Escritos de San Maximiliano 1

Ella es Madre, nuestra y...de Dios. Ella penetra nuestra alma y dirige sus facultades con un poder sin límites. Nosotros le pertenecemos de verdad a Ella, por eso, estamos con Ella siempre y en todas partes. Queridísimos hijos míos en la Inmaculada, les deseo que sean alimentados por Ella misma con la leche de sus gracias, acariciados por Ella, educados por Ella como lo fue Jesús, nuestro Hermano mayor, para que el Esposo divino de las almas reconozca cada vez más en nosotros aquellas mismas facciones que Él mismo recibió de su Madre, la Inmaculada. (EK 461)