Era devotísimo de la Inmaculada - el nuevo beato mártir José Álvarez-Benavides

El sábado pasado, 25 de marzo, en la Anunciación del Señor, fueron proclamados beatos en Almería 115 mártires asesinados a raíz de la persecución religiosa durante la Guerra Civil española. La lista de los mártires “muertos en odio a la fe”, en su mayoría de la diócesis de Almería, está encabezada por el sacerdote diocesano José Álvarez-Benavides y de la Torre y seguida por 95 sacerdotes, 18 laicos varones y 2 mujeres. Entre ellas destaca la figura de Emilia Fernández, la primera mujer gitana beatificada.

Martires Almeria

La Eucaristía, celebrada en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce-Almería, fue presidida por el Prefecto de la Congregación para la causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato. Concelebraron el Obispo de Almería, Mons. Adolfo González, y el Obispo de Granada, Mons. Francisco Javier Martínez. Participaron también Mons. Renzo Frattini, Nuncio de Su Santidad así como el Cardenal Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, el Arzobispo de Valencia, el Cardenal Antonio Cañizares y el Cardenal Emérito de Sevilla, Mons. Carlos Amigo. A ellos se unieron otros arzobispos y obispos de españoles.

En su homilía, el Prefecto destacó especialmente al sacerdote José Álvarez-Benavides y de la Torre, deán de la Catedral de Almería que murió mártir con 72 años: “era devotísimo de la Inmaculada e invitaba a los jóvenes a rezar el Santo Rosario. Arrestado en los últimos días de julio de 1936, su prisión fue una barca para el transporte de hierro”.

El Cardenal Amato asimismo señaló que durante su cautiverio y a pesar de las contrariedades, D. José “logró crear entre los prisioneros un clima de recogimiento y de oración. Se le pidió bajo innumerables formas de tortura renegar de la fe y blasfemar del nombre de Cristo, pero él se opuso hasta el final. Murió fusilado, confesando a Cristo Rey y perdonando a sus verdugos”.

Beato Jose Alvarez

Según la semblanza biográfica publicada en la web de la diócesis de Almería, el beato José Álvarez–Benavides y de la Torre nació en Málaga el 9 de septiembre de 1865. Su familia se trasladó pronto a Almería y en 1878 ingresó en el Seminario Conciliar de San Indalecio. Alumno brillante, compaginó la docencia a los seminaristas con el ministerio pastoral. Ordenado diácono por el hoy también beato obispo Marcelo Spínola en 1887, recibió el presbiterado el veinticinco de febrero de 1878 de manos del obispo Santos Zárate. Coadjutor de Fines y del Sagrario de Almería, fue también capellán del Real Convento de las Puras de la ciudad así como de las Religiosas de María Inmaculada.

Los sucesivos Prelados le confiaron las más diversas responsabilidades tanto en la Curia como en otras misiones fuera de la Diócesis. Rara fue la iniciativa cultural, religiosa o caritativa donde no interviniera el Siervo de Dios. Canónigo Archivero de la S. y A. I. Catedral de la Encarnación de Almería desde 1893, realizó una ingente labor archivística y periodística para ordenar y difundir el patrimonio documental catedralicio.

Deán de la Catedral desde 1927, todos los días celebraba puntualmente la Santa Misa en el altar de la Purísima. Un testigo ocular refiere: “el Siervo de Dios era un sacerdote de gran personalidad. Vivía en un ambiente de austeridad y ejemplaridad. Resplandecían sus virtudes sacerdotales. Tenía un sólido prestigio en la ciudad, dentro del clero diocesano y ante la población seglar”.

Tras el estallido de la Guerra Civil, con la burda acusación de que escondía supuestos tesoros y armas en la Catedral, fue detenido y arrastrado al mismo templo el veintitrés de agosto de 1936. Tenía setenta y un años de edad. Prisionero en las Adoratrices primero y luego en el barco Astoy – Mendi, el 13 de septiembre de 1936 fue trasladado al Pozo de Cantavieja junto con nueve presbíteros, dos hermanos de la Salle y nueve seglares. Así contó su martirio un testigo: “Aquí La Alsina llegaba hasta unos 20 pasos de la boca del mismo y los presos eran sacados por los milicianos uno a uno, y éstos los entregaban a los ejecutores, quienes los colocaban al borde del mismo, haciéndoles un disparo en la cabeza o en el pecho y arrojándolos al fondo, tras empujarles con un bieldo. Los presos morían dignamente y daban el grito de ¡Viva Cristo Rey! Las demás víctimas presenciaban la muerte de los que eran primeramente asesinados. Al caer al Pozo algunas de ellas tenían aún vida y lanzaban quejidos desde el fondo y entonces desde la boca del mismo le hacían varios disparos rematándolos. Al terminar las ejecuciones echaban varias espuertas de cal viva, tierra y piedras”.

El día siguiente, desde Roma, el Papa Francisco, después del rezo del Ángelus del III Domingo de Cuaresma el 26 de marzo, recordó a los nuevos beatos españoles: “Ayer en Almería, España, han sido proclamados beatos José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros mártires. Estos sacerdotes, religiosos y laicos han sido testigos heroicos de Cristo y de su Evangelio de paz y reconciliación fraterna. Que su ejemplo e intercesión sostengan el compromiso de la Iglesia en la edificación de la civilización del amor”.

Manos Purisima Almeria

(Detalle de la talla de la Inmaculada del Convento de las Puras de Almería, fuente: https://laspurasvcentenario.wordpress.com/)

Purisima Almeria