Sábados con LA INMACULADA: crónica

Sábados con La Inmaculada

Una iniciativa de Nueva Evangelización

La Milicia de la Inmaculada, movimiento mariano-misionero fundado por San Maximiliano María Kolbe, ha organizado en Madrid los "Sábados con la Inmaculada": una propuesta con el fin de llevar a Cristo a quienes están alejados de Él o aún no le conocen. Todos sabemos que a San Maximiliano Kolbe le movió un gran celo apostólico, que tenía una fe ciega en que de la mano de la Virgen María se va haciendo realidad la propia conversión y la conversión de más almas a Cristo: le avalaba su propia experiencia personal y la gran tradición de la Iglesia y de la Orden Franciscana.

Pues bien, desde estos presupuestos, la Milicia de la Inmaculada, ante la constatación de que en casi todas la iglesias y parroquias los jóvenes son muy escasos, ha decidido salir a la calle, concretamente a las bocas de algunas de las más concurridas estaciones del Metro de Madrid, para invitar a los viandantes a acudir a la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, encomendada a los Franciscanos Conventuales, y participar en los "Sábados con la Inmaculada".

La experiencia piloto se ha desarrollado en la segunda semana del mes de mayo. Mientras un grupo de personas oraban en sus casas o en las iglesias, de la mano de Nuestra Madre Inmaculada, un equipo de voluntarios, acompañados por dos frailes, han repartido más de 4.000 octavillas en la estaciones del Metro (Argüelles, Príncipe Pío, Aluche, Bilbao y Ópera). Ha sido una experiencia preciosa. Muchas personas han recibido con simpatía y gratitud esta invitación. Seguro que para muchos ha sido una sorpresa recibir un pequeño escrito donde por un lado se decía: "Dios es Amor. El Amor no es amado. Déjate ayudar por María. Sólo el amor crea", y por el otro se invitaba a acudir a un encuentro de escucha, diálogo y oración, la tarde del sábado en la mencionada parroquia.  

Al encuentro del sábado acudió un buen grupo de personas ya consagradas a La Inmaculada en el espíritu de la Milicia y, al menos, dos personas que habían recibido la octavilla en alguna de las bocas del  Metro. Una de ellas nos dijo: "El martes, al salir de El Corte Inglés, un fraile me invitó a una reunión, y sentí en mi interior que después de muchos años Dios me invitaba a encontrarme con Él".

El grupo de militantes que ha llevado adelante esta iniciativa está muy satisfecho, con la sensación de haber sembrado. Ahora toca esperar, valorar la iniciativa y rogar a La Inmaculada que muestre si ésta es una de las acciones que espera de su Milicia, para secundarla con prontitud, humildad, alegría y esperanza.