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Noticias sobre la vida y obra de San Maximiliano Kolbe

San Maximiliano Kolbe "ha regresado" a Lourdes

El 23 de marzo de 2012 el obispo emérito de Lourdes-Tarbes ha consagrado el nuevo altar de la Basílica del Rosario del santuario mariano de Lourdes (Francia), colocando una reliquia de san Maximiliano Kolbe, franciscano conventual polaco. ¡Todo un gesto de afecto y de reconocimiento hacia aquel que "amó locamente" a la Madre de Dios! La reliquia ha sido donada a la Basílica en nombre de la Orden por el guardián del convento de los franciscanos conventuales de Lourdes, frère François Godefert. San Maximiliano Kolbe es conocido principalmente por su gesto de heroico amor cristiano en el campo de Auschwitz, donde dio su vida por un joven padre de familia condenado a morir en el búnker del hambre: "soy un sacerdote católico polaco -dijo al oficial nazi-, ya soy viejo y quiero ocupar su lugar, porque él tiene mujer e hijos". En un lugar como aquél, donde la dignidad humana era pisoteada y los hombres se arrastraban como sombras, vencidos por el odio, el resentimiento, la desesperación y la lucha por sobrevivir, un hombre, un humilde fraile franciscano, renunciaba a su vida para que otro pudiese seguir viviendo. Un gesto así no se improvisa. Cuando el padre Maximiliano Kolbe dio aquel paso, ya tenía sobre sus espaldas muchos años de generosa entrega y de fecunda creatividad al servicio de la reconciliación y de la paz entre los hombres, como instrumento providencial en las manos de la Virgen Inmaculada. Desde muy joven trabajó incansablemente y ofreció su vida para que, a través de la Inmaculada, Jesucristo y su evangelio siguieran difundiéndose, atrayendo nuevos discípulos, reinando en más y más corazones. Este deseo de extender el reino de Cristo, por medio de la Inmaculada, hasta los confines de la tierra, le llevó hasta el lejano Oriente, no sin antes pasar por el Santuario de Lourdes en 1930. Fue un visita breve, pero intensa. Podemos imaginar con cuanto amor se detendría a orar ante la gruta de las apariciones, dialogando con toda confianza, como un hijo con su madre, con la Virgen Inmaculada. Ahora, un pequeño signo de este gran apóstol y mártir de nuestros difíciles tiempos se encuentra en el corazón del santuario principal de Lourdes. Y nosotros, sus hermanos, ¡nos alegramos profundamente de ello y le pedimos que siga desde el cielo interceciendo por nosotros! (tomado de www.vocacionesfranciscanas.org)

La Milicia de la Inmaculada es un instrumento de amor

La Milicia de la Inmaculada es un instrumento de amor, que El AMOR ha puesto al servicio de la Humanidad por medio del P. Kolbe. Es un instrumento DE Iglesia, es un Instrumento EN LA Iglesia y es un instrumento PARA el mundo.

Sus fundamentos son los propuestos por El Evangelio, y expresados por San Francisco de Asís: Humildad, Obediencia, Castidad, Pobreza y Caridad. No podemos mirar con otros ojos, no podemos vivir con otro Ideal que no sea Cristo desde María.

Somos pobres e imperfectos, eso ya lo saben La Trinidad y nuestra Madre, de no ser así no seriamos hombres, seríamos ángeles. En nuestra humanidad reside la pobreza y también la grandeza de la decisión radical de seguir a Cristo, de nuestro "si" pequeñito. Y para ello, como dicen los estudiantes, tenemos "una chuleta", la que dio María. Ese de ella, debe ser el comienzo en nosotros de lo que fue en Ella, una adhesión amorosa y completa a Cristo en cualquier circunstancia. Por rara o difícil que sea cualquier situación digamos, como San Maximiliano Kolbe, "MARÍA" y Ella nos dirá qué hacer. Si después nos equivocamos, vayamos arrepentidos a la confesión que para eso Él es nuestro MAESTRO y sólo quiere que nos reconciliemos con la Trinidad y Él es nuestro Pontífice, representado singularmente por el Santo Padre. (Manuel)

