu nombre, MARÍA, ya sabe a suave y gozoso amanecer.

Que nuestra oración breve, limpia y clara, se repita y multiplique como un cielo sembrado de millones de estrellas: ¡Oh María! sin pecado concebida...

 (Palabras de D. Ángel Fuertemoreno en la reunión del Grupo de la Milicia de la Inmaculada de la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario de Madrid el 11 de abril de 2011)