TODA LA PROVINCIA CONSAGRADA A LA INMACULADA

El Capítulo Provincial de los Franciscanos Conventuales ha terminado hoy con la Consagración de toda la Provincia de España a La Inmaculada. ¡Seguro que esta consagración dará muchos frutos! Aunque no todos seamos conscientes del mismo modo, la Santísima Virgen nos acoge y nos ayudará a ser más fieles a nuestros votos, más generosos en la entrega total de nuestras vidas a Jesucristo, y más audaces y concretos en la Nueva Evangelización que nos pide la Iglesia. El texto, preparado por el p. Abel García-Cezón, puede servir para todos, si se hace con amor.

ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN AL FINAL DE CAPÍTULO PROVINCIAL

Santa Virgen María, Madre de Dios y dulce Madre nuestra, Señora de los Ángeles y Reina de la Orden de los Menores, nosotros, frailes menores conventuales, en representación de todos los hermanos de la Provincia de España, renovamos nuestra consagración a ti, para que dispongas de nosotros y de toda nuestra Provincia como mejor te plazca, para gloria de Dios y para que venga su Reino a la tierra.

En tu Inmaculada Concepción resplandece la vocación de los discípulos de Cristo, llamados a ser, con su gracia, santos e inmaculados en el amor. En ti brilla la dignidad de todo ser humano, que siempre es precioso a los ojos del Creador.

Te confiamos nuestras fraternidades, los lugares de misión y todos aquellos a los que el Señor nos envía como testigos suyos: niños, jóvenes, familias, ancianos y enfermos. Haz que, fieles a nuestra vocación franciscana, vivamos en fraternidad y pobreza, anunciando la paz y la esperanza a nuestro mundo.

Tú que acompañaste el camino de nuestros primeros hermanos y eres Madre de nuestra vocación, recibe en tu materno regazo a quienes se sientan llamados a vivir sólo para Dios y su Reino en nuestra Orden. Enséñanos a caminar con ellos, a sostener dudas y a alentar sus deseos de santidad, hasta ver formado en ellos el vivo y luminoso rostro de Jesús, el Hijo bien amado.

Virgen hecha iglesia, concédenos colaborar contigo en tu lucha contra el Maligno, príncipe engañador de este mundo, que corroe los corazones, las familias, las relaciones humanas y las relaciones entre los pueblos, y la misma Iglesia. Tú eres la Mujer victoriosa, que con tu Hijo aplastas la cabeza a la serpiente.

Santa María, invocada en nuestra Provincia con la especial advocación de Nuestra Señora de Montserrat, quédate junto a nosotros y ayúdanos con tu presencia materna, para que también nosotros podamos consolar y socorrer a quienes encontremos en nuestro camino, hasta que todos lleguemos un día contigo, con San Francisco, San Maximiliano, los beatos Alfonso López y compañeros mártires y todos los santos, a adorar por siempre al Padre del cielo, que te eligió desde la eternidad para ser la Madre de su Hijo amado por obra del Espíritu Santo. Amén.