La actividad exterior depende de la profundización de la vida interior

En estos nuestros tiempos de secularización (eufemismo de "apostasía"), la Iglesia, principalmente por medio del Santo Padre, nos urge a la Nueva Evangelización. De modo que cada uno, dentro de su ámbito y siguiendo las inspiraciones el Espíritu Santo, renueve audazmente su compromiso apostólico adquirido en el bautismo, hacia aquellos que aún no han recibido el anuncio salvífico de Cristo o quienes, habiéndolo recibido, lo han rechazado por haberlo recibido distorsionado o sin las debidas disposiciones para acogerlo con prontitud. No obstante, en esta tarea, una de las mayores tentaciones es el activismo del "agente" evangelizador, que implica una velada presunción, que esteriliza las mejores intenciones y le aboca a la frustración. San Maximiliano Kolbe ya advirtió de tal peligro, ofreciendo el antídoto: la entrega "sin restricciones" a la Inmaculada, cuyo único fiat es respuesta amorosa a la Palabra eterna del Padre. Adhiriéndonos a María, nos ponemos en su escuela de vida interior, esto es, de filial y obediente confianza en Dios. La Inmaculada nos enseña a orar, introduciéndonos en el silencio contemplativo, que culmina en la Eucaristía. La oración, al conformarnos con la voluntad de Dios - y Dios quiere que todos se salven - es premisa de toda acción verdaderamente evangelizadora. Por esto, el arma de los apóstoles modernos ha sido y seguirá siendo el rosario, compendio del Evangelio que nos mantiene unidos al corazón de la Iglesia.

Imagen bendecida por San Maximiliano Kolbe

El 6 de septiembre de 1933 el p. Maximiliano María Kolbe, a su paso por Asís, fue invitado a bendecir esta imagen de uno de los patios interiores del Sacro Convento de San Francisco. Sin duda ya en ese momento la Orden Franciscana Conventual reconocía en él a un verdadero enamorado de la Inmaculada y la labor de la misma Milicia de la Inmaculada por él fundada.

¡Gracias, San Maximiliano por tu legado de amor a María Inmaculada, ayúdanos a saber vivir este misterio como tú, a ser apóstoles suyos en este mundo que tanto lo necesita, para tantos hermanos que necesitan luz, salvación!

70 aniversario de la muerte de San Maximilano, palabras del Ministro general

Queridos hermanos, el 70 aniversario del martirio de San Maximiliano Kolbe y del ofrecimiento de sí mismo en el campo de Auschwitz, de su heroico acto de amor, que le hizo merecer el título de "Patrón de nuestros tiempos difíciles", es para nosotros una oportunidad y una invitación a acoger su herencia y a continuar su misión y la nuestra.
El año kolbiano que celebramos quiere ser una respuesta a la llamada de atención del siervo de Dios, cardenal Stefan Wiszinski: «No apaguéis el espíritu del Padre Maximiliano». Este reclamo conserva su actualidad y su significado, porque la figura de San Maximiliano no puede ser archivada, porque es fuente de continua inspiración e indica con espirito profético el camino a recorrer. La actualidad de San Maximiliano, sobre todo el testimonio de su vida, su vocación franciscana, sacerdotal misionera afecta a toda la Orden...
San Maximiliano es grande no porque fue un maravilloso organizador o un gran misionero, sino porque sobre todo fue un hombre de gran fe en Dios, de total confianza y abandono en el Padre, de incondicional confianza en la Inmaculada, Madre y Virgen. Fue un verdadero discípulo de San Francisco, un fiel cristiano y religioso, obediente y lleno de amor a la Iglesia, teniendo en el corazón un ansia grande por la salvación de las almas.
Su heróico gesto de ofrecimiento de la propia vida por la salvación de otro hombre fue la consecuencia de su cotidiano estilo de vida, heroico, virtuoso, donado totalmente a los demás. El camino de santidad que nos muestra San Maximiliano y al que nos invita con su intercesión, consiste en el cotidiano ofrecimiento al Padre, en el seguimiento de Jesús, en la acogida total de su misión, evitanto toda mediocridad.
Durante este año, en el que recordamos el martirio y la muerte de San Maximiliano deseo que acojáis en vuestros corazones, iluminados por el Espíritu Santo, los desafíos, las inspiraciones que nos vengan de él para hacer actuales su amor a Dios y a su Reino, su ardor misionero, su espiritualidad mariana y su actividad creadora.


