La Inmaculada nos hace santos

Muchas y buenas noticias hemos tenido a lo largo de estos dias.
Nuestros queridos hermanos Menores Conventuales han elegido al 120º sucesor de su buen padre, el Poverello de Asís. Fray Marco Tasca, de la Provincia italiana de San Antonio de Padua, ha sido reelegido Ministro general de la Orden de los Frailes Menores Conventuales.

Rezamos al Señor y a La Inmaculada por el Ministro General y por sus colaboradores para que guíen a la familia franciscana hacia la santidad. Especialmente también pedimos por Fray Joaquín Agesta hasta hoy Ministro provincial de España y que pasará a colaborar con el Ministro General como asistente para el área mediterránea,

Más información en:

http://www.vocacionesfranciscanas.blogspot.com.es/

 

 

Además este pasado jueves, dia 31 de enero, la familia salesiana celebró con alegría la celebración del dia de su también querido padre, Don Bosco, que tanto amó a la Virgen María bajo la advocación de Auxiliadora.

Pero ese mismo dia la Providencia también ha querido que ocurriera un hecho quizá no tan conocido, pero que para los que formamos la Milicia de la Inmaculada puede alumbrar nuestro amor a la Virgen. Un 31 de enero de 1842 un joven Alfonso de Ratisbona se bautizaba como católico. Sólo 11 dias después de que en la Iglesia de Sant’Andrea delle Fratte, en Roma, se le apareciese la Virgen María bajo apariencia tal y como está grabada en la Medalla Milagrosa; provocando así su conversión tumbativa inmediata.

En esa misma iglesia, un joven Maximiliano Kolbe con 24 años celebra su primera misa el 28 de abril de 1918 y en el mismo altar donde el judío Alfonso Ratisbona tuvo la visión de la Medalla Milagrosa e inició su conversión al catolicismo hacía 56 años. Aún hoy, un busto de nuestro querido P. Kolbe recuerda, en ese altar, este acontecimiento de su ordenación.



Tres vidas tan distintas como la del P. Kolbe, Don Bosco y Alfonso de Ratisbona, pero unidas por su deseo de santidad, su amor incondicional por la Virgen María y por la fuerza admirable con que la Inmaculada actuó en ellos.

Y es que sus vidas nos demuestran que no podemos ser santos si no estamos unidos a María.

Grabemos a fuego en nuestros corazones las palabras de otro enamorado de la Virgen como fue el Padre Pio:

“Amen a la Virgen y háganla amar”

Que el Señor y su bendita Madre Inmaculada nos concedan en este año de la Fe amarles más y más y ser testigos valientes de su Amor ante los hombres.