Fray Marco Tasca
Ministro General OFM Conv.

Aniversario del nacimiento de San Maximiliano

El 8 de enero se han cumplido 117 del nacimiento de San Maximiliano Kolbe. Por este motivo, el Seminario Franciscano de Cracovia organizó un ciclo de conferencias dedicadas a dicho santo, porque en ese seminario estudió y luego fue profesor. Este evento forma parte de las actividades programadas en Polonia con motivo del "año kolbiano", proclamado por ue en agosto de este 2año 011 se celebrará el 70 aniversario de su martirio.

El P. Provincial, Zacarías Jaroslaw, invitó a seguir el camino de la santidad. El prof. Jan Machniak, de la Universidad Pontificia Juan Pablo II de Cracovia, dijo que los santos mártires nos animan a dar testimonio de Dios y sus enseñanzas. El Licenciado Kazimierz Malinowski, OFMConv, de Varsovia, sostuvo que San Maximiliano a lo largo de su vida creció hasta el martirio, se estaba preparando para él. De acuerdo con el Secretario General de la Conferencia de Superiores Mayores de Polonia, San Maximiliano en el campo de concentración de Auschwitz fue también la voz de Dios, el testigo de su amor al hombre.

El ciclo de conferencias fue más amplio. Se puede consultar en www.franciszkanie.pl

¡FELIZ NAVIDAD!

"¿Qué pensabas tú, oh Inmaculada, cuando por primera vez acostaste al divino Niñito en aquel poco de heno? [...]

¡Qué sentimientos de humildad, de amor y de agradecimiento debieron de colmar tu corazón... mientras admirabas la humildad, el amor y el agradecimiento del Dios Encarnado hacia ti!

¡Llena, te ruego, también mi corazón de tu humildad, de tu amor, de tu agradecimiento!"

S. Maximiliano Kolbe

Benedicto XVI sobre San Maximiliano Kolbe

CIUDAD DEL VATICANO, 12 DIC 2010 (VIS).-Benedicto XVI visitó esta mañana la parroquia romana de San Maximiliano Kolbe, en la periferia de la capital, donde celebró la Santa Misa. La comunidad parroquial posee desde 2009 una nueva iglesia, dedicada a este santo mártir franciscano conventual polaco. En la homilía, el Papa subrayó que "el Adviento es una fuerte invitación a dejar entrar cada vez más a Dios en nuestras vidas, en nuestras casas, en nuestros barrios, en nuestras comunidades, para tener una luz en medio de tantas sombras y en las dificultades de cada día"...-

Refiriéndose San Maximiliano Kolbe, el Papa recordó que "se ofreció a morir de hambre para salvar a un padre de familia. ¡Qué gran luz ha llegado a ser! ¡ Cuánta luz ha venido de esta figura que ha dado valor a muchos otros para darse a los demás, a estar cerca de los que sufren, de los oprimidos!"; de Damián de Veuster, dijo que "vivió y murió con y para los leprosos"; y la Madre Teresa De Calcuta, "dio tanta luz a las personas que, después de una vida sin luz, murieron con una sonrisa, porque fueron tocadas por la luz del amor de Dios".